Kubrick expandido

'2001, una odisea en el espacio./Warner Bros. Entertainment Inc
'2001, una odisea en el espacio. / Warner Bros. Entertainment Inc

Una muestra en el CCCB recorre la vida y la obra de Stanley Kubrick y reivindica el perfeccionismo como parte de su estilo

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

«Dicen que Kubrick no tenía vida personal, pero eso es ridículo. Sería más correcto decir que no tenía vida profesional, pues todo lo que hacía lo hacía personalmente». Es una cita extraída del libro que Michael Herr escribió sobre uno de los directores de cine más grandes y complejos de la historia y que describe muy bien la manera en la que el perfeccionismo y la meticulosidad se convierten en una herramienta de trabajo que no resta una profunda implicación emocional en lo que se hace. Kubrick tenía un sistema de rodaje durísimo: tardaba meses en terminar de rodar sus películas, repetía las secuencias centenares de veces, machacaba a los actores (su historia con Sherlley Duval es tremenda), sus presupuestos eran los más elevados de su tiempo y eso le trajo una fama de detallista enfermizo seguramente merecida, pero con un talento cuya profundidad ha quedado marcada en cada una de las 16 películas que forman su trayectoria. La exposición definitiva sobre Stanley Kubrick ha llegado a España y en ella se muestran 600 objetos procedentes de sus archivos personales; cámaras, guiones manuscritos, fotografías, maquetas y piezas de vestuario originales son algunos de los materiales que forman parte de esta muestra que, partiendo del Filmmuseum de Frankfurt, ha visitado varias ciudades del mundo como México DF o Los Ángeles y ahora llega al Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona donde podrá visitarse hasta el 31 de marzo.

Adaptación española

Tal y como ocurre con varias películas de Kubrick, que son traducidas a otros idiomas desde el mismo rodaje, la muestra se adapta a cada país que visita, estableciendo vínculos concretos o diferentes puntos de vista. En este caso, esta labor de comisario local cae en las expertas manos del crítico de cine y ensayista Jordi Costa, que amplía y profundiza algunos aspectos de la muestra original. Por ejemplo, Costa se detiene en el rodaje en España de 'Espartaco', entrevistando para ello a varios colaboradores cercanos y contando varios aspectos de esta producción. Kubrick cuidaba tanto el doblaje que quería contar con directores y escritores de prestigio en cada país, y en la versión española sus colaboradores eran Vicente Molina Foix y Carlos Saura o Mario Camus como directores. Además de contar con una impresionante instalación audiovisual de Manuel Huerga que da la bienvenida a la exposición y de otros vídeos de cosecha propia, la versión de Costa profundiza además en '2001, una odisea en el espacio' con motivo del aniversario de esta compleja obra maestra de la ciencia ficción y cuyo rodaje supuso poco menos que una revolución tecnológica.

Un viaje hacia la intimidad a través de sus películas

De forma cronológica, el recorrido comienza con Kubrick vendiendo su primera fotografía a la revista Look por unos cuantos dólares, cuando todavía era un adolescente que recorría Nueva York con una cámara que a veces ocultaba en una bolsa de papel para pasar desapercibida. Su faceta como fotógrafo aparece reivindicada de una manera evidente y a ella se le achaca el detallismo en la planificación de los planos. A partir de ahí, se traza un viaje por todas las películas del director, de la primera a la última. Hay trajes curiosísimos como los de las niñas de 'El resplandor' justo al lado de la maqueta del laberinto. La zona dedicada a '2001' es espectacular, así como el 'storyboard' de 'Barry Lyndon', las máscaras de 'Eyes Wide Shut', la cafetería Moloko de 'La naranja mecánica' o un buen puñado de cartas y correspondencia mantenida como Arthur C. Clarke o Kirk Douglas, así como algunas protestas que generó el estreno de 'Lolita'.

Mención aparte merece un capítulo sobre las películas que Kubrick no pudo terminar de hacer. Algunas le llevaron años de trabajo. Es el caso de 'Inteligencia Artificial' o del proyecto para la película sobre Napoleón para la que llegó a reunir una base de datos con más de 30.000 documentos, organizando fichas con cada día en la vida del gobernante francés, lo que comía, las personas con las que estuvo ese día o el tiempo que hizo en determinadas batallas. Kubrick nos dejó en 1999 con 70 años, quizá demasiado pronto, pero con una filmografía que siempre seguirá abierta a nuevos disfrutes e interpretaciones.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos