La casa natal de Picasso reivindica sus tesoros

La Casa Natal expone por primera vez al completo 'Le chant des morts' ilustrado por Picasso. /Salvador Salas
La Casa Natal expone por primera vez al completo 'Le chant des morts' ilustrado por Picasso. / Salvador Salas

La fundación municipal mantiene la ambición de su programa expositivo con un selecto proyecto de producción propia en torno al género de la 'vanitas'

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Tenía 37 años cuando Pierre Reverdy se retiró a la Abadía de Solesmes. Desde allí, en los estertores de la segunda guerra mundial, escribió 'Le chant des morts' (El canto de los muertos), un libro críptico y doliente, el oscuro epitafio de una civilización que no merecía ese nombre. Casi en su adolescencia, Reverdy había conocido a Pablo Ruiz Picasso en la bohemia parisina de principios de siglo y el artista malagueño decidió ilustrar aquellos versos con una de sus obras más enigmáticas y fascinantes, una suerte de alfabeto propio a modo de letras capitulares, trazos que iban más allá de la decoración para invadir el texto y su sentido. El fruto de aquella colaboración es ahora el germen del nuevo proyecto de producción propia de la Fundación Picasso-Museo Casa Natal, que sigue empeñada en mantener el exquisito nivel de su programa expositivo con una muestra tan deliciosa como potente.

Porque la fundación municipal toma 'Le chant des morts' como una línea del horizonte para trazar una sugerente panorámica en torno al género de la 'vanitas'. Para ello se vale de su vigorosa colección propia y suma selectos fondos de la Biblioteca Nacional y el resultado es una muestra que mira al pasado y se proyecta hasta el presente, desde el magisterio de Durero, Rembrandt, Tiepolo y Goya hasta la mordiente de Equipo Realidad y Darío Villalba.

Además, a su ambición intelectual y su altura estética suma el nuevo proyecto de la Casa Natal dos alicientes nada desdeñables: por primera vez en sus tres décadas de historia, la fundación municipal muestra con amplitud 'Le chant des morts' y, por otro lado, tres cuartas partes de los fondos contemporáneos de la institución reunidos en este proyecto tampoco se habían mostrado hasta ahora al público. Es el caso de 'Figura en el paisaje' (1975) de Rafael Canogar y 'Lídice 1' (1973) de Oswaldo Guayasamin, incluidos en la Colección Polígrafa de la Casa Natal y aquí colocados a modo de sugerente presentación de la muestra en el diálogo de Picasso con autores de generaciones posteriores.

Misteriosamente feliz -que diría el libro de poemas de Joan Margarit- resulta el encuentro de Josep Ginovart, Juan Sebastián Barberá y Antoni Tàpies en una de las paredes del montaje que encuentra otro momento delicioso sin salir de la primera sala, con el 'Jarrón negro con calavera' de Picasso colocado entre 'Reconocimiento del cadáver de Calvo Sotelo...' de Equipo Realidad y 'DV-6-Mujer 7' de Darío Villalba.

A la vuelta de la esquina, en este caso en sentido literal, espera otro de los pequeños hallazgos de la muestra organizada con la colaboración de la Obra Social La Caixa y programada hasta el 13 de octubre. El detalle viene desde una puesta en escena que integra las obras plásticas con poemas en torno a la muerte y estampados en las paredes, desde Sor Juana Inés de la Cruz y Dylan Thomas hasta Emilio Prados, María Victoria Atencia y Manuel Alcántara. Y esa conjunción brinda una propuesta «paradójicamente alegre», en palabras del director de la agencia municipal que gestiona la Casa Natal de Picasso, José María Luna, quien este jueves volvió a reivindicar que exposiciones como esta recuerdan que la Casa Natal «tiene una colección muy importante» donde brilla el protagonismo del artista malagueño.

Justo Picasso firma los bodegones de la Colección Jan Lohn incluida en los fondos de la Casa Natal que marcan el tránsito a la siguiente estancia. Blancos y negros en contraste con el sinuoso colorido de 'Frutas y hojas' (1991) de Jorge Castillo hasta desembocar en los juegos conceptuales de Jaume Plensa y su 'Interior III' (1991) que preceden a la exhibición de 'Le chant des morts', donado por Christine Ruiz-Picasso a la Casa Natal de su suegro en octubre de 1992.

Desde la Biblioteca Nacional

Es ese libro ilustrado por Picasso la excusa para que su Casa Natal reúna hasta 125 piezas, 41 de ellas procedentes de la Biblioteca Nacional, en una propuesta que mantiene bien alto el listón de la excelencia visto en montajes precedentes como 'Iliazd & Picasso', 'Picasso, pintor de grabados' o la muestra en torno a las ilustraciones del artista para Balzac y Ovidio.

Proyectos que demuestran el pulso y la ambición de la Casa Natal de Picasso, que desde su modestia presupuestaria brinda uno de los programas más exquisitos del mapa artístico malagueño. Un canto a la vida desde una exposición en torno a la muerte. Porque siempre hay lugar para levantar la vista y el ánimo. Lo escribe el propio Reverdy en uno de sus poemas de su fúnebre 'Le chant des morts': «No hay que perder la esperanza en las raíces del hombre / de músculos de caucho / no hay que tirar el asta que atornilla la tierra a la bandera». La bandera de Picasso, ondeando más allá de la farándula y la anécdota desde su Casa Natal.

La exposición

Título.
'Picasso: 'Le chant des morts' y el género de la 'vanitas'.