Una imagen insólita del Teatro Cervantes

Una imagen insólita del Teatro Cervantes

El patio de butacas se somete a unas obras de reparación para reemplazar la madera del suelo, dañada por los años y la humedad

REGINA SOTORRÍO

Sin ninguna de sus 414 butacas azules de patio, sin moqueta y sin suelo. El Teatro Cervantes afronta este agosto unas obras de reparación y mantenimiento de su pavimento que dejan una imagen insólita de su interior. Esto es como un cometa que pasa una vez cada 100 años, no se verá más en varias generaciones, aseguraba Juan Antonio Vigar a pie de obra. El coliseo aprovecha el 'cierre por vacaciones' de la programación para reemplazar la madera del patio de butacas, muy deteriorada por la antigüedad y la humedad del terreno. Funcionalmente no era operativo. Había zonas que ya no tenían estabilidad y se ha tomado la decisión de hacer una reparación completa de todo el suelo, explicó Álvaro Mendiola, arquitecto director de la obra.

Se trata de la primera reforma que afronta el pavimento del patio de butacas desde la rehabilitación integral ejecutada en 1984 por el arquitecto José Seguí, cuando el recinto cultural fue adquirido por el Ayuntamiento. Las maderas que se repongan serán equivalentes a las originales y se hará un trabajo previo de impermeabilización, del que hasta ahora carecía. Después, se colocará una nueva moqueta y las clásicas butacas azules.

El espectador apenas notará cambios cuando cruce de nuevo sus puertas a partir del 20 de septiembre. Va a pensar que no ha pasado nada, pero sí ha pasado, apuntó el arquitecto. Se ha aprovechado para elevar levemente la pendiente del patio de butacas y mejorar la visibilidad. Y se ha eliminado un escalón semicircular de acceso que fue incorporado en la rehabilitación de 1984 y que provocaba algún que otro traspiés de los espectadores. Al retirarlo, además, ha aparecido el escalón original de la construcción de finales del siglo XIX, que ahora volverá a tener uso.

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