El progreso de Málaga, postal a postal

Los autores, ayer durante la presentación de su libro. /
Los autores, ayer durante la presentación de su libro.

Antonio Gámiz y Luis Ruiz Padrón analizan en un libro la imagen de modernidad que transmitía la ciudad a través de las tarjetas postales

REGINA SOTORRÍO

Era una herramienta de comunicación, la manera de decirle al otro yo estuve ahí cuando no existían redes sociales ni las cámaras de fotos proliferaban. Y además, a principios del siglo XX, las postales eran el mejor testigo de la imagen que esa ciudad quería dar al exterior. Abundaban los temas folclóricos y costumbristas de la España más tópica, su pasado medieval o el esplendor musulmán pero en algunos casos se rompía la norma. Los arquitectos Antonio Gámiz Gordo y Luis Ruiz Padrón analizan la representación de Málaga en las tarjetas postales de Purger & Co. hacia 1905, un libro editado por UMAeditorial que ayer se presentó en la Feria del Libro de Málaga.

El libro incluye un conjunto inédito de 78 tarjetas postales coloreadas impresas por la empresa alemana Purger & Co., entre ellas tres triples y una doble con vistas panorámicas de la ciudad. Pertenecen a la colección particular de Antonio Gámiz, especialista en postales y fotografías antiguas. A partir de ellas, Ruiz Padrón, colaborador de SUR, afronta un estudio de la imagen de la ciudad y de su paisaje urbano. «Y me sorprendió la idea que transmitían», asegura. Las imágenes de usos y costumbres son las menos, la mayoría muestran una ciudad «muy confiada en el progreso». Monumentos como la Catedral son protagonistas de algunas tomas, pero sobre todo se aprecia el desarrollo urbanístico de la ciudad a nivel de industria, ferrocarriles, vías urbanas como la calle Larios, la expansión del Limonar, la actividad del Puerto... «Se sale de los tópicos de la España del momento», sentencia.

Son fotografías coloreadas de una gran calidad, algunas de ellas «impactantes» como la panorámica de la ciudad con el Castillo de Gibralfaro y el mar de fondo. Rondan el año 1905, pero al no ser todas del mismo momento permiten constatar la rápida evolución de la ciudad. Así, por ejemplo, en dos fotos tomadas desde lo alto de la Farola y con la misma perspectiva se aprecia el Palacio de la Tinta en una mientras que en otra el edificio no existe. Si una muestra las incipientes plantaciones en el Parque de Málaga, en otra se ve el puerto sin rastro de árboles al fondo. Las hay que retratan jardines como el de la Concepción o la Finca San José, playas, la pesca y sus embarcaciones, zonas del Centro Histórico y algunas, pocas, con motivos populares.

El libro se abre con un estudio de Antonio Gámiz que pone en contexto el papel de las postales en aquella época y continúa con el análisis de Ruiz Padrón, que resalta determinados aspectos urbanos de las imágenes a modo de zoom para sacar conclusiones del urbanismo de la época. Su veredicto: «Era una ciudad pujante con una idea de modernidad destacada».

 

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