Jonás Trueba: «No tengo ninguna vocación de maldito, pero no busco el taquillazo»

Jonás Trueba, durante el rodaje de 'La virgen de agosto' en Madrid. /Nacho López
Jonás Trueba, durante el rodaje de 'La virgen de agosto' en Madrid. / Nacho López

El cineasta vuelve a las carteleras con 'La virgen de agosto', película que presenta el próximo día 30 en el Albéniz en un encuentro con el público

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Carece del «virtuosismo» de los directores de las películas de acción, pero en cambio tiene la habilidad de detener el tiempo en pequeños detalles cotidianos, en momentos en los que sin pasar nada dicen mucho. Jonás Trueba enfoca ahora su cámara hacia esos días en los que Madrid ralentiza el ritmo hasta casi detenerse, esos en los que los madrileños huyen del asfalto buscando la arena. Pero no todos. Su protagonista, Eva (Itsaso Arana, con quien también firma el guión), decide quedarse en la capital en agosto para redescubrirla y redescubrirse a sí misma. El cineasta de la saga Trueba vuelve a las carteleras con 'La virgen de agosto', película que presentará en un encuentro con el público el 30 de este mes en el Albéniz.

–¿Está pasando agosto en Madrid?

–Sí, estamos pendientes de la promoción de la película, pero tranquilos y disfrutando de la ciudad.

–Lo contrario a lo que dice todo el mundo de Madrid en estas fechas.

–Yo me lo tomo como el personaje de la película, como una oportunidad. A mí siempre me ha gustado especialmente mi ciudad en agosto. Es un mes en el que todo se detiene un poco, en el que tengo más tiempo. Sentía que debía hacer una película para defender esta idea.

–'La virgen de agosto' es el retrato de lo cotidiano, de quince días en la vida de una chica que podría ser cualquiera. Esa cercanía se ha convertido ya en su marca de la casa.

–Para mí es lo evidente, utilizar el cine para mostrar lo cotidiano y fijarnos en los detalles. Hoy más que nunca vivimos en una sociedad en la que todo va muy rápido y parece que no tenemos tiempo para nada. Ahora las películas han adquirido un nuevo cometido, devolvernos el tiempo para detener la mirada, para la escucha y para mostrar las pequeñas cosas.

«Hacer cine pensando en gustar a todo el mundo es absurdo, perverso e insano»

–¿Es un riesgo hacer este cine sin fuegos artificiales? El taquillazo quizás sea más difícil de conseguir.

–Pero yo no busco el taquillazo. No es que tenga ninguna vocación de maldito, hago películas y obviamente me gustaría que las viera muchísima gente, pero desde luego no me obsesiona el taquillazo. Es más, creo que es una perversión, y que el problema que tiene gran parte del cine contemporáneo es que está hecho pensando siempre en gustar a todo el mundo. Eso es absurdo, perverso e insano.

–¿Se ve rodando una peli de acción?

–Así a priori... no (ríe). A mí me gusta todo tipo de cine, soy un espectador abierto a todo, pero yo creo que no soy esa clase de director, no tengo esa clase de virtuosismo que tienen los directores que hacen películas de acción. Siento que ellos se han preparado para eso de alguna forma y yo no. Yo estoy más limitado, mi cometido es más modesto y siento que debo concentrarme en otro tipo de películas más humildes, más cercanas.

–'La virgen de agosto' tiene algo de película generacional, de la crisis de identidad que se atraviesa en la treintena. ¿Ha pasado por algo de eso?

–Todas las películas que hago contienen algo de mí y de mi circunstancia en cada momento. No son películas hechas con vocación generacional, porque eso creo que es también demasiado prepotente por mi parte. Intento ceñirme a eso que tengo cerca. Están muy hechas a través de amigos y de los propios actores que me aportan muchísimo de ellos mismos y de sus propias vidas. Intentamos sentir que la película que estamos haciendo habla un poco de nosotros.

–Dice que entiende el cine como una cuestión de fe. Explíqueme eso.

–El cine está muy ligado a esa idea de la fe o de creer. Siempre ha necesitado la colaboración del espectador que de alguna manera tiene que creer en esa película que está viendo. Y es una cosa que me inquieta en el mundo de hoy, porque veo que somos cada vez más cínicos y nos cuesta más creer en las películas. Intento hacer películas que de alguna manera pongan al espectador en esa tesitura de creer o no creer. No es la fe como la han entendido las religiones, pero yo creo en el Dios del cine que de vez en cuando se manifiesta y al que hay que estar esperando, cultivando y respetando. Muchas de las mejores cosas que he logrado en las películas pienso que no han sido responsabilidad mía, o solo en parte, sino que tienen que ver con todo eso, con esa idea de creer.

«No tengo el virtuosismo de los directores que hacen películas de acción, mi cometido es más modesto»

–También hacer cine es un milagro. ¿Le cuesta levantar un proyecto o al ser películas humildes, como dice, puede hacer lo que quiera?

–Yo y mis compañeros, a los que llamo Los Ilusos, hemos ido intentando película a película una forma de hacer y de producir que tiene que ver con ciertas renuncias financieras, de comodidad y de tiempo que todos aceptamos. Eso es lo que nos ha permitido encontrar nuestra fórmula para salir adelante en la crisis. No quiere decir que no sienta que cada película es un milagro. Ahora mismo no tengo ninguna certeza de que pueda hacer una siguiente película ni cómo. Confío en que sí. Siempre me he concentrado mucho en esta idea del cine posibilista, al final es cine es un arte muy ligado a lo matérico y al dinero y que hay que ser muy consciente de lo que se tiene y de lo que no. Hemos intentado tener mucho sentido común sin dejar de ser ilusos.

–La protagonista se cuestiona quién es realmente. ¿Es una pregunta que también se hace usted?

–Es una pregunta que me concierne absolutamente. No hay que dar por sentado nada.

–¿Y cuesta más forjarse una identidad propia en el cine cuando se lleva el apellido Trueba?

–Puede ser, efectivamente. Soy totalmente consciente de que seguramente me dedico al cine en una gran parte por el hecho de que he nacido en una familia de cineastas y me ha sido transmitido de una manera natural. Precisamente por eso estoy doblemente obligado a replantearme y cuestionarme mi verdadera vocación y no eludir esa pregunta.

–Los próximos Goya se celebrarán en Málaga. ¿Cómo lo valora?

–Me parece buena idea. No soy académico, aunque quizás debería. La Academia está dando pasos interesantes en los últimos tiempos y está haciendo un esfuerzo por descentralizar su labor. Málaga es una ciudad que ya ha cogido mucha costumbre de acoger el arte y la creación.

–Quizás le veamos a finales de enero por aquí.

–Sospecho que no.

–¿Por qué tiene tan claro que no estará en los Goya?

–Los Goya se basan mucho en premiar el éxito de la industria, y no me parece mal, pero creo que mis películas no son especialmente premiables.

Encuentro en Málaga

Qué.
Jonás Trueba presenta la película 'La virgen de agosto' y debate con el público tras la proyección.
Cuándo.
Viernes 30 de agosto, en la sesión de las 20.00 horas.
Dónde.
Cine Albéniz.
Cómo.
Adquiriendo una entrada al precio habitual para la proyección del día.