Todo un concierto de aniversario

MANUEL DEL CAMPO

Nuestra Sociedad Filarmónica está en un año -este 2019- en el que concurren diversos y gratificantes factores empezando por la conmemoración de su ciento cincuenta aniversario. Fue el 14 de marzo de 1869 cuando en el tercer piso del número 2 de la calle de los Mártires donde había un almacén de música de los sucesores de don Adolfo Mondragón, se celebraba el primer concierto de la recién nacida Sociedad Filarmónica de Málaga; y es el 14 de marzo de 2019 en la Sala Unicaja de Conciertos María Cristina en la calle Marqués de Valdecañas también número 2, cuando en la sesión número 2.435 bis se celebró esta jornada que pasamos a comentar. Por lo que nos enteramos, ha sido la fecha circunstancial coincidencia, pues la celebración digamos oficial de la efemérides está prevista para el próximo viernes 22 con un concierto extraordinario de la Orquesta Filarmónica de Málaga dirigida por Arturo Díez Boscovich con Antonio Ortiz como solista al piano y obras de Beethoven y Mozart.

Anteanoche escuchamos al violinista malagueño Jesús Reina con el pianista Franceso Libetta. Inicio, la 'Sonata en sol menor' para violín y piano de Debussy, alma del impresionismo musical en convincente versión, plena de expresividad, que dio paso a una 'Sonata' asimismo para violín y piano original de Francesco Libetta -el mismo acompañante- articulada en cuatro movimientos, bien coordinados los dos instrumentistas y agradable de escuchar. Si el virtuosismo de Reina fue evidente desde el principio del recital, continuó subiendo con el 'Capricho nº 11' de Paganini, de impresionante ejecución para violín solo y ampliamente superadas las grandes dificultades técnicas que encierra. También muy expresivo el siguiente Kreisler, aquí de violín y piano, resaltando los aspectos más melódicos y para fin del programa previsto, un vibrante 'Capricho vasco' de Sarasate. El piano de Labetta, nada parco en sonoridad a lo largo de todo el concierto, eficaz y seguro. No faltaron los largos y sostenidos aplausos del numerosísimo auditorio tras todas y cada una de las piezas interpretadas, propiciando los justos bises. Sobresaliente en Bach, a violín solo, de Jesús Reina y la apoteosis con la 'Navarra' de Sarasate, compositor y gran violinista navarro, para dos violines y piano, donde su interpretación tuvo el 'añadido' de la excelente y laureada violinista Anna Margrethe Nilsen, felicísimo broche de oro para un ciento cincuenta aniversario.