La reinvención del break dance hasta su conversión en un nuevo arte

Claudia Fernández en uno de los momentos del espectáculo que se presentará en el Contenedor. :: / ÁLVARO SERRANO
Claudia Fernández en uno de los momentos del espectáculo que se presentará en el Contenedor. :: / ÁLVARO SERRANO

'Cenotafio', la muestra de baile que se presentará este miércoles en el Contenedor y que solo se podrá ver en Málaga, retuerce el concepto de danza urbana hasta crear algo diferente, sofisticado y con sello femenino

CLAUDIA SAN MARTÍN

La reinvención forma parte del arte en el mundo contemporáneo: la pintura, la música, la danza o cualquier arte escénica se ve amenazada cuando parece que ya están todas las cartas sobre la mesa. ¿Qué se puede hacer nuevo si ya está todo inventado? Es difícil sorprender a una audiencia que diariamente encuentra algo novedoso en lo cotidiano.

Este concepto de resurgir de las cenizas de algo de lo que ya no se puede sacar nada más es 'Cenotafio', una muestra de baile 'break' que decide modernizar e innovar con este peculiar tipo de danza callejera que surge en Nueva York en los años setenta. Su creador, el madrileño Miguel Ballarín, se topa por un golpe de suerte con la oportunidad única de poder hacer lo que le gusta, como le gusta y escoger su propio elenco para desarrollar este nuevo concepto de baile break. «Quiero demostrar que el break, una danza que tiene medio siglo de antigüedad, tiene cierto nivel de sofisticación y complejidad artística», comenta el también bailarín y coreógrafo. Su compañía 'Co-Lapso' surge en 2017 con la apertura de Naves Matadero de Madrid, el Centro Internacional de Artes Vivas, y es en este justo momento cuando explosiona la oportunidad que acompaña la idea de renovar lo tradicional.

Será mañana, día 23, cuando el Contenedor Cultural de la UMA a las 20.30 horas (entrada por 3 euros) tendrá la oportunidad de presenciar este singular show. Y resulta especial porque es la primera y la única vez que se va a representar; no hay una gira organizada, no hay más shows previstos: La única oportunidad de ver resurgir este ave Fénix de la danza callejera.

«Es un homenaje respetuoso a algo que se daba por muerto», afirma sobre el break dance el autor, Miguel Ballarín

Sobre el escenario, cuatro bailarinas que en un primer momento estaban desvinculadas de este tipo de baile urbano: Julia Colau, Natalia de Val, Teresa Rodríguez y Celia Elhazaz. Ballarín quiso contar desde un primer momento en escena sólo con mujeres con un fin muy preciso: tenía que renovar el break y quería introducir la figura femenina en un arte considerado primitivamente, en palabras del artista, como «masculino, viril y lleno de testosterona». Su nombre, 'Cenotafio', hace referencia a un nicho vacío, un monumento funerario a la memoria de alguien que no descansa ahí, como por ejemplo, una tumba a un soldado reconocido como héroe, pero a su vez desconocido. Esta metáfora del break es la manera que tiene el artista de referirse «a la danza urbana primeriza que ha colapsado, como cualquier otra forma artística». Además, quiso desvincular de este nuevo concepto la idea tradicional que se tiene del break: «una danza que es representada como el epítome de la juventud, y quisimos abordarlo lejos de esos conceptos, de la metodología de ponerte la gorra para atrás, y generalmente, ser un varón para poder interpretarlo».

Los comienzos

Echando la vista atrás y observando el contexto en el que se originó este arte -marginalidad, violencia y mayormente enfocado a los hombres- el cambio ha sido drástico y demandaba una revisión.

«El Cenotafio es una manera de reconocer que aquello había fallecido, y lo que había que hacer no era presentar un cadáver, no es un ataque contra el break, todo lo contrario. Es un homenaje respetuoso, un cenotafio a algo que se daba por muerto», aclara Ballarín.

A partir de este momento, el artista recibe la oportunidad de crear una metodología y enseñar esta danza urbana en conservatorios a nivel público. Aunque al principio, como relata, no fue sencillo, lo está consiguiendo a pasos agigantados. «En poco tiempo estaré formando a gente que dentro de cuatro años tendrán un grado superior de danza urbana», afirma. Y esto, para aquellos que profesionalmente se quieren dedicar a la instrucción o al aprendizaje formal de la danza urbana es un salto a Marte. «Realmente somos semianalfabetos en chándal», comenta el bailarín jocosamente.

En la escena malagueña

Durante la entrevista con Ballarín, el artista mencionó en varias ocasiones la ciudad de Málaga como la escena más importante del break en España. «Es el principal foco», comenta el madrileño. ¿Y qué la hace tan especial? Competiciones, grupos pioneros y hasta escuelas especializadas en bailes urbanos. Una de las agrupaciones malagueñas más importantes, 'Malaganzters', han participado en diversos campeonatos, batallas y duelos en cualquier parte del mundo, y en muchas de ellas han resultado vencedores. Pero, a Ballarín la metodología de 'ganar' o 'perder' le parece «un circuito cerrado», y muy alejado de la idea inicial de Cenotafio.