Carlos Ares: «Tengo ganas de mostrarme vulnerable, porque lo soy»
El gallego habla con sinceridad sobre su carrera y su exposición pública en Suena SUR ante una Sala Fundación Unicaja María Cristina que completa su aforo
CARMEN BARAINCA
málaga.
Martes, 11 de noviembre 2025, 01:00
La escena comienza lejos de Málaga, en un festival asturiano donde Carlos Ares subió al escenario con «el corazón en la boca». Lo contó casi ... de pasada, como quien desvela una herida que todavía no se ha terminado de cerrar. «Antes de salir me dio un ataque de ansiedad, pero uno de estos grandes», explica. Afirmó que durante todo el concierto temió desmayarse, que no pudo disfrutarlo, que lo vivió desde un lugar de angustia. Sin embargo, al terminar recibió mensajes de personas que le agradecían haberles sacado de su propio dolor por un instante. «Ahí ves que siempre merece la pena dedicarse a esto», se sinceró durante el encuentro organizado por Diario SUR y la Fundación Unicaja, dentro del ciclo Suena SUR, que reunió a un público que llenó por completo la Sala Fundación Unicaja María Cristina.
El formato combinó conversación y concierto acústico, permitiendo conocer al artista desde la cercanía. Ares dialogó con el periodista Alberto Gómez sobre su trayectoria y su modo de entender la música y ofreció cinco canciones en solitario. Entre ellas 'Días de perros', 'Peregrino', 'Terrícola' y, como despedida ansiada por el público, 'La boca del lobo'.
Ares habló de trayectoria, de dudas y de un regreso que es más bien un ajuste de cuentas consigo mismo. «Yo ya había hecho un primer intento fallido de carrera como artista», recordó. En aquel entonces buscaba agradar a todo el mundo y a la vez a sí mismo, sin saber muy bien qué quería. Ahora dice haber asimilado lo principal: «He aprendido lo que no quiero. Esos años no fueron solo valiosos, fueron esenciales».
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Sobre su último trabajo, explicó que, frente a 'Peregrino', un «lienzo en blanco difícil» de largo proceso, 'La boca del lobo' llegó rápido porque la escribió «por el sueño de seguir tocando con ellos», su banda. «Lo compuse ya sabiendo quién estaría a mi izquierda y quién a mi derecha». No ocultó la importancia del grupo, ni la suya en sostenerlo. Está aprendiendo a repartir «aire y responsabilidad». «Busqué dos vocalistas buenos para que a veces canten ellos y yo pueda respirar», confesó.
La conversación giró hacia la exposición pública. «Darte a conocer condiciona tu vida», admitió. Ares contó con humor una escena doméstica: salir al supermercado con un chándal manchado, intentar disimular la mancha con un paquete de arroz basmati y encontrarse con alguien que lo reconoce. «No sé si esto es lo que me apetece... o a lo mejor sí, y me apetece reírme de esto». Su identidad artística -dijo- pasa por aceptar que «no tiene que ser perfecto».
La vulnerabilidad no es pose. «Tengo ganas de mostrarme vulnerable, porque lo soy», afirmó. La música es su terapia: un lugar para decir lo que queda limitado en las palabras comunes. Pero esa honestidad convive con exigencias físicas y mentales: es maniático, hipocondríaco y sabe que su voz es su herramienta central. «Mi trabajo termina cuando estoy en la cama», señaló, consciente de cuidar su cuerpo y voz como parte del oficio.
Cuando interpretó 'Terrícola', la dedicó a su familia y el público escuchó en silencio. El cierre llegó con 'La boca del lobo', que Ares cantó a petición del público, que ya estaba de pie. Una despedida en un formato cercano que le permitió mostrar su obra sin artificios. Antes de marcharse, el artista anunció que regresará pronto al sur con la gira de 'La boca del lobo', que seguirá presentando a lo largo de 2025 y 2026, con nuevas fechas previstas también en el resto de Andalucía.
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