¿Cómo se habita un espacio público?

El autor, Ale Bravo, en uno de los espacios con la 'Metonimia del perro'. :: félix palacios/
El autor, Ale Bravo, en uno de los espacios con la 'Metonimia del perro'. :: félix palacios

La exposición de Ale Bravo 'Metonimia del perro' ofrece claves para entender la plaza de la Constitución

CLAUDIA SAN MARTÍN

La forma que tiene el hombre de hacer un territorio suyo es, cuanto menos, curiosa. 'Metonimia del perro' es un ensayo sobre el espacio público que habitamos de una forma u otra y que, por ende, nos pertenece. En este caso, la protagonista es la plaza de la Constitución de Málaga, un lugar emblemático y lleno de significado que se recoge en una exposición tan abstracta como racional. Su autor, el malagueño y graduado en Bellas Artes Ale Bravo, explica uno por uno los 'top manta' que despliega sobre la sala de exposiciones de la Facultad de Bellas Artes, el porqué de su elección y el recorrido hasta llegar a este punto. Estas mantas que Bravo extiende sobre el suelo adquieren significado si nos acercamos un poco más a ellas.

Al comienzo, aquellos que entran en la sala puede que paseen lejos de estos despliegues de historia, pero, una vez que entran en el espacio, entienden que es necesario interactuar con los materiales, cogerlos, leer, e incluso, comprobar si son reales. Todo lo que habita en la plaza tiene su lugar allí, sobre todo, las planchas metálicas que recogen las portadas de algunos de los periódicos más importantes del día de la aprobación de la Constitución de 1978. «La idea surge durante mis estudios en el grado. Empiezo a indagar sobre la plaza y lo que representa, lo primero que me movió fue la bandera», explica el autor paseando entre sus obras.

LA EXPOSICIÓN

Título
'Metonimia del perro', un proyecto del malagueño Ale Bravo sobre la plaza de la Constitución.
Dónde
Facultad de Bellas Artes de Málaga.
Hasta cuándo
Puede visitarse hasta el próximo 22 de febrero, de lunes a viernes de 09.00 a 13.30 y de 16.00 a 20.30 horas.

En cierta forma, Bravo ha adaptado la plaza a esta sala de exposiciones, exportando todos los detalles que la engrandecen. Entre ellos: síes de los titulares tallados en espejo, escultóricas barras de pan, fotografías (actuales y de archivo), grabados, unas zapatillas, lenguas de cerdo hechas con arcilla, azufre como prohibición al orín canino, la fuente mediante una proyección en la que compañeros lloran ante una cebolla para llenarla, y hasta la metonimia del perro en un mecanismo que viene y va y que sirve de adiestramiento.

Ocupar el espacio

«Me interesaba el cuerpo y luego dónde se desplegaba ese cuerpo, donde estaba en sí. El sitio me interesa, pero no sólo la plaza porque no soy arquitecto, me interesa el espacio», aclara Bravo. Pero ¿qué tiene que ver la plaza con los perros? Si nos fijamos, cada vez menos dueños pasean con sus perros por este espacio, y el autor relaciona el periódico (uno de los monumentos principales que se encuentran en la plaza, tallado en el suelo) con la forma clásica de adiestrar a un perro (con periódico en mano) para que no orine en cierto lugar. Una ocasión para pasear y reflexionar sobre un lugar muy cercano y reconocible para cualquier malagueño.