Varón soltero de 40 años y en un barrio desfavorecido, perfil de la esquizofrenia en Málaga

Fermín Mayoral, Antonio Bordallo, Berta Moreno y José Guzmán, parte del equipo del estudio. :: félix palacios/
Fermín Mayoral, Antonio Bordallo, Berta Moreno y José Guzmán, parte del equipo del estudio. :: félix palacios

La UMA participa en un proyecto que analiza sociodemográficamente la enfermedad

VICTORIA BUSTAMANTE MÁLAGA.

Según la Organización Mundial de la Salud, la esquizofrenia es un trastorno mental grave que se caracteriza por una distorsión del pensamiento, las percepciones, las emociones, el lenguaje, la conciencia de sí mismo y la conducta. Esta enfermedad centra un reciente estudio del Grupo Andaluz de Investigación Psicosocial (GAP), cuya investigadora responsable es Berta Moreno-Küstner, profesora del departamento de la Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Málaga. El proyecto, en el que colabora la UMA, analiza la epidemiología de la esquizofrenia, es decir, su distribución entre la población malagueña. Así, examina su presencia tanto a nivel geográfico como atendiendo a las variables sociodemográficas de quienes la padecen. «Creemos que si identificamos lugares con alta prevalencia se pueden después ofertar recursos sanitarios para el cuidado y tratamiento de estas personas», señala la investigadora como una de las aplicaciones del estudio, que concluye que este trastorno está más presente en las zonas más desfavorecidas.

«Creemos que el conocimiento epidemiológico nos puede ayudar a la mejora del tratamiento e integración de las personas en la sociedad, que es lo que buscamos», señala Moreno-Küstner en nombre del equipo del proyecto, que está financiado por la Junta de Andalucía.

LA INVESTIGACIÓN

uLos investigadores
Berta Moreno-Küstner, Antonio Bordallo, Fermín Mayoral y José Guzmán.
uProyecto
Estudio epidemiológico de la esquizofrenia en el área del Hospital Regional Universitario.
uPublicación
Epidemiology and Psychiatric Science.

El primer paso para comenzar la investigación fue crear un registro a partir de distintas bases de datos, para ello eligieron el área geográfica que corresponde al Hospital Regional Universitario. «Nos centramos en quienes tienen ya el diagnóstico y acudimos a las bases de datos de atención primaria, 061 o urgencias hospitalarias», algo destacable según Moreno-Küstner, ya que algunas no suelen ser consultadas para este tipo de estudios.

El trastorno tiene una mayor prevalencia en zonas muy pobladas

«Para identificar, por ejemplo 40 casos, tuvimos que consultar 3.000 atenciones, por eso esta primera parte fue muy laboriosa», admite. Una vez obtenidos todos los datos, realizaron un registro de personas con esquizofrenia para la investigación denominado 'RESMA', que además es muy útil para otros estudios futuros relacionados. Terminada esta etapa se quedaron con 1.663 casos de esquizofrenia diagnosticada para estudiar y realizar los análisis estadísticos.

Primero calcularon las tasas, número de casos entre la población de esta área, y se obtuvo un resultado de 6,8 casos por cada mil habitantes. Moreno-Küstner explica que al compararlo con otros estudios puede parecer una cifra alta, pero es porque «metodológicamente hemos hecho una búsqueda muy activa, normalmente los estudios no unen tantas bases de datos».

Los resultados

En el estudio se analizan las variables de sexo, edad, estado civil, tipo de convivencia, nivel de estudios o zona en la que viven los pacientes. Las conclusiones son que la mayoría de las personas con esquizofrenia están solteras y viven con padres o familiares. También prevalece un nivel de escolarización relativamente bajo y reciben una pensión de jubilación o invalidez, a pesar de que son personas medianamente jóvenes que rondan los 40 años.

Los resultados confirman que la tasa en hombres es mucho más alta que en mujeres, casi el doble, un 9,1 por mil con respecto a un 4 por mil. Esto se explica porque la esquizofrenia en varones comienza a unas edades más tempranas, con una sintomatología más grave y eso hace, por ejemplo, que acudan más a los servicios de atención de salud mental. La edad de comienzo es más temprana, de los 15 a los 20, diez años antes que en la mujer. «No da tiempo a formar tu propia vida y el apoyo social ayuda mucho en esta enfermedad», señala la profesora.

Parece influir también el lugar en el que se vive. Así, los barrios más densamente poblados tienen una prevalencia mayor, algo que podría explicarse por llevar una vida más estresante, lo que afecta de forma negativa a esta enfermedad. Pero el estudio va más allá y diferencia entre las zonas de necesidad de transformación social, denominadas así por la Junta de Andalucía. En el conjunto de esas zonas encontramos una prevalencia más alta. Una posible explicación, según Moreno-Küstner, sería que los enfermos no alcanzan un nivel educativo ni económico alto y esto les lleva a vivir en ambientes más desfavorables.

Se sabe que esta enfermedad tiene una causa multifactorial, hay una parte genética y otra ambiental, de ahí que sea tan importante esta investigación. La profesora explica que el primer brote suele aparecer por un acontecimiento vital estresante, lo cual no hace más que justificar que «el ambiente influye mucho». Para el desarrollo de la enfermedad y para una buena evolución es muy importante el soporte social, insiste Moreno-Küstner.

Unos resultados reales realizados por un equipo formado por psiquiatras, psicólogos y médicos de atención primaria. «Lo bueno de este trabajo es que es multidisciplinar, trabajan profesionales de la UMA y de servicios sanitarios públicos, como es el área de Investigación Básica Clínica y Epidemiológica en Salud Mental del Instituto de Investigación Biosanitaria de Málaga (IBIMA)», añade la experta.

 

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