Carlos Odriozola: «Donde empieza el amor propio acaban las soluciones inteligentes»

Carlos Odriozola, junto al muro pintado por el colectivo Boa Mistura en el Soho./
Carlos Odriozola, junto al muro pintado por el colectivo Boa Mistura en el Soho.

La frustración es origen de malestar con nosotros mismos y con nuestro entorno. Este psicólogo clínico-psicoterapeuta nos muestra las herramientas para manejarla

MARÍA EUGENIA MERELO

Hace un año pasó por el Aula de Cultura de SUR para hablar del amor y las relaciones de pareja. Su poder de convocatoria obligó a programar una segunda jornada para que no se perdieran sus propuestas el centenar largo de personas que no pudieron entrar en la sala. Ahora vuelve con una nueva invitación: Cómo afrontar las frustraciones. (sin matar ni morir en el intento). Carlos Odriozola recuerda la célebre frase del filósofo griego Epicteto para resaltar que lo importante en la vida no es lo que ocurre, sino la actitud que tomamos frente a lo que ocurre. Y a partir de ahí, la frustración, como tantas cosas, puede dejar de ser un enemigo. Una primera recomendación de uno de los fundadores del Centro de Psicología Humanista de Málaga: «Cuando tengas una frustración párate. Respira y cuenta hasta diez. Luego, toma conciencia de que hay tres salidas posibles».

Frustración. Acción o efecto de frustrar. Frustrar: privar a alguien de lo que esperaba. Hasta ahí la definición del diccionario. Pero, ¿cuáles son las consecuencias?

Las frustraciones son los contratiempos que hacen dolorosa nuestra vida. Frustraciones hay tropecientas y las consecuencias son siempre displacenteras, por no hablar de infelicidad. Porque también se podría hablar de infelicidad, entendiendo que la felicidad es la consecuencia de la satisfacción de las necesidades y que cuando las necesidades no se satisfacen también se llama frustración.

La conferencia

Título . Cómo afrontar las frustraciones. (sin matar ni morir en el intento)
Cuándo y dónde . Miércoles 3 de junio, a las 20:00 en salón de actos del Centro Cultural Provincial (c/ Ollerías 34, Málaga)
Organiza . Aula de Cultura de SUR, Centro Generación del 27 y Centro de Psicología Humanista de Málaga.

A priori la definición de frustración no parece tan terrible. ¿Por qué nos complica tanto la vida?

Es una privación de una necesidad que estaba pendiente de ser satisfecha y no se satisface. Ahí queda un vacío, un agujero, una rebeldía psíquica. Decir yo quería esto y no ha salido. O, estaba yo con la necesidad satisfecha y, de repente, se deja de satisfacer. Por ejemplo, tenía trabajo y de repente, pum, el paro. Hay una rebelión interna, lo que llamo una energetización como consecuencia de esta privación. Hay una rebeldía interior. Hasta ahí, pues bien.

¿Y a partir de ahí?

Es cuando nos la jugamos. Cuando esa rebelión ha ocurrido, dependiendo del camino que tomemos para canalizarla. La observación que yo hago es que normalmente las salidas que tomamos frente a esa energetización son insanas.

¿Por qué?

Porque nos olvidamos de la necesidad que teníamos que satisfacer y esa energetización la dirigimos a agredir a otras personas o a agredirme a mí. Es decir, me olvido de la necesidad que yo quería satisfacer.

Un ejemplo por favor.

Me presento a una oposición y la suspendo. Todo mi cuerpo ser rebela. ¿Qué hago con esa energía? Una opción: voy a por los catedráticos, voy a por el tribunal o voy diciendo que todos los políticos son iguales. Agredo al exterior y me olvido de la necesidad que yo tenía de ese puesto de trabajo. Dedico toda la energía a censurar, criticar y a condenar a los tribunales, a los políticos o a quien sea. Otra opción: pensar que nada de lo que haga en la vida voy a sacarlo adelante. Soy un pupas, soy un tío gafado, ya no me vuelvo a presentar a nada, el año que le he dedicado a esto no ha servido para nada, me vuelvo a casa de mis padres. Se acabó. Esas son las dos salidas negativas prototípicas que puede haber.

Invertir en la necesidad

¿Y cómo afrontarlo de manera sana para, como dice en el subtítulo de su conferencia, no matar ni morir en el intento?

Efectivamente, la primera salida que hemos visto era matar y la segunda, morir. La propuesta que yo hago es que no dirigir esa energía hacia el exterior o hacia mí, sino hacia la necesidad que uno quiere satisfacer. No olvides que lo que te interesaba era sacar la oposición, luego sigue invirtiendo esa energía en la oposición.

