Mabel Lozano: «Se habla de legalizar la prostitución porque es un mundo que se desconoce»

Mabel Lozano, durante el rodaje en Sudamérica de este documental. /
Mabel Lozano, durante el rodaje en Sudamérica de este documental.

La directora, que estrenó su documental ‘Chicas nuevas 24 horas’ en el Festival de Málaga, retrata la esclavitud de mujeres y niñas sometidas a las mafias

FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

El debate sobre la regularización de la prostitución lleva tiempo instalado en la sociedad española. Un discusión polémica con partidarios y detractores por ambas partes. Desde la distancia todo se puede analizar y defender, pero cuando nos acercamos a ese realidad lo que se ve es sencillamente inhumano. Eso ha hecho la realizadora Mabel Lozano con su nuevo documental, Chicas nuevas 24 horas, un filme sobre la explotación de niñas y mujeres convertidas en mercancía, en esclavas. Literalmente. «Se habla de la prostitución porque es un mundo que se desconoce», asegura la directora que estrenó esta cinta en el pasado Festival de Málaga Cine Español.

Chicas nuevas 24 horas, que hace referencia a la disponibilidad sexual de estas mujeres y niñas en todo momento, viaja por cuatro países suramericanos Colombia, Argentina, Perú y Paraguay y España para mostrar de forma nítida el negocio de la prostitución y la trata de blancas que somete a las mujeres en los países de origen o son enviadas engañadas a Europa con la promesa de un trabajo que resulta ser sexual. Un viaje que, además, tienen que pagar las propias trabajadoras, para lo cual hipotecan casas y bienes familiares que pierden si no hacen todo lo que se les ordena una vez han firmado ese cheque en blanco a las mafias que para ellas es una sentencia de esclavitud.

Lozano huye del morbo «porque eso no deja poso», explica y pone el acento en la historia de cuatro mujeres que cuentan sus experiencias. Unos testimonios llenos de valentía y dolor, que se pueden resumir en la historia de Yandy, una adolescente peruana que logró escapar de un prostíbulo al que llegó creyendo que iba a trabajar de camarera en un restaurante y que espera ahora en una ong a que la reclamen unos padres que nada quieren saber de ella. «Quería contar cómo era este mercado y el sueño migratorio de estas mujeres que acaban esclavizadas», explica Lozano, que ha dedicado cuatro años a esta producción que ha conseguido además grabar por primera vez un juicio por trata de blancas en España que deja los pelos de punta. Una vista que acabó con una sentencia de 20 años para toda una familia de proxenetas rumanos.

«Como actriz tenía un talento limitado»

Lo que hubiera sido un drama, fue una liberación. «Como actriz tenía un talento superlimitado. Puedes aprender el oficio, pero yo veo a Elena Anaya o a Bárbara Lennie y no tengo ese talento», confesa Mabel Lozano que aceptó con naturalidad su límites y se lanzó a una carrera como directora que le está procurando más alegrías. No lo tuvo fácil como cineasta, ya que con su imagen de actriz de comedia «me ha costado que me tomen en serio». Hoy, su nombre es sinónimo de cine documental comprometido.

Chicas nuevas 24 horas es un proyecto personal de Mabel Lozano, que ya hace una década debutó con un documental sobre este mismo tema, Voces. La directora ha contagiado además esta cinta a otros ámbitos, convirtiéndolo en un proyecto transversal que también está formado por una exposición itinerante que ya tiene fechas de exhibición para todo un año y la novela Puta no soy, que acaba de publicar Charo Izquierdo y que se basa en la historia real de una de las chicas del documental.

Lozano confiesa que, durante el rodaje en la ciudad minera Madre de Dios el Amazonas peruano, «nos advirtieron más de una vez que nos iban a matar», lo que provocó que tuvieran que abandonar la filmación. No obstante, no se fueron sin el testimonio de un policía. Fue el único que se prestó a hablar a la cámara para mostrar su «impotencia para combatir los prostíbulos y la trata con niñas porque las autoridades locales están implicadas en el negocio», señala la directora, que destaca la valentía de este agente. Días después de la grabación, el policía recibió una orden de traslado a Lima.

 

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