La Biblioteca General se cuelga con los libros

José Ignacio Díaz de Rábago, ayer junto a su pieza. /Pedro J. Quero
José Ignacio Díaz de Rábago, ayer junto a su pieza. / Pedro J. Quero

El artista José Ignacio Díaz de Rábago prepara en el edificio de la UMA una instalación con más de 5.000 volúmenes. La pieza se inaugurará el próximo día 18 y está previsto que permanezca un año en el recibidor y la sala central de lectura

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Hay cuatro agujeros de pequeño calibre sobre los lomos pálidos de 'Madrinita buena', de Rafael Pérez. Los mismos cuatro taladros en las tapas naranjas de 'Yo soy fulana de tal', escrito por Álvaro de la Iglesia. Ambos están unidos por un cordón umbilical metálico envuelto en un cilindro de plástico transparente. A esa cadena pertenecen otros dos libros y los cuatros empiezan a volar sobre la sala central de lectura de la Biblioteca General de la Universidad de Málaga (UMA), tomados por cuatro operarios que participan en el alumbramiento de 'Biblioteca de Babel XIII', la instalación que el artista José Ignacio Díaz de Rábago prepara estos días en el edificio de la institución académica.

Más de cinco mil volúmenes componen una pieza que ya deja ver una columna de 15 metros de altura compuesta por libros abiertos. La obra ocupará la sala interior y el recibidor de la Biblioteca General y permanecerá allí durante un año. La inauguración está prevista el próximo día 18, los plazos aprietan y el artista se afana para que los trabajos vayan al ritmo necesario.

«El 50% de la obra es el espacio donde se instala. Al ver la sala de lectura pensé que pedía una vertical de tomos abiertos porque daría más luminosidad al espacio cerrado a través de las hojas blancas», explica Díaz de Rábago, que inició esta serie de libros volantes allá por 1995 y que en Málaga presenta su décimo tercera versión.

El Círculo de Bellas Artes de Madrid y la Universidad del País Vasco han sido algunos de los lugares en los que ha recalado la biblioteca errante de Díaz de Rábago en estos años. «Intento escoger en cada sede libros que tengan que ver con el lugar donde va a permanecer la pieza. En ese sentido, no soy un esteticista, lo que me gusta es medirme con el espacio y ganarlo. Mi búsqueda consiste en que, cuando se quite la pieza, haya una memoria del vacío que ha dejado», explica el autor, para quien su obra es una suerte de 'Caballo de Troya' es esa lucha con el lugar donde se ubica.

Así, miles de volúmenes permanecerán suspendidos del techo de la Biblioteca General durante el próximo año en la nueva propuesta del programa expositivo del Vicerrectorado de Cultura de la UMA, empeñado en dar nuevos vuelos a su oferta artística. Porque la pieza de Díaz de Rábago toma el relevo desde el campus de Teatinos a las exposiciones protagonizadas en el Rectorado por Miguel Trillo y los diez Premios Nacionales de Cómic (esta última todavía en cartel), a la que seguirá a partir del día 25 un proyecto en torno al recordado catedrático de Historia del Arte Juan Antonio Ramírez.

Acercar el arte

«Uno de nuestros principales objetivos consiste en acercar el arte a la comunidad universitaria, en particular, a los estudiantes, para seguir formando a un público joven en el hábito del consumo artístico y con esta iniciativa creemos que la obra de arte se integra en un entorno habitual para ellos como es la Biblioteca General», ofrece la vicerrectora de Cultura, Tecla Lumbreras, quien añade que los libros empleados para la instalación parten de los fondos de descarte de la institución académica y de compras a varias ONG.

Libros de papel para pensar sobre el papel del libro, volúmenes como ladrillos de un edificio artístico levantado en medio de miles de tomos de consulta. Y así, cuando algún estudiante levante la cabeza distraído en medio de sus apuntes o de sus manuales para labrarse una carrera (académica), en el techo de la Biblioteca General quizá salga a su encuentro un libro con las hojas abiertas.

 

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