Juan José Téllez reivindica la poesía de la «vieja Ciudad del Paraíso»

Juan José Téllez e Isabel Pérez Montalbán, en el pregón./
Juan José Téllez e Isabel Pérez Montalbán, en el pregón.

El escritor y director del CAL convoca a Aleixandre, Prados, Lorca y Zambrano en un literario y emotivo pregón que sumo la voz poética de Isabel Pérez Montalbán

FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Fue un pregón de los de recordar. Y con acierto, la Feria del Libro edito ayer un cuaderno con el discurso que Juan José Téllez pronunció para inaugurar esta 47 edición. Peroaunque merezca quedar por escrito, lo que es difícil de atrapar en palabras es la emoción y la pasión que el escritor y director del Centro Andaluz de las Letras (CAL) puso ayer a su viaje de ida y vuelta de la palabra al espectáculo, de la proclama a la historia, del compromiso al lirismo, de la reclamación a la justicia poética. Con la complicidad además de la voz en verso de Isabel Pérez Montalbán, la voz a capela de Inma Márquez y la voz guitarrera de Paco Cifuentes que se unieron al sentido alegato de Téllez y su oportuna reivindicación con letra de balada a la poesía inmortal de la «vieja Ciudad del Paraíso».

El escritor algecireño comenzó marcando la frontera temporal de su discurso en aquellos visitantes sin retorno como Jane Bowles y Gerald Brenan para hablar de «aquella ciudad que se pobló de versos en tiempo de entreguerras, más o menos en el ecuador que media entre el incendio de La Aduana y la huida de los malagueños, por la carretera de la muerte rumbo a Almería». Y en ese lapso de luces y tinieblas comenzó por invocar al niño Vicente Aleixandre y a su complicidad infantil Emilio Prados. Y con ellos, la aparición en 1926 del milagro de la revista Litoral, que el primero alimento con versos de Nobel y el segundo creó junto Manuel Altolaguirre y Álvaro Disdier.

Prados, el de «las gafas de Lennon, mucho antes de que existiera Lennon», entraba y salía del pregón para darle el pie a Lorca, a Juan Ramón, a Picasso o a José Luis Cano, el algecireño de Málaga. Como el propio Téllez. «Esta ciudad no sólo oía el cante heroico de Juan Breva, llegado desde la Axarquía de mecer la cuna de María Zambrano, sino que despertaba con la música de las imprentas, con su compás de versos y utopías», aseguraba ayer el escritor y pregonero en la Plaza de la Merced, en la caseta que se quedó pequeña, pequeñísima, para escuchar su plática, los versos de la ciudad voladora que convocaba Pérez Montalbán y las canciones por Carlos Cano y Lorca en la garganta de Inma Márquez.

De aquí y del exilio

Frente al «país desmemoriado» del que también forma parte esta ciudad olvidadiza, el escritor recuperó la huella poética de Jorge Guillén, de José Moreno Villa, de José maría Hinojosa y del exiliado Adolfo Sánchez Vázquez, «filósofo algecireño que era de Málaga». Como también es un poco más desde ayer este Juan José Téllez que habló de los poetas de aquí. Los propios, los adoptados y los exiliados. Como María Zambrano y sus recuerdos de la Axarquía. Y esa petición de que fuera enterrada bajo un limonero. «Como el que maduraba en el huerto de Antonio Machado», recordaba Téllez. Para volver de nuevo al origen, a Vicente Aleixandre, y recordar que «al menos sabemos que el nombre de Málaga debiera seguir siendo el de Ciudad del Paraíso».

 

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