Miguel Alcobendas, nuestro clásico

Miguel Alcobendas, acompañado siempre de una cámara./Rosér Casasús
Miguel Alcobendas, acompañado siempre de una cámara. / Rosér Casasús

La Edad de Oro arranca hoy con la reivindicación del director de 'Camelamos naquerar' y 'Málaga y Picasso', que nunca renunció a agitar el mundo con su cámara

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Su imagen con unas rosas formando una cruz y atravesadas por la frase 'Málaga a Pablo Picasso' son difíciles de olvidar. El pintor que marcó el arte del siglo XX acababa de fallecer y el inquieto Miguel Alcobendas (Madrid, 1940-Torremolinos, 2014) se las arregló para llegar hasta la puerta de la residencia del artista en Vauvernagues (Francia) para darle a su viuda, Jacqueline Roque, el recuerdo de su ciudad natal. Por supuesto, el cineasta grabó aquel momento de 1973, aunque las imágenes no llegaron a la gran pantalla hasta la democracia con el documental 'Málaga y Picasso' (1976). Como Juan Temboury y otros intelectuales adelantados a su tiempo, Alcobendas fue un pionero en reivindicar la memoria de Picasso cuando su nombre incomodaba en la España –y la Málaga– del régimen franquista. Ese espíritu inquieto e incansable hizo del cineasta un auténtico agitador que marcó época en el nacimiento del cine andaluz de los setenta. El director hizo de la escasez virtud y con unas colas de películas era capaz montar documentales que todavía hoy sorprenden por su riesgo y actualidad. Como la polémica 'Camelamos naquerar' (1976), que reclamaba respeto y libertad para la cultura gitana. Precisamente, ésta es una de las películas que han sido digitalizada por el Festival de Málaga y que hoy (18 horas) será proyectada en el ciclo La Edad de Oro, que arranca en el cine Albéniz con la reivindicación de este madrileño que hizo de Málaga su principal escenario.

Pieza fundamental de la productora Mino Films, Alcobendas vio una oportunidad en la desaparición de la obligación de proyectar el No-Do y se lanzó a la dirección de cortos documentales para ocupar esa franja que había quedado libre en los cines. Así, llegaron películas como 'Arquitectura en la Costa del Sol', que ya alertaba de la pantalla de hormigón que estaba transformando el litoral; 'El desprendimiento', un retrato de la Semana Santa en Frigiliana, o 'Lorca y La Barraca', un pionero filme de reconciliación con el poeta que reunió en Fuentevaqueros a los supervivientes del grupo teatral creado por el autor de 'Romancero gitano'.

Momento en el que Alcobendas entrega unas rosas con el lema 'Málaga a Pablo Picasso' el día de la muerte del pintor.
Momento en el que Alcobendas entrega unas rosas con el lema 'Málaga a Pablo Picasso' el día de la muerte del pintor. / SUR

Junto a 'Málaga y Picasso', estas cintas forman parte de la programación de hoy de La Edad de Oro, que se completa con la exhibición de la imprescindible 'Camelamos naquerar'. Alcobendas recordaba con humor que el filme lo había rodado con la misma cámara –una Michell– que el éxito 'Tiburón', aunque no iba descaminado el autor ya que su filme mordió más de una conciencia con su denuncia del racismo hacia los gitanos en España. Alcobendas llegó hasta el Festival de Cannes con su filme, aunque algunos cines que lo proyectaron se llenaron de pintadas y protestas. Incluso recibió amenazas, aunque peor suerte corrió uno de los actores, el cantaor Antonio Cuevas 'El Piki', que apareció mutilado en una carretera sin que se esclareciera su muerte.

Pero nada de aquello detuvo al director y sus ganas de hacer cine. En todo caso, su gran enemigo fue la precariedad del cine español. Todavía más aquel que intentaba abrirse camino desde la periferia. Por ello, este «héroe en permanente estado de alerta intelectual», como definió su amigo y arquitecto Salvador Moreno Peralta, nunca se detuvo y, si carecía de recursos para rodar, montaba una compañía de teatro como Estudio 68 o creaba una revista como 'Jábega', que hizo historia entre las publicaciones culturales de la provincia de los 70.

«Sus cortos son fundamentales para entender la sociedad de los años 70», explica el productor José Enrique Sánchez, que colaboró con Alcobendas en los 90 en la serie documental 'Al sur, Granada', en la que Alcobendas volvió a desplegar su «mirada de autor». Y es que la televisión le acabó dando al director los medios que carecía con el cine, lo que le permitió culminar producciones de referencia como 'Andaluces en Cataluña', que apoyaron Canal Sur y TV3 y cuya idea original de retratar la emigración procedía de un proyecto previo, 'Andaluces en París', que se rodó pero que nunca pudo montar.

Ese comprometido legado vuelve hoy a la gran pantalla en este festival de cine clásico en el que no faltan Hitchcock o Godard y en el que Miguel Alcobendas es nuestro clásico.

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