Arun Mansukhani: «Se habla mucho de sexo, pero mal»

Arun Mansukhani: «Se habla mucho de sexo, pero mal»
FRANCIS SILVA

Sus raíces indias no le impidieron hacer carrera en lo que de verdad le interesaba. El reputado psicólogo clínico y sexólogo asentado en Málaga es especialista en parejas. Asegura que las relaciones para toda la vida tienen los días contados

MARINA RIVASMálaga

Tras un serio currículo, con la especialidad en psicología clínica y sexología, se esconde un tipo bromista que ayuda a resolver problemas de pareja desde un punto de vista cercano y profesional. Arun Mansukhani, afincado en Málaga desde pequeño tras mudarse aquí su familia, defiende que sigue habiendo tabúes para hablar de sexo en público, sobre todo por parte de los hombres. Estudia el comportamiento de dependencia y las relaciones en todo tipo de parejas, defiende la libertad y las posibilidades que alberga el sexo y advierte del verdadero daño que puede hacer el consumo abusivo de porno.

Nació en Nigeria, pero su apellido parece asiático…

–Sí, es que en Nigeria sólo estuve hasta los tres años, porque mi padre trabajaba allí, después estuve en la India, de donde es mi familia.

¿Cómo acabaron sus padres viniendo a Málaga?

–En África se ganaba dinero, pero se vivía mal, así que decidió trasladarse a Europa, que era lo normal entre los hindúes. Fue a Londres, pero tenía un hermano aquí en la Costa del Sol y pasó a verle. Siempre cuenta que, según llegó a Málaga, mi tío se lo llevó a comer al Casa Juan, a la Carihuela. Y ya decidió que nos quedábamos en Torremolinos.

¿A qué se dedicaba su padre?

–Trabajaba en una empresa de exportación, casi todos los indios de la zona somos comerciantes.

¿De dónde le viene la vena de la psicología y la sexología?

–Mi abuelo estudió Filosofía, es lo más parecido que puede haber en mi familia…

¿Se sigue diciendo que los que van al psicólogo están locos?

–Qué va, de hecho la gente que peor está no va nunca al psicólogo. Los que van son porque tienen algo que mejorar, eso tiene un nivel de conciencia (ríe).

¿Cree que la gente sigue teniendo reparo a la hora de hablar de sexo en público?

–Sí, se habla, pero no sinceramente. Sobre todo los hombres tienen más problema, yo creo que las mujeres hablan de sexo con más sinceridad.

Fíjese que la idea que tenemos las mujeres suele ser más bien la contraria…

–Sí, pero, por ejemplo, un hombre que tenga problemas sexuales en la cama no lo va a decir, habla de sexo con comentarios superficiales sobre el físico de alguien, pero en general los hombres tienen más problemas para hablar de infidelidad y de intimidad sexual. Y después, se habla mucho de sexo, pero mal.

¿Cómo cree que ha cambiado la forma de ver el sexo en la pareja?

–Ahora la sexualidad es mucho más abierta, hay prácticas que hace unos años no eran comunes y ahora se han normalizado: el intercambio de parejas, el sadomasoquismo…

Efectos de la saga de '50 sombras de Grey'…

–La novela no es que sea buena, pero hace que ese tipo de cosas no se consideren una cuestión patológica, sino algo mucho más normalizado.

En la pareja hetero, ¿quién suele ser más activo, el hombre o la mujer?

–Estadísticamente el hombre, pero hay de todo, también recibo a algunos que están perdiendo el deseo sexual.

¿Y quién le da más importancia al sexo en la relación?

–Depende… Siempre se dice que los hombres toleran peor la infidelidad sexual y las mujeres la emocional, eso indicaría un poco que los hombres le dan más importancia.

¿Se extinguirán las parejas que pasan toda la vida juntos?

–Sí que hay cada vez menos parejas que pasan la vida entera juntos, que no quiere decir que sean felices. A largo plazo, el 60-70% de las parejas se van a separar. Es verdad que antes había más, pero piensa que a veces la felicidad no era un requisito.

En el caso de las parejas homosexuales, ¿es verdad que uno de ellos tiende a adquirir un rol masculino o femenino?

–A veces sí, pero otras no. Lo que sí es verdad que las parejas homosexuales se parecen más a las heteros de lo que hubiéramos pensado hace 20 años.

¿Cuál es el fetiche más raro que le ha llegado a consulta?

–Muchísimos, desde objetos muy particulares hasta lo relacionado con las heces, de todo…

¿Y los más comunes?

–Aquí ya no lo consideramos fetichismo, sino que son cosas que se introducen para dar juego sexual en la pareja. Por ejemplo, las esposas o antifaces ya no se ven como una aberración.

Cuando estaba en la India, imagino que recuerda que no se hablaba con demasiada libertad de estos temas…

–Claro, el sexo allí está mucho más reprimido, la situación de la mujer es muchísimo peor. Tiene una tradición muy rica históricamente con el tema del kamasutra, entre otros, pero la India actual sí que es mucho más cerrada que el mundo occidental, por lo general.

Y sin embargo, aquí cada vez se empieza antes. ¿Ha llegado a tener en consulta a parejas de adolescentes?

–Sí, con todo tipo de problemáticas, incluso maltratos mutuos…

Después de pasar el día rodeado de problemas, ¿cómo hace para llegar 'cuerdo' a casa?

–Bueno, entre psicólogos y psiquiatras hay muchos desequilibrados (bromea). No es fácil, pero es nuestra función como profesionales.

Y, ¿usted tiene pareja?

–Bueno, me soporta, de momento (ríe). Ella es psicóloga también, pobres niñas (bromea).

¿Ya le empiezan a inculcar que vean el sexo como algo normal?

–Sí, lo intentamos. Hay que empezar a hablarles de esto desde muy pequeñitos, pero adaptado a su nivel, claro, porque la información que suele haber es mala y muchos jóvenes se informan a través del porno…

¿Les deforma la realidad?

–Piensan que eso es así siempre, lo intentan reproducir y no es nada gratificante. Es un problema mayor de lo que la gente cree, por lo que le está haciendo al sexo como por la gente que es adicta al porno, que es muchísima.

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