Kurosawa escapa del mausoleo

Críticos españoles revisan la figura del cineasta japonés para reivindicar su vigencia más allá de su condición de clásico en un libro de la editorial malagueña Applehead

Akira Kurosawa marco el cine de su época y la narrativa actual sigue siendo deudora de su obra. /SUR
Akira Kurosawa marco el cine de su época y la narrativa actual sigue siendo deudora de su obra. / SUR
Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Había leído «alguna cosa» sobre él, pero nunca había visto sus películas. Hasta que un día se tropezó en un Alcampo con un VHS de saldo de 'Los 7 samuráis', que además anunciaba su versión íntegra de más de tres horas. No lo pudo resistir y se la llevó a casa para darse el atracón. El crítico y editor Ignacio P. Rico no sabía entonces que en aquel impulso cinéfilo de supermercado estaba el origen de un libro que, más de una década después, revisa la influencia y la actualidad del creador japonés en 'El legado de Akira Kurosawa'. Una obra colectiva orquestada por el propio Rico y Álvaro Peña en la que una decena de críticos bajan al autor japonés del pedestal de los clásicos para reivindicar la vigencia de su obra en el cine de aventuras, el 'western', el 'thriller' y en la propia cultura. «Como Antonioni o Bergman, Kurosawa ha acabado siendo un monumento muy bonito en el mausoleo del cine, por lo que nuestra intención es sacarlo de ese estereotipo», explica a SUR el coordinador del volumen, que ha publicado la editorial malagueña Applehead Team en su colección Cineclub.

'El legado de Akira Kurosawa'

Coordinadores: Álvaro Peña e Ignacio P. Rico. Ensayo. Editorial: Applehead Team. 398 páginas. España. 2018. Precio: 19,90 euros.

Más allá de la conocida influencia de 'Los 7 samuráis' (1954) en la secuela pistolera 'Los 7 magníficos' o de la boca abierta que se le quedó al 'sheriff' del 'spaguetti-western', Sergio Leone, cuando vio 'Yojimbo' (1961), el libro 'El legado de Akira Kurosawa' bucea en influencias más actuales del cineasta japonés que también deja su rastro en los hermanos Coen y su generación o en la reciente 'Isla de peros', de Wes Anderson. Por ello, los autores de este volumen tratan de escapar de la veneración al director ara situarlo en el perfil de un «modernizador de la narrativa cinematográfica con la temprana 'Rashomon' (1950)», apunta el crítico y editor.

Esta afirmación de Piña la ilustra el veterano escritor Hilario J. Rodríguez en el prólogo del libro al describir una escena de la batalla final de la cinta de 'Los 7 samuráis' en la que Kurosawa añade nuevos términos al lenguaje cinematográfico a través del montaje. La secuencia parte de un arquero que dispara una flecha a un jinete y la siguiente imagen no sigue la trayectoria prevista del afilado dardo. En su lugar, se muestran los cascos de un caballo entre barro y agua, hasta que unos segundos después un cuerpo cae a tierra. «Por un momento, la cámara sabe más que el espectador», apunta Rodríguez, que reconoce la capacidad hipnotizadora de este cineasta que consideraba que las leyes de la pantalla estaban para saltárselas.

Tras su muerte, la quiebra de la Fundación Kurosawa acabó salpicando la celebración del centenario del autor

La influencia de la escritura visual de Kurosawa sigue teniendo hoy día una legión de seguidores y deudores, aunque, como apunta el experto Ignacio P. Rico, su huella cultural también abarca su filosofía, su humanismo y su pensamiento. Yen la psicología del cineasta tienen un papel protagonista la muerte y, un paso previo que en ocasiones la desencadena, la violencia. «El propio Coppola reconoce que 'El Padrino' viene del cine de Kurosawa y de su modernización de la violencia ya que hasta su llegada esas escenas nunca habían tenido fuerza visual», recuerda Ignacio P. Rico, que considera al autor japonés ganador de sendos Oscar por 'Rashomon' y 'Dersu Uzala' (1975) un «adelantado a su tiempo». Una visión defendida por el propio Coppola que, junto a Spielberg y George Lucas, reivindicó a Kurosawa desde Hollywood, como años antes los chicos franceses de 'Cahiers du Cinema' habían rehabilitado a Alfred Hitchcock más allá de la etiqueta de mago del suspense.

La violencia en pantalla cambió con el japonés.
La violencia en pantalla cambió con el japonés.

Esa capacidad innovadora y visionaria tuvo, no obstante, un doble filo para el japonés. Ya que si por un lado, Kurosawa fue considerado un maestro, su condición de clásico también provocó su arrinconamiento. «Incluso se la ha menospreciado por la propia crítica nipona», reconoce el coeditor del libro, que añade que el artículo del libro que firma Diego Salgado explica el olvido del genio. La llegada de la nueva ola del cine japonés hizo que fuera considerado, en un primer momento, un director viejo y sobrepasado, a lo que se unió una polémica tras su muerte en la que el propio Kurosawa fue la principal víctima involuntaria. Así, la fundación que llevaba su nombre y que dirigía su hijo quebró tras la desaparición de fondos, lo que provocó que el centenario del cineasta en 2010 pasara sin pena ni gloria. Y que el renovador del cine siguiera encerrado en su mausoleo.

Un panteón del que ahora lo rescatan la editorial Applehead y esta decena de críticos y especialistas comandados por Álvaro Peña e Ignacio P. Rico, que le quitan el polvo a la estatua de Kurosawa. Para mostrar el genio del hombre que lograba que la cámara supiera más que el espectador.

 

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