El Museo de la Aduana ya muestra sus obras de arte

El azul acompaña a los cuadros de la sección de Bellas artes. /
El azul acompaña a los cuadros de la sección de Bellas artes.

La Junta recibe el inmueble y anuncia que tiene el dinero para ponerlo en servicio este año, pero no concreta la fecha de apertura

ANTONIO JAVIER LÓPEZ

La Dama de la Aduana apareció un buen día de 1789 en el subsuelo del palacio que le da el apellido. Se hizo con mármol de Coín, entre el siglo primero y el segundo de nuestra era, y dos mil años después contempla (es un decir, perdió la cabeza hace tiempo) la entrega de llaves del edificio donde espera a que vengan a verla. En las últimas dos décadas apenas ha salido un par de veces, como el resto de las colecciones del Museo de Málaga, que ya cuelgan en las salas del imponente edificio de Cortina del Muelle.

La Dama de la Aduana fue ayer testigo mudo del acto protocolario de la entrega de llaves del inmueble, cuya gestión traspasaba el Gobierno central a la Junta de Andalucía. El primero se ha encargado de la reforma que después de siete años y casi 40 millones de euros tiene el recinto casi a punto. A la segunda le corresponde comandar el tramo final para que el museo provincial abra sus puertas después de casi dos décadas con sus colecciones almacenadas.

El compromiso del Ejecutivo andaluz es inaugurar el museo antes de que termine 2016 y así lo reiteró ayer la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, al avanzar que el proyecto «entra en una nueva etapa, pero con una voluntad decidida y un compromiso ya expresado por la Consejería de Cultura de abrir sus puertas este mismo año». Eso sí, Aguilar no afinó con más detalle cuándo llegará la esperada inauguración.

La consejera compartió entrega de llaves, paseo por el museo y buenas palabras con el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo. Ambos ya visitaron la Aduana el pasado 14 de diciembre y la principal novedad respecto a la cita anterior estribaba justo en lo que había ante los ojos: los fondos de Arqueología y Bellas Artes ya dispuestos en las salas del palacio y a falta de los últimos retoques para su exhibición.

Fuentes cercanas al proyecto explicaron ayer que al discurso artístico del museo de la Aduana apenas le faltan algunos audiovisuales, vinilos explicativos y las cartelas definitivas de las obras. Tanto es así, que la consejera avanzó que la museografía (es decir, los elementos que ayudan a exponer las obras de arte) de la Aduana estará finalizada este mismo mes. Quedan por delante la adjudicación de diversos servicios básicos (limpieza, climatización...) y la dotación del personal necesario para el funcionamiento del museo.

Eso sí, según las declaraciones de la consejera de Cultura, el dinero no será un obstáculo en esa travesía: «Por parte de la Junta de Andalucía tenemos previstos los gastos que va a ocasionar la apertura del museo, tenemos cuantificado aquello que tenemos que incorporar a los presupuestos de 2017 en lo que significa, llamémoslo así, gasto corriente del funcionamiento del museo. Todo está previsto porque hemos venido trabajando en ello con rigor y con seriedad».

Los plazos y el procedimiento

Una pulcritud formal que llevó a la consejera a poner algún que otro parche antes de que salga el posible grano de los retrasos en el calendario. «Nuestra voluntad es trabajar con prontitud desde la excelencia en aquello que hagamos, hacerlo con eficacia y con diligencia, dentro del marco de la legalidad y en los plazos que prevé el propio procedimiento», defendió Aguilar.

Tras la consejera tomó la palabra el ministro para alabar las «excepcionales colecciones» del museo provincial. Una propuesta «a la altura del siglo XXI», según Méndez de Vigo, quien destacó la «cantidad notable» (casi 40 millones de euros) invertida por el Estado en la consecución del Museo de Málaga. Además, el ministerio «continuará apoyando a la Consejería de Cultura en todo lo que necesite», adujo el ministro, que lo mismo citó a Miguel de Cervantes que a Antonio Machado en su intervención.

Después de los discursos oficiales y del posado con la voluminosa llave de forja que simbolizaba el traspaso del inmueble llegó el paseo por los pisos superiores de la Aduana. Y es aquí donde las colecciones encuentran el atractivo acompañamiento del diseño interior realizado por Frade Arquitectos, el estudio madrileño ganador del concurso para realizar la museografía de la Aduana y artífice, entre otros proyectos, de la nueva 'puesta en escena' del Museo Arqueológico Nacional.

Maderas nobles en el suelo, vitrinas rectilíneas y modulares, espacios panelados para salvaguardar las obras de la luz solar que entra a raudales por las ventanas y distintos colores en las paredes para reunir las piezas expuestas son algunas de las pautas estéticas que sigue la disposición de los fondos del museo malagueño.

En la primera planta espera la colección de Bellas Artes. Tonos azules en las paredes para cobijar 'La meta sudante' (1882) de José Moreno Carbonero, presidiendo una de las estancias. Rojos para la pintura naturalista del XIX, ocres junto a los lienzos de José Nogales (destacan sus 'Floristas valencianas' de 1908) y de nuevo el azul intenso para reunir uno de los emblemas de la colección del museo de la Aduana, '...Y tenía corazón (Anatomía del corazón)' (1890) de Enrique Simonet, enfrenado a 'El juicio de Paris' (1904) del mismo autor.

Pequeños cuadros de José Moreno Villa y cerámicas picassianas dan paso desde el siglo XX a los fondos arqueológicos instalados en la segunda planta. Las imponentes esculturas de mármol de la Colección Loringiana reinan en el vestíbulo desde donde el museo de la Aduana vuelve la vista de su discurso artístico y patrimonial hacia el pasado más remoto de la provincia. Desde los restos óseos del Neandertal hasta las tallas griegas y romanas o las vasijas fenicias...

Ahí terminaba la comitiva oficial el paseo. Poco antes, el ministro había comentado que al salir de Madrid y durante todo el trayecto el cielo lucía encapotado y que, al llegar al museo, había salido el sol: «Esto es un buen augurio para el palacio de la Aduana». El tiempo lo dirá.