Aduana: 18 años para convertirse en museo y 34 esperando para ser BIC

El Museo de Málaga debe abrir sus puertas en el Palacio de la Aduana este mismo año, si se cumplen las previsiones. /
El Museo de Málaga debe abrir sus puertas en el Palacio de la Aduana este mismo año, si se cumplen las previsiones.

El palacio lidera la demora para recibir la protección patrimonial por parte de la Junta

ANTONIO JAVIER LÓPEZ
El proceso

1.- La Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía inicia el expediente con su publicación en el BOJA.

2.- Se elabora un informe técnico sobre el bien a catalogar.

3.- El estudio se envía a las entidades consultivas (academias de bellas artes y universidades) para que emitan un dictamen.

4.- Los propietarios afectados en el proceso son informados y pueden encargar sus estudios o recurrir los elaborados por la Administración.

5.- Si el dictamen consultivo es favorable, se remite a la Junta para que el Consejo de Gobierno apruebe la declaración como BIC.

Cunde la tentación de caer en el chascarrillo fácil del refranero y recordar aquello de las cosas del palacio van despacio. Pero en el caso de la Aduana, la tardanza llama al asombro cuando la mirada se detiene en la tramitación para designarlo como Bien de Interés Cultural (BIC). Hasta 34 años lleva esperando el imponente edificio su inclusión en esta categoría, casi el doble de tiempo que ha llevado su arduo camino hasta convertirse en la sede del Museo de Málaga.

No en vano, los acuerdos políticos entre dos administraciones públicas y la tramitación, aprobación y realización del proyecto de obras sólo han consumido 18 años.Es el tiempo que ha transcurrido desde su desahucio en 1997 del Palacio de Buenavista para que este acogiera el Museo Picasso Málaga hasta la esperada reapertura del museo en la Aduana este año, plazo mantenido tanto por el Gobierno central (titular del museo) como por la Junta de Andalucía (encargada de su gestión).

Otros casos

Iglesia de San Juan Bautista

El expediente del templo malagueño situado en la calle homónima de la capital se inició en 1992. Sería declarado monumento, dentro de los tipos de BIC.

Cueva del Toro en Antequera

Situada en el conjunto de El Torcal, la Cueva del Toro acaba de entrar en el proceso para ser declarada BIC como zona arqueológica a través de la publicación del expediente el pasado 16 de abril.

Palacio Episcopal

El señorial inmueble de la plaza del Obispo espera para ser declarado BIC con la categoría de monumento desde octubre de 1991, si bien la disposición se publicó en el BOE el 6 de febrero de 1992.

El caso de la Aduana surge en la estela de la declaración como BIC del primer colegio jesuita de Málaga, un conjunto arquitectónico cuyos orígenes se remontan a 1580 y que en la actualidad se reparten la iglesia del Santo Cristo de la Salud, el Ateneo de Málaga, la Sociedad Económica de Amigos del País y el Colegio N-1. Tal y como ayer adelantó SUR, el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) publicará deforma inminente su inclusión como BIC, un paso que se ha llevado justo 30 años en trámites.

Más largo se lo fían a la sede del Museo de Málaga. El expediente para convertir en BIC el palacio de la Aduana comenzó su tramitación el 4 de julio de 1981 y sigue pendiente de resolverse. Le acompañan en la lista de espera provincial para obtener esa protección patrimonial otros siete exponentes del patrimonio artístico, histórico y arquitectónico de la provincia con procesos no menos dignos de paciencia.

Desde los años 80

En idéntica situación están la villa Romana de La Butibamba en La Cala de Mijas y la ermita del Monte Calvario de Málaga (ambas desde 1987), la ermita rupestre de La Oscuridad enRonda (desde 1991), el Palacio Episcopal y la iglesia de San Juan (desde 1992 en los dos casos) y la Cueva del Toro de Antequera. Esta última zona arqueológica acaba de entrar en el proceso, ya que el inicio de su expediente tiene fecha oficial del pasado 16 de abril.

El proceso para declarar un BIC se abre a instancia de la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía, que inicia el expediente con su publicación en el BOJA. Una vez en el boletín, la Administración encarga un informe sobre el bien a proteger y entonces ese estudio se envía a alguna de las «instituciones consultivas reconocidas por la legislación vigente», como reza el Decreto 19/1995 que desarrolla estas protecciones.

Esas entidades consultivas son, en la práctica, las academias de bellas artes y las universidades, cuyo informe (si es favorable) volverá a la Junta para que un Consejo de Gobierno apruebe la declaración como BIC. Si el proceso afecta a propietarios privados, estos deberán estar informados y podrán encargar sus informes y alegar respecto a los elaborados por la Administración.

Un largo proceso administrativo que consume años, décadas.

 

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