Que todo cambie para que 'El Gatopardo' siga en la cima

Claudia Cardinale y Burt Lancaster en 'El Gatopardo'. :: R. C./
Claudia Cardinale y Burt Lancaster en 'El Gatopardo'. :: R. C.

Una edición revisada de la legendaria novela incluye varias de las cartas en las que Lampedusa clama por su publicación

MIGUEL LORENCI MADRID.

«Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie». Giuseppe Tomasi di Lampedusa (Palermo, 1896-Roma, 1957) escribió esta sentencia hoy universal en 'El Gatopardo', una de las cimas de la literatura del siglo XX. Cuando el aristócrata y decadente narrador siciliano falleció, su novela no tenía editor. Pero no tardó en escalar a la cumbre de la literatura y afianzarse como obra maestra. Seis décadas después de su dificultosa publicación, Anagrama ofrece una edición revisada en la que algo cambia para que 'El Gatopardo' siga siendo un clásico indiscutible.

Gioacchino Lanza Tomasi, ahijado del escritor, revisa la nueva edición que incluye un posfacio de Carlo Feltrinelli y algunas de las desesperadas cartas que Lampedusa envió pidiendo ayuda para publicarla tras el rechazo inicial de los grandes editores italianos. Las misivas, perdidas hasta el año 2000, fueron rescatadas por Lanza Tomasi, historiador que incorpora unos textos que prueban la sólida fe del autor en su novela, gracias a la cual se obró el milagro de su póstumo triunfo.

Publicada un año después de la muerte de Lampedusa, 'El Gatopardo' mereció el Premio Strega y se convirtió en una obra imprescindible del canon novelístico del siglo XX. Lampedusa murió el 23 de julio de 1957, tras peregrinar de editor en editor sin lograr que ninguno aceptara su novela. La rechazó Mondadori, y días antes de morir recibió la carta de rechazo de Einaudi. Nunca se rindió. Desahuciado por un cáncer de pulmón, sin tiempo par más, envió misivas a escritores, amigos y familiares clamando para que llegara al lector una novela de cuya valía estaba convencido.

Miembro de una aristocrática familia, Lampedusa tomó parte en dos guerras mundiales y viajó por toda Europa. Se dedicó a la literatura en los dos últimos años de su vida en los que escribió su única novela. 'El Gatopardo' cuenta la vida de su bisabuelo, don Fabrizio, príncipe de Salina, orgulloso, sensual y lúcido, patriarca de una de las familias más poderosas de Sicilia, un imponente aristócrata temeroso de que todo se vaya al garete con el desembarco de Garibaldi y sus camisas rojas.

Eligió Lampedusa morir en Roma. En su testamento incluyó una 'Última voluntad de carácter privado' que abogaba por su novela. «Deseo que se haga cuanto sea posible para que se publique 'El Gatopardo' (el manuscrito válido es el que figura en un solo sobre escrito a mano); por supuesto, ello no significa que deba publicarse a expensas de mis herederos; lo consideraría como una gran humillación», dijo. Dispuso también que a su muerte no se hiciera «ningún tipo de participación, ni a través de la prensa ni de otro modo». «Los funerales han de ser los más sencillos posibles, y han de celebrarse a una hora incómoda. No deseo flores, y que nadie me acompañe, salvo mi esposa, mi hijo adoptivo y su novia», precisó.

«Querido Enrico: en la carpeta de piel encontrarás el texto mecanografiado de 'El Gatopardo'. Te ruego que lo cuides porque es la única copia que tengo (...). Tiene cierto interés porque muestra a un noble italiano en un momento de crisis (que no está dicho que sea solo la de 1860), cuál es su reacción y cómo se va acentuando la decadencia de la familia hasta su desintegración casi total; pero todo esto visto desde dentro, con una cierta identificación y sin ningún rencor (...). No es preciso que te diga que el príncipe de Salina es el príncipe de Lampedusa, mi bisabuelo Giulio Fabrizio; todos los detalles son reales: la estatura, las matemáticas, la falsa violencia, el escepticismo, la mujer, la madre alemana, la negativa a ser nombrado senador». Así explicaba el narrador la entraña de su novela en una carta escrita el 30 de mayo de 1957 y dirigida a Enrico Merlo, barón de Tagliavia, consejero del Tribunal de Cuentas de Sicilia y uno de sus amigos más cercanos.

Olvidadas en un libro

Esta detallada misiva fue una de las últimas escritas por Lampedusa junto con otra dirigió a su ahijado. Ambas aparecieron medio siglo después, olvidadas entre las páginas de un ejemplar de 'Los viajes del capitán Cook' que guardaba la princesa Wolf Stomersee, viuda de Lampedusa. «La princesa había tomado del marido la costumbre de utilizar libros para esconder cartas secretas. A veces perdían el documento y en ocasiones hasta billetes de banco: olvidarse del libro era como olvidar la contraseña del ordenador», aclara Lanza Tomasi.

Muerto Lampedusa, el empeño de Giorgio Bassani, el autor de 'El jardín de los Finzi-Contini', logró que se publicara 'El Gatopardo' en el otoño de 1958 en Feltrinelli, sello que acababa de publicar 'Doctor Zhivago'. Fue un éxito que en 1963 amplificó la película de Luchino Visconti, otro clásico como la novela, con Burt Lancaster, Alain Delon y Claudia Cardinale en sus papeles protagonistas.