Nathalie Poza: «Si a día de hoy seguimos teniendo cine es gracias a los festivales»

Nathalie Poza recibe el premio de interpretación Ciudad de Benalmádena./Javier Ramos
Nathalie Poza recibe el premio de interpretación Ciudad de Benalmádena. / Javier Ramos

La actriz ganadora del último premio Goya por 'No sé decir adiós' reconoce que tuvo «malas experiencias» con algún cortometraje y, pese al premio de la academia, admite que el teatro es jugar en «casa»

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Antes incluso de llegar a la gran pantalla, el papel de Nathalie Poza en 'No sé decir adiós' (Lino Escalera) sonaba a Goya. Más adelante el jurado y la taquilla confirmaron que la cinta y su interpretación son historia viva del cine, y el Goya a la mejor actriz descorchó una cadena de reconocimientos y celebración que todavía abruman a la actriz. Ayer recibió el premio de interpretación Ciudad de Benalmádena en un acto que inauguró el Festival Internacional de Cortometrajes y Cine Alternativo de Benalmádena (FICCBA), un galardón que, admite, «no esperaba». Antes de subirse al escenario atiende a SUR para reflexionar sobre su carrera.

Su presencia en este festival es uno de los platos fuertes, la gente está esperando para verla en persona...

–Después de un año tan intenso no me esperaba ya más reconocimientos... para mí el gran premio está en que la película vuelva a verse en la gran pantalla, no sabía que se iba a proyectar y a Lino Escalera y a mí nos ha hecho mucha ilusión. Además, si a día de hoy seguimos teniendo cine es gracias a los festivales, sinceramente. Espero que este crezca muchísimo, como el de Sevilla y tantos otros que dan luz a películas que en muchos casos han estado muy poco tiempo en las salas. Me siento muy honrada porque 'No sé decir adiós' es un trabajo del que me siento muy orgullosa, y venir aquí es como un remate tras un año de vértigo.

Durante el Festival de Málaga la película generó mucha conversación. ¿Cómo viven los actores ese momento en el que su trabajo está en los festivales pero no en las carteleras?

–Cuando estás muy orgulloso de lo que has hecho y crees en tu trabajo hay cierta intuición de que algo irá bien. Al final es un esfuerzo entre todos, tanto los medios como las organizaciones de los festivales, entre todos vamos empujando para que la criatura salga adelante. Lo que viví en Málaga fue el germen de lo que vino después. Insisto en que esto es gracias a los festivales. Ayer mismo lo hablaba con Manuel Martín Cuenca durante los premios de Ojo Crítico. Él insistía mucho en la importancia de los festivales, en que se tomen en serio como escaparates incluso para que nosotros mismos veamos cine de lugares que no podemos ver.

Este festival está muy centrado en el cortometraje. ¿Qué importancia tiene este formato dentro del sector?

–Yo tampoco distingo tanto. He tenido el privilegio, este año y el anterior, de ser jurado en varios festivales de cortos y me he quedado impresionada con algunos creadores que vienen, lo cual nos hace muy felices a todos. Ahí te das cuenta de que llega gente muy potente gracias al mundo del cortometraje, de hecho hay muchos cortos mejores que películas.

¿Qué papel juega el corto en su carrera?

–Cuando empecé hice varios, pero, sinceramente, tuve malas experiencias. Hay que saber muy bien con quién trabajas y para qué te llaman. El último, 'Australia', está escrito por Lino Escalera y es el mismo personaje de 'No sé decir adiós'. A veces hacer un corto es más difícil que un largo, pero cuando la pasión existe salen trabajos tan buenos como 'Les bones nenes' de Clara Roquet, que para mí es, posiblemente, lo mejor que se ha hecho en el último año en todos los formatos.

«Lo maravilloso de esta profesión es que puedes ser todo lo que sueñas ser o lo que nunca querrías ser»

El teatro sí que juega un papel protagonista en su carrera... ¿podría elegir entre escenario o set de rodaje?

–¿Elegir lo que más me gusta? Hombre, para mí el teatro es casa. Es un lugar en el que te puedes sentir más libre. Una vez sales al escenario estáis el público y tú y ahí no hay dios que mande, sólo ellos y los actores. Es casa además porque a mí me ha permitido trabajar en tiempos complicados, yo no he rodado todo lo que querría. Es verdad que en el cine he recibido muchos reconocimientos que agradezco muchísimo, más que en el teatro, pero he trabajado muchísimo más en teatro, todos los años hago una función como poco. Es la base de mi oficio, lo que me permite tener cierta continuidad y de lo que como. Ahora en el cine aparecen proyecto en menos espacio de tiempo pero intento elegir cosas que me muevan. No seré rica nunca porque intento mantener una línea fiel a lo que debe ser mi trabajo. A veces me he desviado y no solo no he sido feliz, es que no lo he hecho bien.

En su última obra de teatro, 'Sueño', interpreta a varios personajes, algunos de ellos masculinos. ¿Veremos alguna vez ese cambio de rol en el cine?

–Es que en el teatro las licencias son otras. Yo te digo ahora mismo como voy vestida, con unas medias de plata, el pelo rubio platino y unos pendientes y te digo que me llamo Luis, en el cine no te lo crees, pero en el teatro es diferente. Esa es su magia, todo vale. Dices algo y el público se lo cree y es maravilloso porque apelas a la imaginación desde otro lugar y a veces es la clave, la imaginación no necesita disfraces.

«Una vez sales al escenario estáis el público y tú, ahí no hay dios que mande, solo los actores y ellos»

Si mañana le ofrecen un papel masculino para cine...

–Depende, ¿quién lo ofrece? ¿Cómo va a ser el papel? ¿Quién me va a caracterizar? [risas].

En condiciones óptimas.

–Sí, por supuesto. De hecho acabo de hacer un 'Setenta Bin Ladens' con Koldo Serra y la base de mi trabajo era masculina, sobre todo la entrada, queríamos intentar que no se supiera si era un hombre o una mujer. Ensayé hasta cómo andar con paquete. Lo maravilloso de esta profesión es que te permite ser todo lo que has soñado ser o lo que nunca querrías ser. Ese es el juego, como los niños, me dedico a esto porque nunca me he sentido tan cómoda en mi piel como en la de otro.

Volviendo al cine, pregunta obligada:¿qué dirección le gustaría que tomase su carrera tras recibir el Goya?

–Me gustaría trabajar con creadores y creadoras con visión propia, es lo que más me obsesiona. Hace años decía... me gustaría trabajar con alguien que me de libertad, pero ahora creo que está sobrevalorada. Prefiero, como decía ayer Manolo (Martín Cuenca), que me prohiban para ser libre. Además tengo cada vez más claro que quiero ser actriz, no creo que dirija nunca.

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