El debate detrás de 'Carmen y Lola'

'Carmen y Lola' fue seleccionada para la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes de 2018./SUR
'Carmen y Lola' fue seleccionada para la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes de 2018. / SUR

El filme registra cifras sorprendentes en el Álbéniz, única sala en la que se proyecta

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Miércoles, 19.50 horas. Apenas faltan 10 minutos para que comience la segunda sesión del día de la película 'Carmen y Lola' en el Cine Albéniz de Málaga capital, y la cola en las taquillas aún interrumpe el trasiego de peatones en la calle Alcazabilla. El que es habitual de este cine sabe que esto puede ocurrir, pero lo sorprendente es que en esta incómoda fila hay una enorme familia de etnia gitana con niños de todas las edades que aguarda con cierto nerviosismo a comprar su entrada para ver el filme 'Carmen y Lola', que en su primera semana ocupa la sala 1 del Albéniz, la más grande de todas.

La película no solo es un tabú por su argumento; sino que evidencia la ausencia de personajes tanto lésbicos como de etnia gitana en el cine español

La película, debut en la ficción de la realizadora vasca Arantxa Echevarría, no ha pasado desapercibida. Con una mezcla de fino costumbrismo en la que intercala planos con cámara en mano y otros más fijos dependiendo del contexto, el filme cuenta la historia de dos jóvenes gitanas que se enamoran una de la otra. Un tabú en su esencia más profunda, pero que tras rascar un poco en ella se encuentra que no es solamente una película LGTBI. El cine español está carente aún de historias de mujeres (más aún de lesbianas), pero por encima de eso adolece de películas con protagonistas gitanas.

Apenas comienzan los títulos de crédito se nota que no será una sesión de cine habitual en el Albéniz. Suenan palmas; los niños corretean por los pasillos; y los comentarios sobre lo que va sucediendo se escuchan a viva voz, como si fuera una cafetería. Pero no todos los ruidos proceden del mismo lado. En las primeras filas, un grupo de chicas jóvenes ríen de forma nerviosa cuando Carmen y Lola (bravo por sus dos actrices debutantes) se dan sus primeros besos y se acarician descubriendo su amor.

Una hora y 43 minutos más tardense encienden las luces. Una mujer, cercana a los 70 años y abuela de varios de los niños que rondaban por la sala se pone pie y exclama sin tapujos: «Pues te voy a decir a una cosa: esas dos asquerosas deberían arder en el infierno». Sus acompañantes asienten pero sin tenerlo del todo claro. Mientras, el grupo de chicas que antes reía, se miran entre ellas con caras indignadas. Una de estas mujeres hace ademán de decir algo, pero el resto la achanta. Es mejor disfrutar de las sensaciones que les ha provocado la película que entablar una discusión que podría ir a más.

Mientras bajan las escaleras, tanto el grupo de chicas como la familia de casi 20 miembros siguen comentando lo que han sentido. Parece, eso sí, que todas estas personas coinciden en una cosa poco habitual. Ya sea por uno u otro personaje, todas se han visto identificadas en la película. Y eso les resulta extraño, aunque la respuesta es tan sencilla como desconcertante. En el cine que vemos habitualmente no salen ni lesbianas ni gitanos.

Éxito local de taquilla

'Carmen y Lola' comenzó su andadura de la mejor manera posible. El filme fue seleccionado para la sección Quincena de Realizadores en el Festival de Cannes. Unos días antes de su estreno en España (el 7 de septiembre) saltó la polémica después de que algunas asociaciones de gitanos criticaran que el filme ahondaba en los prejuiciosy tópicos sobre la comunidad.

A Málaga llegó una semana más tarde, y tan solo el Albéniz se atrevió (comercialmente hablando) a estrenarla. Juan Luis Artacho, responsable de programación del cine, reconoce que no se esperaban el éxito de taquilla que está significando, y que hizo saltar la película a la sala 1 del cine. «Han venido varios tipos de público que no son habituales», afirma.

'Carmen y Lola' puede haber creado un debate. Quizá algunas opiniones indignadas a la salida no hagan sino ahondar en el cliché, aunque evidentemente no se pueda generalizar. El trabajo de Arantza Echevarría es tan brillante en lo técnico como en lo argumental, pero quizá quienes han protagonizado las sesiones en el Albéniz no hayan caido en la cuenta del mayor éxito de todos. La película ha conseguido que hayan vuelto al cine después de mucho tiempo. Para algunos, quizá, demasiados años.