El canon literario es puro patriarcado

Joanna Russ publicó 'Cómo acabar con la escritura de las mujeres' hace tres décadas y media. /SUR
Joanna Russ publicó 'Cómo acabar con la escritura de las mujeres' hace tres décadas y media. / SUR

La librería malagueña Áncora acoge este jueves la presentación del clásico feminista 'Cómo acabar con la escritura de las mujeres'

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Ella misma creía que Charlotte Brontë sólo había escrito 'Jane Eyre'. No había rastro de sus poemas, de 'Shirley' o de 'El profesor' en las librerías que frecuentaba. Cuando cayó en la cuenta de que todo eso había sido silenciado, ocultado, decidió incorporar al menos el primero de los títulos al temario de su asignatura en la Universidad. «El desconcierto de algunos académicos y escritores es honesto; algunas opiniones acerca de la experiencia de las mujeres resultan verdaderamente agresivas, como aquella de un joven profesor que conocí en un cóctel en 1970, quien, al enterarse de que yo enseñaba 'Jane Eyre' en mis clases, exclamó: '¡Qué libro tan malo! Son solo un puñado de fantasías eróticas femeninas', como si las fantasías eróticas femeninas fueran de por sí lo más bajo a lo que podía caer la literatura. Él fue hostil; el agobiado jefe de departamento que reaccionó diciendo 'No sabía que te interesaba la literatura menor de la época victoriana' fue simplemente irreflexivo. Ambos actuaron de mala fe».

Lo cuenta Joanna Russ en 'Cómo acabar con la escritura de las mujeres', el potente ensayo convertido en clásico de la reivindicación feminista que durante tres décadas y media ha permanecido inédito en español hasta que las editoriales Barrett y Dos Bigotes han decidido rescatarlo. El libro se presenta este jueves (19.00 horas, entrada libre) en la Librería Áncora de la capital malagueña y la ocasión pone en bandeja la posibilidad de asomarse a un tratado ambicioso y necesario. «El canon literario se nos vende como una verdad objetiva, pero es algo seleccionado y por tanto, objetivo. Ese canon ofrece unas voces que nos dicen cómo son las cosas. Son nuestros referentes. Y en ese canon hay que hacer un verdadero esfuerzo por encontrar a escritoras», defiende Gloria Fortún, traductora de 'Cómo acabar con la escritura de las mujeres'.

Sin ir más lejos, la propia autora Russ es víctima de ese canon. Obras como 'Picnic on Paradise' (1968), 'When it changed' (1972) y 'El hombre hembra' (1975) le hacen merecedora de un lugar destacado entre los escritores de ciencia ficción. Un lugar que le ha sido vedado hasta la fecha y que poco a poco va ganando desde su labor como punta de lanza de la crítica cultural. «Nos seguía alucinando que 'Cómo acabar con la escritura de las mujeres' estuviera inédito en español desde que se publicó en los 80 y no sólo no ha perdido pertinencia, sino que por el contexto actual está de plena vigencia», ofrece el editor de Dos Bigotes Gonzalo Izquierdo.

«Lo bueno que tienen los libros que te abren los ojos es que se adelantan a su tiempo y se mantienen actuales cuando pasan los años. La sociedad ha cambiado, pero no tanto. Todavía existe esta desigualdad y mientras exista son necesarios estos libros», argumenta Izquierdo sobre un ensayo que está a punto de agotar su segunda edición y que ya enfila el camino de la tercera.

Sin etiquetas

Así, el carácter combativo de 'Cómo acabar...' llega desde el prólogo a cargo de Jessica Crispin: «He aquí mi temor: que si Russ es redescubierta, si vuelve a estar en los estantes de las librerías, reintegrada, su obra puede colocarse erróneamente entre otros libros escritos por mujeres o por gente marginalizada que hablan de las injusticias que sufren. (Ponedla donde le corresponde, en un espacio sin etiquetas, donde estén la crítica literaria, los ensayos, o simplemente en las repisas de literatura. Libradla de la indignidad de formar parte de un subgrupo)».

Porque justo esa sería una de las once trampas que Russ detecta en la ocultación de la obra de las escritoras: la falsa categorización. Junto a ella, prohibiciones, mala fe, negación y contaminación de la autoría, el doble rasero del contenido, aislamiento, anomalía y la falta de modelos a seguir, entre otras estrategias.

Y frente a eso, el libro de Russ se abre, en palabras de su traductora, como «una caja de herramientas para elaborar un nuevo canon». Así que manos a la obra.