Se traspasan aplausos
Comienza el ciclo Escena Abierta Málaga con 'Se traspasan' en el Teatro Echegaray
Carlos Zamarriego
Domingo, 9 de noviembre 2025, 09:29
Tan esperable como la rugulopteryx okamurae en las costas de Málaga. Como una picadora de la vespa velutina nigrithorax. Como pescar un silurus glanis en ... el Ebro. Si de algo puede servir esta crítica es para constatar que, por primera vez en un teatro de Málaga, un texto teatral incluía algo del lenguaje 'criptobro' que han puesto de moda los acólitos del influencer Llados. 'Panza' y 'masivo', las primeras palabras que ha dejado caer la nueva especie invasora.
Por supuesto, en un contexto de humor, pero ya veremos dónde nos lleva tanto 'bro' y tanto 'burpee'. Anécdotas aparte, ayer el Teatro Echegaray estaba lleno para disfrutar de 'Se traspasan', una coproducción de Traspaso Teatro junto al Teatro TNT de Sevilla que también se ha dejado ver en Madrid en Nave 73. Una comedia sobre dos comerciales obligados a traspasar todo lo que se pueda vender, y que se meten en la piel de Charlie Roselló y Javier Arboleya. Una hora con algo de clown, música, interacción con el público, poesía, actualidad y todo lo que se les ocurra en un mix para mi gusto extraño, a veces como adjetivo y a veces como verbo transitivo.
Y es que nada es nuevo en esta obra, aunque eso no es óbice para que no funcione, pero siempre extrañando al original. El corpus está basado en las perfopoesías de Javier Berger, Paco Luna y Manuel Asensio y se nota que no siempre la dramaturgia consigue enlazarlas de manera natural. Hay gags silentes que recuerdan a Mr. Bean, canciones populares, una versión de 'Esa Diva' de Melody e incluso una cita de Rajoy. Es decir, un traspaso de aplausos de otras creaciones para criticar una sociedad esclava del rendimiento, aquí parafraseo al premio Príncipe de Asturias Byung-Chul Han, de la que estos personajes quieren liberarse.
Sin mucha coherencia filosófica, en general, pero con muchos recursos cómicos, la obra no te da un respiro (ni lo tienen los actores, que se dejan la piel y sin usar micrófono, que se agradece). Lo que más me gustó y lo más potente como mensaje fue el final. No sólo traspasan aplausos, sino que traspasan la obra al público o, lo que es lo mismo, la responsabilidad individual de que nos movilice algo de lo que hemos visto, de que queramos salir de otra manera. Sigo con el discurso de Han: «El mundo se asemeja a un inmenso centro comercial donde todo se puede consumir».
Bueno, mejor consumir teatro que un 'lambo', pienso yo. Ningún móvil sonó durante la representación.
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