APOTEOSIS DE JOAQUÍN ACHÚCARRO

MANUEL DEL CAMPO

La Sociedad Filarmónica de Málaga clausuraba anteayer su temporada 2018/2019 en cuyo transcurrir se cumplieron y celebraron los 150 años de su fundación, hecho que tuvo lugar el 14 de marzo de 1869. Para el cierre de este curso se contó con un gran pianista español que en numerosas ocasiones a lo largo de su carrera había actuado aquí para la Filarmónica en esta misma sala de conciertos vinculada al Conservatorio malagueño y hoy de Unicaja. Nos estamos refiriendo a Joaquín Achúcarro (Bilbao 1932), acogido con gran entusiasmo por el público que llenaba la sala -auténtica «facultad del oído» que dijera Alfonso Canales-, donde nos ofreció un programa con Chopin en la primera parte y Debussy y Ravel en la segunda.

Como inicio, los 'Preludios' Op. 28 de Frederic Chopin, páginas de un estilo romántico y fantástico, que nos envolvían con el sonido del piano, generoso y también delicado en los dedos de Achúcarro. Al término de su ejecución, detallista, el público tributó a Joaquín Achúcarro intensos aplausos.

Escuchamos a continuación su atractivo vals 'La plus que lente' para empezar la segunda parte del recital y a cuya pieza siguieron tres (los números 3, 6 y 12 del segundo libro) de sus 'Preludios'. Bien subrayado por el intérprete el pintoresquismo de 'La puerta del vino', la cercanía al music hall del 'General Lavine, excéntrico', inspirado en un payaso, y el virtuosista 'Feus d'artifice', alegre y jubiloso.

Muy convincente Joaquín Achúcarro, abordó la última obra de su programa, 'Gaspar de la nuit' de Ravel, tres poemas para piano: 'Ondine' con su martilleo ligero, 'Le Gibet' en su lúgubre y obstinado tañido y 'Scarbo' un frenético scherzo. Se impuso el magisterio del pianismo de Achúcarro, su técnica y su interpretación total no exenta en los momentos apropiados de apasionamiento y potencia. Entusiasmo total en la sala, aplausos unánimes y prolongados con el público en pie, a los que correspondió Joaquín Achúcarro con tres bises, sucesivamente otro Debussy, Rachmaninov y Scriabin. Apoteosis del pianista. Solo hubo una cosa, dicha con el máximo respeto, que echamos de menos anteanoche y era algún recuerdo para la música española de la que es, como en todo, un gran intérprete. Otra vez será y felicidades.