«Tengo esta cara y no soy chino», Alberto Jo Lee y Almar G. Sato desmontan estereotipos asiáticos

Alberto Jo Lee y Almar G. Sato, ayer en el Rectorado/Ñito Salas
Alberto Jo Lee y Almar G. Sato, ayer en el Rectorado / Ñito Salas

Los intérpretes españoles, de origen coreano él y japonés ella, lamentan en Fancine que la pequeña y gran pantalla no reflejen la multiculturalidad del país

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Alberto es catalán, deportista, cinco veces campeón de España de taekwondo, tiene su propia escuela de artes marciales y, además, es actor. «Pero para la mayoría de los españoles soy el chino», apostilla Alberto Jo Lee. A Almar se le escapa el acento malagueño cuando habla, por más que alguno se sorprenda al descubrir sus ojos rasgados. De pequeña le hubiera gustado ser «la María» de su clase en Rincón de la Victoria. «Pero era la china», añade Almar G. Sato. Y ni uno ni otro lo son. Los actores españoles, él de origen coreano y ella japonesa, pusieron ayer sobre la mesa los estereotipos que encasillan a la comunidad asiática –en la gran pantalla y en la vida– en un encuentro de Fancine, organizado por el Aula de Cultura SUR y la Obra Social La Caixa en el Rectorado de la UMA. Junto a ellos, Juan Francisco Gutiérrez, director de Secretariado de Comunicación de la UMA, y Pablo Aranda, responsable del Aula SUR.

Tienen un rostro que delata su ascendencia pero, como se encargaron de dejar bien en claro en una distendida charla, ni todos los asiáticos son de China («Tengo esta cara y no soy chino», repitieron con distintas expresiones y maneras a lo largo de su intervención) ni sus registros actorales se limitan al dependiente del bazar. «Lo que estamos mostrando en el cine no es real, no normalizamos la situación del inmigrante», lamenta Jo Lee ('Pelotas', 'Anclados', 'Tapas'…). Tiene una dicción en castellano perfecta, estudiada y ensayada. «Para qué si luego lo que me pedían hacer era imitar a los camareros de los restaurantes chinos», se rebela. Reconoce que «batalla» cada papel de asiático que sale a cásting («tengo que comer», dice), pero aspira a ser algún día el médico o el abogado. «Yo quiero más, quiero un protagonista. «¿Si tengo que meter hostias sí valgo, pero como médico no?», se pregunta.

Estudio «friki»

Algo, tímidamente, está cambiando. Almar G. Sato, que acaba de presentar en el Festival de Cine Europeo de Sevilla la película 'Letters to Paul Morrissey' de Armand Rovira, lleva un control pormenorizado de las audiciones que hace y de su resultado. Un «estudio friki» que le demostró que el 50% de su trabajo le había llegado de cástings donde no buscaban una cara asiática. «Fue un logro para mí y le hice hincapié a mi representante: ya sé lo que vas a querer vender de mí, pero tengo la certeza de que trabajo más con un perfil internacional», mantiene la joven malagueña, que compagina la interpretación con la publicidad. Defiende que España es un país multicultural y el cine puede ser «un instrumento para mostrarlo». Existe una amplia población mestiza y española de distintos orígenes que no se siente representada en la pantalla. «Pero no cuaja, tú eres china y ya», señala.

Por eso, si no existe el papel, ellos lo crearán. En la cabeza de Almar está escribir un guión de microteatro que refleje su realidad. Y Alberto ultima su primer corto, inspirado en la llegada de su padre a España. Porque los estereotipos, están convencidos, no se cambian desde la ignorancia. «A través del conocimiento podemos entender más, pero hay que conocer», dice el actor. Mientras tanto, les queda el sentido del humor: «Se lo digo a todos mis amigos. Mete un chino en tu guión», bromea Jo Lee.

 

Fotos

Vídeos