El documental malagueño que cruza fronteras

El documental malagueño que cruza fronteras

'Victoria', la cinta rodada por estudiantes, vuelve a proyectarse el día 19 en Málaga tras cruzar el charco y cosechar varios premios

JOSÉ MIGUEL GONZÁLEZ

Son las once y media de la mañana. Alejandra Perea, Juanito Ríos y Marina Solórzano han quedado en la Facultad de Ciencias de la Comunicación; la que hasta el año pasado era 'su segunda casa' por la cantidad de horas que echaban allí entre los trabajos, las clases, prácticas y horas de estudio para poder afrontar el último curso de Comunicación Audiovisual. Pero ahora la historia es distinta y han venido a hablar de 'Victoria', un documental -del que forman parte junto a Enrique Lara, Marta de los Reyes y Victoria Turiaf- que ha logrado cosechar dos premios hasta la fecha y que se proyecta el día 19, a las 20.30, en La Caja Blanca, dentro del evento MálagaCrea.

¿Qué es lo que tiene 'Victoria' para haber conseguido llenar las salas donde ha sido proyectada? Sin lugar a dudas, el factor más importante es el mensaje de superación pese a las dificultades que la vida nos pone por delante y derribar los prejuicios de la sociedad contra lo diferente.

La historia trata sobre una estudiante de Medicina llamada Victoria y que ha quedado con su mejor amiga, Alejandra, para salir de fiesta el fin de semana por Fuengirola, cámara en mano para inmortalizar cada momento. Previamente, hacen un botellón en el que conoce a Marta y Juanito para así romper el hielo. Unas copas más tarde, cogen el coche para dar comienzo a una noche para el recuerdo.

Este proyecto surgió a raíz del empeño de Alejandra, la directora, que llevaba tiempo intentando convencer a su mejor amiga para que formara parte de un documental que iba destinado para la asignatura de Realización documental. «Yo tenía la idea de hacer un cortometraje sobre Victoria desde hace mucho tiempo, tres o cuatro años más o menos, y me costó muchísimo convencerla porque ella es mi mejor amiga, no le gusta mucho que le hagan fotografías, ni que la graben en vídeo», comenta ella.

La joven, tras algunas reticencias, fue finalmente convencida y accedió a entrar en el corto. Sin embargo, no se podía imaginar la gran acogida que tendría el documental tras la proyección en el aula magna de la Facultad de Ciencias de la Comunicación. Fue en ese momento cuando se planteó seriamente la posibilidad de convertir un trabajo de clase en un contenido profesional. «Ahí estuvo el punto de inflexión porque fue Alejandro Alvarado -profesor de la asignatura- el que nos dijo »oye, esto es buen material«, y yo creo que eso fue lo que nos hizo a nosotros pensar de verdad en proyectarlo», afirma Juanito, encargado del sonido.

A partir de ahí, 'Victoria' ha ido viajando por distintos puntos de la geografía española, e incluso, ha cruzado el charco, llegando a proyectarse en el Festival Internacional de Cine Universitario de Argentina. Aquí, el documental ha sido seleccionado en el Cortada Festival de Cortometraje de Victoria-Gasteiz y el Festival de Cine Europeo de Sevilla, entre otros; y ha logrado dos premios, la Biznaga de Plata en el Festival Cine de Málaga, y el premio a Mejor Obra con Perspectiva de Género en el Festival de Cine Andaluz de Burguillos.

Éste último, explica Marina, la encargada de la edición de este trabajo junto a Enrique Lara, fue especialmente emotivo porque «la Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales dio un discurso muy bonito que emocionó a todos y que estuvo dedicado a ella (Victoria)», añadiendo que a la vuelta, fue cuando la protagonista les dijo, «estoy muy agradecida de haber estado aquí con vosotros». Curiosamente, tanto ella como Juanito habían vivido la experiencia de cubrir el Festival de Cine de Málaga a través del medio universitario Comutopía. En palabras de Marina, estar al otro lado de la valla «fue como estar en una nube. Y no sabes si lo has soñado o te lo has inventado. Todavía tengo que ver las fotos para decir yo estuve allí», comenta con entusiasmo por el recuerdo de aquellos momentos.

Pero además, en el éxito de este cortometraje ha tenido un papel importante su naturalidad y la capacidad para trasladar al espectador al lugar de los hechos; que se podrían separar en tres bloques: el botellón, el traslado en coche y las posteriores escenas dentro de la discoteca, donde llama mucho la atención el cuidado minucioso que se ha hecho para grabar los diálogos sin llegar a saturar el sonido y la selección muy estudiada de los planos, prevaleciendo los cortos y jugando en ocasiones con la profundidad de campo. Pero la parte técnica no puede eclipsar lo esencial de este documental, algo que la directora resume con las siguientes palabras: «hacernos reflexionar la mirada de la sociedad sobre lo poco frecuente».