El Albéniz repite la exclusiva del estreno hace siete décadas de 'Lo que el viento se llevó'

La mítica historia de Escarlata O'Hara regresa el jueves en gran pantalla a la sala que tuvo el monopolio de esta superproducción en los años 50

El Albéniz repite la exclusiva del estreno hace siete décadas de 'Lo que el viento se llevó'
Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

«A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre». Así, con el puño en alto y en un contrapicado a contraluz, proclamaba la otrora caprichosa Escarlata O'Hara el final de sus penurias en uno de los momentos más grandes de la historia del cine. La fama de la descomunal y mítica 'Lo que el viento se llevó' (1939) se vio agrandada en España por la censura que retrasó más de una década el estreno hasta que cedió -con reparos- al estreno del filme a finales de 1950. En Málaga todavía tardó unos meses más y a la espera y la popularidad de la película se sumó su exclusividad. «Solo podíamos ir a verla al Albéniz y la reponían cada año en Semana Santa. No falté ninguno», me contó mi abuela Antonia, que guardaba los prospectos de mano de aquel estreno. Todo un tesoro. Casi siete décadas después, el festival de cine clásico La Edad de Oro vuelve a repetir ese privilegio único al recuperar la proyección de la cinta en gran pantalla. En la del Albéniz, como no podía ser de otra forma.

El recuerdo cinéfilo y familiar de Antonia fue común en muchos malagueños que vivieron la llegada de esta megaproducción de la Metro, que podría calificarse como el primer 'blockbuster'. Su repercusión lo confirma el crítico y periodista Guillermo Jiménez Smerdou, que recuerda que, desde la inauguración del Albéniz en 1945, el cine tuvo que hacer esfuerzos para atraer al público. «Estaba en tierra de nadie y además estaba aislado», rememora el especialista, que aporta una explicación sociológica a la pereza del público para llegar hasta las faldas de la Alcazaba para ver una película: «Entonces, el centro acababa en la plaza de Uncibay», donde se agrupaban en pocos metros los cines elegantes de la época: Goya, Málaga Palacio y Echegaray.

La estrategia del Albéniz fue estrenar películas en exclusiva y el primer gran éxito sin precedentes que obligó a los malagueños a pasar irremediablemente por su taquilla fue 'Lo que el viento se llevó', que además se estrenó en una fecha propicia: el 24 de marzo de 1951, sábado de gloria, para más señas. La expectación fue tal que las taquillas tuvieron que abrir desde por la mañana y el folletín creado por la escritora Margaret Mitchell se mantuvo un mes en la cartelera. «Algo insólito en aquellos años», remacha Jiménez Smerdou.

Arriba, Vivien Leigh y Clark Gable, en un fotograma de la mítica 'Lo que el viento se llevó'. Abajo, anuncio en SUR del estreno del filme en el cine Albéniz el 24 de marzo de 1951y fachada de la sala de calle Alcazabilla en los años 50. / SUR

La publicidad en SUR se encargó además de alimentar el mito y el monopolio al avisar al respetable: «Esta película, durante la presente temporada, después de su estreno en Málaga y Sevilla, no será exhibida, ni aún a precios excepcionales, en ningún otro lugar de Andalucía». Así, los espectadores de la capital no fueron los únicos en acudir al Albéniz, sino que su público potencial superó incluso la provincia ya que la exclusividad fue regional junto a Sevilla. El buen resultado hizo que la empresa del cine reestrenara durante varios años el filme. Ni siquiera la calificación con reparos de la censura franquista hizo mella en el éxito. Aunque hoy día parece una película inocente, el puritano y rígido control de la dictadura y la iglesia retrasó la autorización del estreno durante años porque la protagonista, Escarlata O'hara, se dedicaba a perseguir a un hombre casado media película. Y cuando la autorizaron «para mayores», aquello no impidió las colas ante la taquilla. Es más, las fomentó.

De 15 a 25 pesetas

La historiadora y exdirectora del Archivo Municipal, María Pepa Lara, fue de las que no se perdió el estreno en el Albéniz, pese a la cotizada tarifa de 15 pesetas la butaca más barata y 25 la 'premium'. «Como eran los únicos y el filme tenía mucha fama, el precio era alto», confirma la historiadora, que recuerda con una carcajada el juego de palabras de los malagueños para referirse al coste y al excesivo metraje de este folletín de Vivien Leigh y Clark Gable: «La gente decía, He ido a ver 'Lo que el dinero me costó y el culo me dolió'».

El elevado coste de las entradas y las cuatro horas de metraje hizo que los malagueños rebautizaran esta megaproducción como «Lo que el dinero me costó y el culo me dolió»

Este jueves 12 de septiembre, el festival La Edad de Oro se despedirá rememorando aquellos tiempos exclusivos con la proyección de nuevo en la gran pantalla del Albéniz de esta legendaria historia sudista de amor, guerra, haciendas y tragedias que convirtió a su protagonista, Vivien Leigh, en una estrella y agrandó aún más el mito del sobrado Clark Gable. La exhibición comenzará a las 18 horas y serán cuatro horas del tirón. Las butacas son más confortables que las de los años 50 de su estreno en Málaga, pero más de uno podrá volver a salir diciendo eso de lo que el «culo me dolió».