¿Y qué recursos psicológicos nos pueden ayudar?

La sustitución y el aplazamiento. El aplazamiento: pensar he suspendido, pero en octubre hay otra convocatoria. Ahora me corro una semana de juerga para olvidar este mal rato y el uno de julio estoy otra vez estudiando como loco porque las voy a sacar en octubre. Aplazamiento: no ha sido ahora, será después. Que no hay convocatoria en octubre, recurro a la sustitución: no he podido en esta oposición en los juzgados, lo sustituyo y voy a presentarme a una de técnico de la administración. No pierdo de vista la necesidad que ha generado la frustración. Esa es la tercera salida, la salida sana.

Parece fácil lo de recurrir a la sustitución y al aplazamiento. Otra cosa será poder aplicarlo.

Para que las personas podamos cambiar, no son suficientes las charlas o libros de autoayuda. Sólo podemos cambiar cuando tomamos conciencia de que los tributos que pagamos con una salida insana a la frustración son mayores que los beneficios que obtenemos. Claro que también es importantísimo conocer las necesidades que tenemos. Es el abecé, si no sabemos lo que necesitamos, ¿cómo vamos a tener una vida feliz y placentera?

¿Y por qué no lo sabemos?

Hay varios motivos. Uno de ellos es el estrés. El estrés me impide estar en contacto con mis necesidades, estoy apagando fuegos, estoy atendiendo lo urgente y no miro lo importante. El estrés es la primera causa del desconocimiento de lo que necesito. Estoy actuando a golpe de crisis. Se cual es la necesidad de mi jefe, del banco, de Hacienda, pero... ¿cuál es la mía? Hay otros motivos como el no oír el lenguaje del cuerpo, no estar en el aquí y ahora sino en el pasado o el futuro, poner la atención en las necesidades de los demás y no en las nuestras, una baja autoestima o el intento de evitar el conflicto.

Dice Jodoroswky que la frustración está provocada por una sociedad que nos pide ser lo que no somos y nos culpa por ser lo que somos ¿Lo comparte?

Sí. Yo haría una diferenciación en la forma que se maneja la frustración en occidente y oriente. Estamos todos de acuerdo en que la felicidad es tener las necesidades cubiertas. Entonces el budismo dice, pues muy bien, si quieres evitar la frustración, reduce las necesidades. Cuanta menos necesidades tengas, menos probabilidades tienes de frustrarte. Muy inteligente. ¿Eso es aplicable en la sociedad occidental? Como dice Jodoroswky, no, porque aquí estamos en la sociedad que llamamos del bienestar, bienestar entendido como satisfacer el mayor número de expectativas y necesidades posibles. La persona que tiene éxito es aquella que logra satisfacer el mayor número de exigencias sociales, familiares, económicas y laborales. Tenemos una sensación de ir siempre con la lengua fuera. El rasero está tan alto que es asfixiante vivir así.

¿Tendremos entonces má frustraciones que nuestros padres?

Sí. Nuestros padres tenían tres o cuatro necesidades y nosotros tenemos tres o cuatro docenas. Como decíamos antes, a mayor número de necesidades más posibilidades de estar frustrados.

¿Y cuántas cosas nos llevan a frustraciones vacías, sin causa aparente?

Muchísimas de las frustraciones y también de la responsabilidad del malestar que tenemos es porque dejamos que sea el amor propio el que conduzca nuestras vidas. Muchos problemas familiares se hacen enormes y son por desavenencias dentro del seno familiar en donde uno se ha montado en el caballo del amor propio. Y donde empieza el amor propio acaban las soluciones inteligentes. Desde el amor propio perdemos la óptica de lo que está ocurriendo y es imposible que podamos atender la solución de las necesidades. Por no reconocer una necesidad, por no reconocer una dificultad, por no pedir perdón o ayuda nos enquistamos en pérdidas y frustraciones que se acumulan y nos causan un gran malestar.

-Parece que las frustraciones crecen. Las últimas elecciones han dejado un buen puñado de políticos frustrados.

Pues sí. Y algo tendrán que aprender. Había y hay un sentimiento de frustración social enorme y a eso hay que darle una respuesta que no se puede alargar en el tiempo. Y no ha habido forma. Han mirado hacia otro lado. Y encima eso se ha ido agravando con una serie de noticias insultantes sobre corrupción y desfalco. Y la gente está ya reventada. Es difícil pedirle a la gente en esas circunstancias una salida sana de la frustración. Son muchas frustraciones a la vez: la laboral, la económica, la de sentirme útil. Una gran tomadura de pelo.