La Bienal de Flamenco de Málaga se extenderá cinco meses desde el 3 de abril

Imagen de una edición pasada de la Bienal de Flamenco. /Francis Silva
Imagen de una edición pasada de la Bienal de Flamenco. / Francis Silva

La cita con el arte jondo organizada por la Diputación ultima su sexta edición con un presupuesto de 300.000 euros

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

La Bienal de Arte Flamenco de Málaga prepara su regreso a la agenda este 2019. La cita con el arte jondo que organiza la Diputación repite el formato de sus últimas tres ediciones, con una programación extendida en el tiempo y repartida por toda la provincia. Serán cinco meses, desde el 3 de abril y hasta el 14 de septiembre, de recitales, conferencias y exposiciones bajo el paraguas de la VI Bienal de Málaga.

El evento, recuperado en 2013 por el equipo de gobierno de Elías Bendodo tras seis años de vacío, volverá a contar con un presupuesto de 300.000 euros, una cantidad que afronta en solitario la institución provincial. La cifra es significativamente inferior a la que manejan otras citas flamencas, como la Bienal de Sevilla (que ronda el millón y medio de euros), y apenas representa el 12% del dinero invertido en las dos primeras ediciones malagueñas (en 2007, por ejemplo, el presupuesto ascendió a 2,4 millones de euros).

Cesión de escenarios

La aportación económica se destina principalmente a abonar los cachés de los artistas y se complementa con la cesión de los escenarios por parte de los Ayuntamientos de la provincia colaboradores. Además, la organización busca patrocinios y cuenta con el ingreso de la taquilla, que en la pasada Bienal alcanzó los 100.000 euros.

Con estos mimbres, se configura un evento que en 2017 aglutinó a 300 artistas y 87 espectáculos de costa a costa de Málaga. Las figuras nacionales comparten cartel con el talento local, que lleva el peso de la cita jonda. Para este año se esperan varios estrenos, pero será complicado sacar adelante alguna producción propia por el ajustado presupuesto.

La Bienal de Málaga se diferencia por su formato, con cinco meses de duración frente al mes que tradicionalmente ocupa en la agenda la Bienal sevillana. Esta extensión responde, entre otras cosas, a la demanda del sector turístico de contar con una programación estable y prolongada en temporada alta como atractivo para el visitante interesado en este arte Patrimonio de la Humanidad.