Pequeños poetas con grandes historias

Los ganadores del certamen. /
Los ganadores del certamen.

Andrés Pulido, Raúl Mora y María Rodríguez vencen en el XX certamen de Poesía para Escolares Poetas del 27

FERNANDO TORRES

El valor del protagonista de una historia no se mide por su tamaño, sino por su entrega. Ayer, 25 estudiantes de entre ocho y 18 años demostraron que los versos no son solo cosa de mayores: han sido finalistas del XX Certamen de Poesía para Escolares Poetas del 27, un concurso que lleva desde 1996 acercando la lírica a los jóvenes de la ciudad. Andrés Pulido, Raúl Mora y Marta Rodríguez fueron los ganadores de las categorías infantil, junio y juvenil respectivamente. Los más de 200 participantes han demostrado que las letras tienen cabida en cada etapa de la vida y que las musas tienen trabajo para muchos, muchos años.

La sala Iniciarte, en el Palmeral de las Sorpresas, fue el lugar encargado de acoger el acto de entrega de premios. Al cruzar la puerta hacia el interior de salón, se podía palpar el orgullo con el que cientos de padres y familiares observaban a los finalistas, uno por uno, recoger sus galardones. Entre foto y foto, los primeros, segundos y terceros premios de cada categoría pudieron leer sus obras. En infantil, Pulido narró los versos de ¡Me gusta el Mar!, «azul, tranquilo, despierto, de peces plateados y olas durmiendo». Samuel Reque, que quedó en segundo lugar, confesó querer ser como sus abuelos y sus padres leyendo las líneas de Cuando sea grande. La tercera clasificada en infantil, Andrea Bravo leyó su pieza I-Live: «He nacido en la generación del touch-screen», «de la generación del i».

En la sección junior, Mora puso rimas al llanto adolescente con Ese es el problema: «Conseguir tener alas pero no poder usarlas, o exigir que te den gracias pero sin llegar a darlas». El segundo premio lo recibió Eva González, quien mostró sus dudas a la hora de escribir sus versos en ¿Yo? ¿Una poetisa?: «¿Qué pongo, todos mis sentimientos?, no; mejor miento». El tercer premio de esta categoría recayó en Andrea Henderson. Los finalistas de la sección juvenil los más mayores también recitaron sus obras, cargadas de reflexiones más profundas. María conmovió con Te fuiste: «Necesitaba tus labios como un alcohólico su bebida». Antonio M. Villalba habló de Lucía en clave de despedida: «No oleremos las rosas tan rosas y no será otra vez primavera». José L. Torres, tercer premio, describió la amistad con Un amigo, que «vive en mí, pero no rompe las barreras de lo intangible».

«Vosotros ya no tenéis escapatoria, nos habéis demostrado que sabéis y podéis escribir poesía». La escritora Carmen Ramos no dudó en seguir animando a los jóvenes a continuar con sus versos.

 

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