24 minutos en el día a día de un 'sin techo'

24 minutos en el día a día de un 'sin techo'

'Ephimera', que se representará mañana en el Contenedor, convierte en danza la vida de las personas que viven en la calle

CLAUDIA SAN MARTÍN

Los insectos efímeras son conocidos por su corta vida, que finaliza tras pasar las 24 horas. Éste, por muy alejado que parezca, es el sentido que la coreógrafa y bailarina malagueña Paloma Hurtado quiere darle a su nueva obra, 'Ephimera'. La representación, programada en el Día Mundial de las Personas Sin Hogar, se compone de alrededor de 24 minutos para mostrar mediante la danza la vida de aquellos que viven en la calle, aunque no de manera cronológica; un corto paseo por esta realidad que viven 40.000 personas en España. «La idea surge a raíz de una experiencia con una señora sin hogar. Me hizo remover toda la cuestión y la reflexión, y a partir de ahí decidí trabajarlo», comenta Hurtado.

Además, la idea principal de la que parte esta malagueña afincada en Tenerife es que «la danza en sí misma» es efímera, como un concepto artístico que sólo dura un momento y que nunca vuelve a repetirse de la misma forma o con las mismas condiciones. «Después de la obra también hay una artista que dibuja en directo todo lo que ha sucedido. Lo improvisa», una muestra que luego permanece en el lugar donde se interpreta, en este caso en el Contenedor Cultural mañana a las 20.30 horas (precio de la entrada, 3 euros).

La representación, pensada especialmente para exteriores, va cobrando fuerza a medida que transcurre el tiempo. Los movimientos se vuelven más complejos y profundos, íntimos, enérgicos e incluso hasta agónicos. «Me meto mucho en el papel, en la idea de esa persona. Es dual porque hay una parte de mí como 'yo' bailarina y otra de mi visión de aquellos que viven en la calle. Es un poco duro, pero me parece necesario», afirma.

La representación hará un recorrido por la realidad de estas personas en el Contenedor Cultural a las 20.30 horas

'Ephimera' lleva rodando desde finales de abril, y se ha representado en Tenerife y en Barcelona, un espectáculo que incluye al público y los hace partícipes del sentimiento de la danza. «En la obra se verán ellos mismos o su manera de ver y percibir el mundo». Cuando se consumen esos 24 minutos, Hurtado no quiere perder la ocasión de conocer la opinión de los espectadores: «Al terminar, hago una pequeña charla o coloquio en laque van a poder preguntar todo sobre la creación, la danza contemporánea o los procesos».

En este sentido, en ocasiones la danza contemporánea puede parecer desvinculada del sentimiento del espectador: «Se puede pensar que nos alejamos de la gente y hay algunos que opinan que es rara y no se entiende, así que creo que tenemos una labor de responsabilidad con las personas por la creación». Se trata, en definitiva, de un acto de comunicación que rebaja su complejidad a medida que la coreografía se vuelve accesible, comprensible, una posibilidad que, como comenta su protagonista, «sólo tiene el arte». «Ir más allá de la pura estética, no sólo el uso del cuerpo para moverse en sí, sino todo lo que hay detrás, lo que contiene», apunta.

 

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