El surfero de la música de cine al que ignoró el Oscar

Sergio Hardasmal, con el libro sobre Basil Poledouris. /Migue Fernández
Sergio Hardasmal, con el libro sobre Basil Poledouris. / Migue Fernández

Sergio Hardasmal reivindica a Basil Poledouris en el primer libro sobre el compositor de 'Conan', 'Robocop' y 'El gran miércoles'

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Se hacía piardas con un compañero del cole. Decían que iban a clase, pero en la mochila llevaban un bañador en lugar de libros y la tabla de surf debajo del brazo. Su escuela fueron la playa. Y cuando se sentaban en la arena tras algún que otro revolcón, hablaban de películas y de que querían ser cineastas. Basil Poledouris fantaseaba con John Milius sobre Fellini y otros maestros. Sin saber que la espuma del mar de aquellos días se convertiría en su primera gran película juntos, 'El gran miércoles', la historia de unos chicos obsesionados con cabalgar las olas. Una cinta de culto que descubrió al compositor estadounidense de apellido griego y a la que siguieron éxitos mundiales como 'Conan', 'Robocop' 'El lago azul' o 'A la caza del Octubre Rojo'. Bandas sonoras imprescindibles por las que el músico nunca fue ni siquiera nominado al Oscar. «Es uno de los atropellos más grandes de la historia del cine», considera el malagueño Sergio Hardasmal, que presentó su libro 'La música de Basil Poledouris' en la jornada de clausura del Movie Score Málaga (Mosma).

«Fue un artesano por su falta de ego absoluto y su capacidad para afrontar cualquier género y, a la vez, tuvo un estilo propio que es la marca de identidad de los grandes maestros», considera Hardasmal, que destaca que su música se puede conseguir casi entera en Internet, pero nunca se le había dedicado un libro como éste. Ni en España, ni en Estados Unidos. «Es un caso extraño», reconoce el autor malagueño que llegó a la música de Poledouris tras ver el absoluto protagonismo musical de 'Conan, el bárbaro' y sentir la necesidad de conocer más sobre aquel compositor que hizo que el silencioso Arnold Schwarzenegger no necesitara hablar porque ya estaba la música.

El autor malagueño destaca la capacidad del norteamericano para fusionar música orquestal y electrónica en un volumen que ayer presentó en el Mosma

Precisamente, el sueño de llevar al guerrero del cómic a la pantalla era uno de los temas que compartieron los surferos Milius y Poledouris que en el cine también buscaron la cresta de la ola. Pero el éxito mundial del filme tuvo la contrapartida de la crítica que denostó el filme. El tiempo ha hecho que esta cinta sea reivindicada como un clásico del cine de aventuras más oscuro y que, con solo escuchar unos acordes, identifiquemos al salvaje y musculoso Conan.

Un no del que se arrepintió

Hardasmal destaca que, desde el punto de vista musical, Basil Poledouris tuvo la habilidad de usar no solo la música orquestal en sus películas, sino también los sintetizadores. «Al principio fue una obligación porque era un recurso barato para películas pequeñas y de serie B como '¡Tintorera!', pero después, cuando accedió a grandes presupuestos, mantuvo la mezcla con los sonidos electrónicos», explica el experto musical, que pone como ejemplo la banda sonora de 'Breakdown', en la que Kurt Russel se desesperaba tras perder a su mujer en un bar de carretera. El compositor hizo una banda sonora orquestal, pero el director Jonathan Mostow le hizo cambiarla por completo para meter sintetizadores. «Ambas versiones se publicaron y, particularmente, me gusta más la de la orquesta», considera Sergio Hardasmal, que también es coautor del libro 'John Barry, de James Bond a la eternidad'.

Precisamente, Poledouris y Barry se conocían y se respetaban. Y el primero tuvo mucha culpa de que el segundo obtuviera uno de sus grandes Oscar. Kevin Costner le pidió al compositor estadounidense de origen griego que hiciera la banda sonora de 'Bailando con lobos', pero el autor ya se había comprometido con su amigo John Milius para poner música a 'El vuelo del Intruder' y puso su lealtad por delante. «Basil siempre se arrepintió de ello, porque después el proyecto se retrasó y si llega a aceptar hubiera podido hacer las dos partituras», señala Hardasmal, que conoció personalmente a Poledouris cuando visitó Ubeda para asistir al concierto de la banda sonora de 'Conan'. Fue la primera vez que se interpretaba en directo su gran partitura. Y el único concierto al que el autor asistió en vida. Para entonces ya sufría un cáncer y pocos meses después falleció. «Nunca tuvo el Oscar, pero en España descubrió lo que su música había marcado a los espectadores de todo el mundo», concluye Sergio Hardasmal.

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