El arte está fuera del cuadro

Joaquín Ivars posa junto a su obra titulada 'Old fashioned' en la Galería Isabel Hurley. /Félix Palacios
Joaquín Ivars posa junto a su obra titulada 'Old fashioned' en la Galería Isabel Hurley. / Félix Palacios

El malagueño Joaquín Ivars aborda con ironía el ecosistema artístico en la Galería Isabel Hurley

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Pocos asuntos menos inocentes que las palabras, también cuando éstas quedan reunidas en expresiones que, de tan manoseadas, acaban denotando la pereza mental de los lugares comunes. Sucede, por ejemplo, con el giro 'En este marco incomparable', halago caído en la frase hueca. Y justo el hueco, el espacio delimitado por esa misma palabra, marco, es el vacío al que se asoma el artista y profesor malagueño Joaquín Ivars en la exposición titulada 'En este marco incomparable' que acaba de estrenar la Galería Isabel Hurley de la capital.

«Todo tiene un punto sarcástico respecto al mundo del arte, pero nos sirve para extrapolar esa reflexión a otros asuntos», avanza Ivars (Málaga, 1960) sobre la propuesta que ofrece en Isabel Hurley hasta el próximo 26 de octubre. El propio artista marca distancias y, al mismo tiempo, tiende puentes entre su nueva muestra y sus montajes anteriores en Málaga, como 'Sin contemplaciones' y 'El espectáculo de la frustración', ambos inaugurados en 2017: «Las exposiciones anteriores eran algo parecido a un golpe, un impacto seco, esta quiere plantearse más como un proceso». Por ese motivo, las obras no tienen cartela, sino que Ivars plantea un plano general de la galería para moverse por este marco incomparable. «Aquí no ves nada grotesco ni punzante, todo parece aparentemente amable, pero en el trabajo subyace una violencia simbólica evidente», brinda Ivars.

Esa «violencia simbólica» parte de la idea de separación que representa el marco como frontera física y mental, aduana entre el autor y el público, entre el artista y la sociedad. «En cierto modo, (…) las cinco obras son formas que esconden violencias perpetradas o legitimadas desde los propios lugares de la creación o la difusión del arte», esboza Ivars en el texto que acompaña la exposición. De este modo, el viaje de Ivars comienza con la sarcástica pieza titulada 'The artist is like a ghost inside the frame' (El artista es como un fantasma dentro del encuadre). En ella, la sombra proyectada del propio Ivars deambula con gesto pensamiento al ritmo de un metrónomo sin salir del rectángulo de un marco poco agraciado. «La pieza habla de la aristocracia del artista, en el sentido de que el público puede 'entrar' en la obra a través de su propia sombra, pero lo hará siempre desde fuera», explica Ivars.

Una mirada irónica

Justo al lado, en diálogo con la anterior, la instalación 'Unexpected self-portrait' (Autorretrato inesperado) cuestiona el canon occidental del arte contemporáneo a través de una serie de piezas y autores incorporados a ese relato oficial. «Cada vez que hacemos una obra, hacemos un autorretrato», sostiene Ivars al hilo de esta pieza. Y esa misma auto-crítica sobrevuela 'Old fashioned' (Pasado de moda), el mensaje en letras de neón que preside un espejo deformante de gran formato en el que autor y espectador pueden verse como seres grotescos.

Sigue el paseo hasta la pieza más ambiciosa del montaje: 'Re-action painting (shadow art in the museum)' . Aquí seis atriles sostienen otras tantas tabletas informáticas que revelan el proceso creativo de las piezas cromáticas de metacrilato colgadas junto a cada una. Se trata de recortes de algunas de las paredes del Museo de Málaga donde se muestra la colección de la institución. Fondos rojos, amarillos, verdes, ocres, incluso listados, que hablan del 'ruido visual' que acompaña al montaje en la Aduana.

Y de la distorsión a la limpieza visual en la pieza que cierra el paseo sin dejar de tensar la cuerda. 'Posthumous (Ars postuma)' quiere «jugar con la idea del glamour» a través de esa mullida moqueta de color bermellón que el artista recorta en dos rectángulos para colgarlos en la pared. «Cojo un trozo de ese supuesto glamour y lo convierto en arte», cierra Ivars en su viaje por 'Este marco incomparable'.