El Ayuntamiento de Málaga retira dos mosaicos de Invader, que se suman como prueba al caso contra el artista

Dos operarios retiraban este martes el mosaico de Invader colocado en el Astoria. /SUR
Dos operarios retiraban este martes el mosaico de Invader colocado en el Astoria. / SUR

Las piezas han sido extraídas, con la supervisión del Seprona, del Astoria y del inmueble municipal demolido en el Pasillo de Atocha

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Sobre fondo negro, un marcianito blanco parecido a un calamar y una botella de cerveza de la tierra. Es el mosaico del artista francés conocido como Invader que ocupaba una de las esquinas del antiguo cine Astoria desde mediados de mayo de 2017. Es, también, una de las 29 piezas que el autor galo repartió por la ciudad hace dos años y que este martes era retirada con mimo por los operarios encargados de preparar la demolición del edificio municipal de la plaza de la Merced.

La operación se llevaba a cabo en presencia de agentes del Seprona y tenía como finalidad retirar el mosaico, manteniendo su integridad lo máximo posible, para entregarlo como prueba al Juzgado de Instrucción número 6 que instruye el caso contra Invader por un presunto delito contra el patrimonio histórico.

La retirada responde a la petición planteada por el juez que ha reclamado la incautación de las obras de Invader y era confirmada ayer por el concejal de Ordenación del Territorio, Raúl López, quien añadía que la misma operación ya se realizó con la extracción de la obra de Invader que lucía en una de las fachadas del edificio municipal demolido hace unos meses en Pasillo de Atocha.

López recordaba ayer la especial complejidad de la operación, dado el sistema empleado por Invader para la elaboración de sus mosaicos hace que la retirada suela conllevar la destrucción de la pieza. En este sentido, el concejal de Ordenación del Territorio añadió que la directriz municipal siempre ha ido encaminada a la conservación de las dos piezas que aparecieron en inmuebles de titularidad municipal (el Astoria y el edificio de Pasillo de Atocha). López apostilló que, una vez concluido el proceso judicial contra el artista galo, el gobierno local abordará el futuro destino de estos dos mosaicos de Invader.

El 'caso Invader' se remonta a la segunda mitad del mes de mayo de 2017. Entonces surgieron en distintos puntos de la capital malagueña hasta 29 piezas atribuidas al creador francés. La espoleta de la polémica saltó a los pocos días de la aparición, cuando el Obispado de Málaga reclamó a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento la retirada del mosaico con forma de mujer vestida de faralaes que ocupa una fachada del Palacio Episcopal, propiedad de la Diócesis y Bien de Interés Cultural.

Conservación de las obras

En paralelo, un informe policial vinculaba la acción de Invader con los responsables del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga), con los que el artista negociaba una futura exposición en el espacio de titularidad municipal. La Delegación de Cultura de la Junta ordenó la retirada de 15 de los 29 mosaicos; en concreto, de aquellos ubicados en el centro histórico, con el argumento de que el caso antiguo cuenta con protección patrimonial.

La controversia enfilaba además el camino a los tribunales. De hecho, el Juzgado de Instrucción número 6 de Málaga admitía en abril de 2018 la querella de la Fiscalía de Medio Ambiente contra Invader y el entonces director del CAC Málaga, Fernando Francés, por un presunto delito contra el patrimonio histórico. Francés comparecía dos meses más tarde para negar cualquier relación con la intervención de Invader, mientras que el artista no ha acudido a ninguna de las tres citaciones judiciales emitidas.

Ahora, los dos mosaicos de Invader retirados de edificios municipales son los primeros que se extraen con la finalidad de conservarlos. No en vano, el 'caso Invader' se torció un poco más hace un año cuando el Ayuntamiento de la capital envió a los propietarios de los edificios donde había aparecido algún mosaico de Invader un requerimiento para que los quitasen en un plazo de dos semanas bajo la amenaza de ser sancionados. Entonces, algunos propietarios particulares procedieron a la retirada de las obras de artista francés, que por el camino quedaron destruidas.