«Vi en mi jubilación el momento perfecto para cumplir mi sueño: hacer la tesis doctoral»

Luis Palomo se incorporó al programa de doctorado en Química en septiembre, tras jubilarse como profesor de instituto. /E. Cabeza
Luis Palomo se incorporó al programa de doctorado en Química en septiembre, tras jubilarse como profesor de instituto. / E. Cabeza

Luis Palomo Estudiante del doctorado en Química Física

ELENA CABEZA MÁLAGA.

Luis Palomo lleva toda su vida dedicado a la enseñanza en el IES Sierra Bermeja de Ciudad Jardín. Tras treinta y cuatro años trabajando como profesor de Química, ahora, a sus 60 años, ha decidido pasar al otro lado del aula y convertirse en un alumno más del programa de doctorado en Química Física en la Universidad de Málaga.

-Se jubiló en el mes de junio y en septiembre ya estaba al pie del cañón en los laboratorios de la UMA, ¿qué le motivó a embarcarse en este proyecto?

-Yo siempre he tenido ilusión por hacer la tesis doctoral en Química, lo que pasa que por diversos motivos nunca he podido. Cuando vi que llegaba el momento de mi jubilación me pregunté qué iba a hacer a partir de entonces y me respondí que quería hacer la tesis. Vi el momento perfecto para cumplir mi sueño. Para mí es todo un reto, además de una ilusión. Mi objetivo no es otro que la satisfacción personal de ver mi sueño hecho realidad. Siempre me ha apasionado la Química y quiero acabar mi etapa laboral con el título de doctor.

«Me metí en Química Física, la parte que más me costó sacar en la Facultad. Es todo un reto para mí»

«A veces uno se ve mayor, pero merece la pena ver tu sueño cumplido, sea a la edad que sea»

-¿Y cómo es el día a día de un estudiante de doctorado?

-Suelo venir por las mañanas a la Facultad y por las tardes al SCAI (Servicios Culturales de Apoyo a la Investigación), donde trabajo en dicroismo circular. Hasta ahora voy haciendo lo que me dicen mis tutores Javier Ramírez y Juan Casado. Para mí esto es nuevo, es un mundo que yo desconocía. Además, me he metido en Química Física, que era la parte que más trabajo me costó sacar en la Universidad. Me dedico a estudiar todo el tiempo que puedo. Cuando llego a casa por las noches también me pongo a estudiar y a leer los 'papers' que me mandan mis tutores.

-¿Se ha hecho ya con los aparatos del laboratorio?

-Sí, por las mañanas preparo las muestras, peso y veo qué materiales necesito para las investigaciones. Por las tardes empiezo a medir con el VCD y voy haciendo experimentos. Luego, una vez que tengo los resultados, los comento con Javier Ramírez, que es el que me va diciendo por dónde tirar. Cuando llegué no sabía prácticamente nada, ahora ya voy sabiendo de qué estamos hablando y voy manejando los aparatos.

-¿Animaría a seguir sus pasos a otra gente que haya querido continuar los estudios y no haya podido?

-Sí, por supuesto. De hecho, he dejado en el instituto a un compañero al que también le encanta esto y al que animo a que se una. A veces uno se ve mayor, porque todos los demás son muy jóvenes, pero merece la pena ver tu sueño cumplido, sea a la edad que sea.

-¿Fue difícil acceder a una plaza de doctorado?

-Bueno, como ahora han puesto un número límite de plazas, tuve que competir para lograr una en primero. He tenido que presentar mi expediente para acceder a la selección. Creo que este año se han sacado alrededor de 20 plazas para doctorado en Química. Es un orgullo que una de esas sea mía. Haré todo lo que pueda para finalizarlo.

-Lleva toda su vida dedicado a la enseñanza, ¿cómo ve el sistema educativo?

-Sinceramente, creo que cada vez va a peor. Es una de las cosas que quizá también me ha hecho retirarme un poco antes. Los niños salen del colegio muy mal preparados; están acostumbrados a estudiar muy poco.

-Pero, ¿en qué falla el sistema?

-Yo creo que los niños se acostumbran a pasar de curso a curso con lo mínimo, e incluso muchas veces se les pasa la mano. Cuando llegan a Bachillerato se encuentran que no tienen base y les viene todo muy grande. Aun así, también es verdad que hay muchos que tienen claro desde el principio lo que quieren hacer y triunfan. Estos alumnos son un orgullo. Encontrarme con ellos y ver que han conseguido lo que se proponían es algo que no se puede explicar.