Las pelis que me aterrorizaron

Fotograma de 'Insidius'./
Fotograma de 'Insidius'.

Hoy en día resulta muy complicado en el cine asustar a alguien con la suficiente profundidad como para que le dé miedo levantarse del sofá para ir la cama... pero toma nota de estas películas

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

La noche de Halloween se ha convertido en este país es una locura posmoderna de la que nadie se quiere bajar. Los niños con sus disfraces pidiendo caramelos como si se llamaran Brenda y Steven y vivieran en un suburbio de Charlotte, Carolina del Norte; los mayores con sus disfraces y sus 'gin-tonic' por el centro de Málaga (que a las 6.00 de la mañana parece el almacén de 'La cabaña del bosque' con tanto zombie borracho y tanta calavera mexicana pasada de vueltas). Los cementerios abren sus puertas un día antes de lo previsto para que uno vea sus muertos más ilustres, y los ayuntamientos se afanan en organizar decenas de 'pasajes del terror' con desigual resultado. Los cines hacen su octubre con un sinfín de secuelas, precuelas, remakes y spin-off hasta agotar los anglicismos. Pero bueno, no hay que salir de casa para disfrutar de la 'american way of life' en modo oscuridad. Ojo a lo que ofrece Movistar+ este miércoles por la noche de forma simultánea en su parrilla de canales de cine: 'La noche de los muertos vivientes'; 'La noche de Halloween'; 'IT'; 'Pesadilla antes de Navidad'; 'Agárrame esos fantasmas' y 'Hatche'. Exceptuando esta última, que va sobre un carnicero asesino que vaya usted a saber el nivel del filme, el resto son el colmo de la originalidad. Halloween en estado puro.

Pero bueno. Es cierto que el cine de terror tiene muy mala prensa como producto de entretenimiento. A las nuevas generaciones (ojo, me incluyo como 'millenial') no nos da ningún miedo la niña de 'El exorcista' bajando las escaleras dada de sí. En mi casa nos prohibieron ver la película hasta entrada la adolescencia (un hecho insólito), porque nuestra progenitora se coló en cine siendo muy joven para verla y lo pasó fatal. Claro, años después a mi hermana y a mí aquello nos dio más risa que otra cosa, y nos llevamos una profunda decepción que nunca olvidaré. De ahí en adelante, parece que resulta muy complicado asustar a alguien con la suficiente profundidad como para que le dé miedo levantarse del sofá para ir la cama y taparse con ese edredón por el que no pasan ni las pistolas, ni los cuchillos ni los fantasmas. Aún así, aunque pocas, reconozco que alguna vez hubiera deseado no ver esa escena en el contexto inadecuado. El terror es muy particular, pero aquí van algunas de estas películas que mi hicieron correr a resguardarme bajo la manta, como si estuviéramos en el año 1973 y me hubiera colado sigilosamente en un cine de Buenos Aires para ver la historia de Regan.

1980. Dirigida por Peter Medak 'Al final de la escalera' ('The Changeling')

Para cuando se escucha la voz susurrante de «Joseph, Joseph» yo ya estaba acojonado. No hacen falta muertes -al menos en principio- para sufrir como un condenado viendo una película. Y ésta tiene algo muy importante, y es que ha envejecido bastante mejor que otras. Sillas de ruedas que se mueven solas, pelotitas que parecen tener vida propia; una buena médium estrambótica y una excitante historia familiar. Todos los componentes que merecen la pena. Un clásico del terror que no hay que dejar de ver.

2010. Dirigida por James Wan 'Insidious'

La llegada de James Wan a la escena cinematográfica mundial fue una grandísima noticia para el género del terror. Además de la saga que nos ocupa, es el creador de clásicos modernos como 'Saw' y 'The Conjuring', de la que hablaremos luego. Aquí aparece Patrick Wilson, que es como la Belén Rueda del cine americano. Se ha hecho un fijo en las pelis de terror, aunque a diferencia de las de Rueda, las películas en la que sale este guapo señor suelen ser buenas; y sus papeles creíbles (para el recuerdo quedará el papel de la española en 'Los ojos de Julia', tirando todas las cosas de la consulta que había colocado primorosamente el director de arte, y eso que hace de ciega). En 'Insidious' hay un demonio muy malo y muy sigiloso que se pasea detrás de las cunas. Mucho miedo sin necesidad de sustos.

2018. Dirigida por Ari Aster 'Hereditary'

'Hereditary' ha sido calificada por muchos como el 'neoterror'; incluso como la mejor película del género en estos últimos años. 'Hypes' aparte -James Wan para mí es el top del siglo XXI- el filme provoca una constante sensación de agobio. ¿Qué tipo de película estamos viendo?, nos preguntamos durante todo el metraje. Lo que está claro es que sale una niña muy fea y muy siniestra con una extraña fijación con los pájaros; y con una Toni Collete que da miedito. Hala, a pasarlo mal un rato, y a disfrutar lo mejor de este año en el apartado del terror.

2013. Dirigida por James Wan 'Expediente Warren: La Conjura' ('The Conjuring')

Otra maravilla de Wan, con el añadido de que además se trata de una historia real. Los románticos que aún compramos películas disfrutamos de esos extras en los que aparece a familia de verdad sobre la que está basada la peli. Y ojo, porque suenan bastante creíbles. De nuevo genial Patrick Wilson, solo superado por una conflictuada Vera Farmiga y con una aparición estelar de la muñeca Anabelle. Mucho ojito a los armarios, solo digo eso.

1978. Dirigida por John Carpenter 'La noche de Halloween'

Que sí, que ya lo sé. Que no ha envejecido bien, que Michael Myers no da miedo. Pero qué queréis que os diga, esta película es un clásico; es Halloween y encima acaban de estrenar la trigésima cuarta secuela, aunque en este caso con el retorno de Jamie Lee Curtis en el personaje de Laurie. Esta saga es la que da inicio al subgénero de asesinos psicópatas ('Viernes 13', 'Scream', etcétera), y por tanto su importancia es clave. Yo no sé qué decirles, porque si me encuentro a alguien por la calle con esa máscara, salgo corriendo como alma que lleva el diablo.

1955. Dirigida por H. G. Clouzot 'Las diabólicas' ('Les diaboliques')

De las cinco películas quizá esta sea la que menos miedo da, pero a su vez es la mejor de todas. Es la que consigue mezclar con un éxito absoluto el humor con el terror y el suspense. La escena de la piscina es gloriosa mientras campa a sus anchas un supuesto fantasma de dudosa moral; mientras ellas -la mujer y la amante- vagan asustadas por el caserón del colegio privado francés en el que sitúa la película. Un clásico del cine francés.

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