«'Alien' me acojonó»

En Malasaña. Javier Botet posa junto a algunos de sus monstruos en el piso que se acaba de comprar en Malasaña, el barrio madrileño de moda. /Elvira Megías
En Malasaña. Javier Botet posa junto a algunos de sus monstruos en el piso que se acaba de comprar en Malasaña, el barrio madrileño de moda. / Elvira Megías

Javier Botet, el monstruo de 'IT', 'REC'... , es el actor español al que más llaman para hacer películas de terror. «Me he ido insensibilizando»

José Antonio Guerrero
JOSÉ ANTONIO GUERREROMadrid

«No oculto nada, pero me aburre ese tipo de periodismo que se centra en el drama». Vale, Javi, comprendido. Despachamos en unas líneas que te han dado dos veces por muerto, que en la primera los médicos de la UVI gritaban: «¡Se nos va, se nos va!», y que en la segunda, con una rotura de aorta, no daban un duro por ti en el quirófano. Pero permíteme decir que eres la cara de los trece mil españoles con síndrome de Marfan, una enfermedad rara que produce el crecimiento desmesurado de los huesos del cuerpo. Esa peculiar anatomía te ha abierto de par en par las puertas del cine de terror ('REC', 'Mamá', 'IT'...) y no paras de recibir propuestas. Más de 40 películas, 20 cortos, televisión, teatro… tu carrera, monstruo, sí que da miedo.

Humanoide, zombi, indigente, personaje de pesadilla, leproso… Cuando te suena el móvil, ¿te echas a temblar?

– Sí... Me dicen, oye, que vas a hacer de hombre torcido o de bicharraca loca que arranca cabezas..., pero yo aprecio la belleza que lleva todo eso. Encarnar monstruos siempre me ha encantado. Cualquier persona con maquillaje se puede convertir en un monstruo y yo, por mi perfil físico, tan alto y tan delgadito, me convierto en un monstruo más especial, más peculiar, más auténtico.

– ¿Ese perfil físico que tantas alegrías te ha dado, te creó problemas de chaval?

– Era un niño larguirucho, diferente, y tienes tus problemillas cuando vas al gimnasio o a la piscina. Tienes tus complejos, tus temores, pero, con el tiempo, uno madura. Sigo siendo una persona pudorosa. Si tengo que desnudarme delante de alguien siendo Javier tengo mis reparos. Pero cuando he hecho Frankenstein en teatro y aparecía desnudo, desvalido, tirado en el suelo delante de 400 espectadores, no sentía el más mínimo pudor.

– ¿Te da la gente las gracias por hacerle pasar esos buenos malos ratos?

– Sí, recibo muchos agradecimientos de los amantes del terror. Es muy gratificante saber que has hecho a la gente disfrutar de esa descarga de adrenalina que es un buen susto.

Gracias a nuestras pesadillas, tú vives un sueño...

– Sí, sí. Pensar que a alguna gente le va a quedar para toda la vida tal susto o va a recordar tal pesadilla o tal momento de angustia… es precioso. Y encima es mi forma de vida. En España ser actor y vivir medianamente bien es muy difícil. He tenido una suerte increíble. Gracias al terror, he conseguido hacer cine a nivel internacional y económicamente me va bien.

– ¿Qué película te hizo no dormir?

– Poco a poco me he ido insensibilizando al miedo por el conocimiento de todo el proceso creativo y porque la vida te hace cosas. Pero cuando era impresionable, 'Alien', 'El resplandor', 'Pesadilla en Elm Street', 'La profecía'... me acojonaron mucho. Las vi y las sufrí.

«Hay que jugársela»

– ¿No tener miedo a nada es peligroso?

– Desde el momento en que no tienes un especial apego a la vida, no hay problema con el miedo. Yo me he quedado casi sin miedos. Los de las pelis desaparecieron con la edad. Los miedos ahora son otros; quedarse solo, que la gente no te quiera, que les pase algo a tus padres... Esos son los miedos peligrosos, los complicados.

El miedo te paraliza...

– Los miedos evitan ser uno mismo. Muchas veces el instinto te pide hacer cosas que la razón te dice que son peligrosas. No te digo que vayas a saltar de un quinto piso, pero todos los días hay que hacer algo que te dé miedo, hay que jugársela, ir a por lo que te gusta, estar muy dispuesto a perder constantemente. Si no pierdes un millón de veces no vas a ganar en las cosas difíciles. O empiezas a perder el miedo a perder, o te vas a quedar en la fase uno de la vida.

– ¿Un pequeño papel en una peli de Hollywood se paga mejor que uno protagonista en España?

– En los papeles grandes hay una diferencia abismal. Si el papel es pequeño o mediano y la producción es grande, fácilmente supera al papel protagonista de aquí.

Echarás un rato en maquillaje...

– Sí. En 'REC' eran ocho horas agotadoras. Lo normal es que ronden entre cuatro y seis. Pero hay un ambiente distendido. Ponemos música. Yo bromeo con los maquilladores. Me gustan las bromas y las tonterías, soy un cachondo.

– ¿España da miedo?

– ¡El mundo da miedo!

– ¿Encarnar el mal tantas veces te permite conocerlo mejor?

– El mal que yo suelo encarnar está muy lejos del mal real. Pero, por muy fantásticos que sean los personajes, intento dotarles de algo real, de un mal que se acerque al mal real que es el que aterroriza.

– ¿En cuántas pelis te has muerto?

– En muy pocas en comparación con todo lo que he matado.

Y muertos, ¿cuánt0s llevas?

– Un saco muy grande.

Personal

De Ciudad Real a Madrid...
Javier Botet nació en Ciudad Real, pero se ha recorrido media España porque a su padre, director de una oficina bancaria, lo iban trasladando de un sitio a otro. Estudió Bellas Artes en Granada y reside en Malasaña, el barrio de moda en Madrid.
Cine, piano, guitarra...
Tiene 41 años y toda su vida ha sido un loco del cine, capaz de pasar horas y horas viendo pelis. Le gusta pintar y esculpir, escucha clásicos como Michael Jackson o Queen y «maltrata» el piano y la guitarra.
Síndrome de Marfan.
Padece esta enfermedad rara que produce, entre otros trastornos, un crecimiento desmesurado de las extremidades. Él mide dos metros y pesa 60 kilos.