Una gran voz en las aulas

Vicky Santiago durante la entrevista con Crónica Universitaria. :: félix palacios/
Vicky Santiago durante la entrevista con Crónica Universitaria. :: félix palacios

Vicky Santiago estudia cuarto de Traducción e Interpretación y, tras ganar el UMA Talent Show, regresó al Contenedor el pasado jueves

CLAUDIA SAN MARTÍN MÁLAGA.

Vicky Santiago (22 años) tiene en su voz toda la fuerza del flamenco, del pop y hasta de la ópera que suenan al unísono cuando esta malagueña de etnia gitana entona una sola nota. Actualmente cursa el último curso del grado de Traducción e Interpretación en la UMA, y es para su comunidad un ejemplo a seguir. A la pregunta de «¿cómo te defines?» esta malagueña no se lo piensa dos veces y tiene claro que es tan activa en su día a día como exigente consigo misma, aunque a veces reconoce que «demasiado».

Su historia podría haber sido una más: una adolescente que repele los estudios, carece de motivación para seguir adelante y se queda en el camino. Pero Vicky es persistente y tenaz, y con tan sólo 13 años decidió dar un giro de 180 grados a su vida y luchar por su futuro: «Gracias a muchas cosas que pasaron a mi alrededor me di cuenta de que tenía que empezar a estudiar porque me facilitaría elegir una vida mejor», afirma. Poco a poco vio que sus esfuerzos tenían resultados tan favorables como prometedores, y fue en Bachillerato cuando escogió la lengua francesa para especializar sus estudios. «Estuve de pequeña en una escuela bilingüe y me gustaba mucho. Por eso decidí estudiar Traducción e Interpretación francesa».

«Cantaba en el coro de la iglesia con 13 años y a partir de ahí desarrollé mi voz», afirma

En las aulas de la Universidad Vicky cuenta que su capacidad artística en un principio pasó desapercibida: «Cantaba en el coro de la iglesia con 13 años y a partir de ahí desarrollé mi voz. Canté en mi graduación de la ESO y de Bachillerato». Esto cambió cierto día cuando su pareja y compañero musical, David Doya, la convenció para presentarse juntos al Talent Show de la UMA que se celebró el pasado diciembre. «Fuimos al casting sin ensayar ni nada, como quien va a tomar una copa», comenta entre risas, aunque ni se les notó. Vicky y David pasaron a la final en cuanto el jurado escuchó a este dúo y la voz portentosa de nuestra protagonista: «En el concurso decidí cantar 'Carusso', porque este año he empezado con el italiano y es una canción que la letra y la melodía me encantan. La hice con tonillo flamenco, a mi estilo, y gané», aclara Vicky. Aquellos que se enfrentaron a esta pareja imbatible lo tuvieron más que difícil: en cuanto Victoria entonó la primera nota se convirtió en la favorita del público.

Seguir creciendo

Actualmente, su principal deseo es acabar el grado, realizar un máster y seguidamente unas oposiciones para poder ser profesora de francés. Pero a pesar de ello, Vicky no quiere apartar la música de su vida. «Quiero dedicarme también a esto, y pronto grabaremos vídeos en directo y lo mandaremos a algunos sitios, además de crearnos una página web», afirma.

El pasado jueves 14, sin duda, fue su noche. Vicky, acompañada de percusión, guitarra y piano, llenó el Contenedor Cultural de público y de su voz, y no dejó de fascinar a los asistentes ni en una sola de las versiones que realizó durante la noche. «Cuando estoy en el escenario me propongo disfrutarlo, es como si todos mis problemas y preocupaciones las dejara atrás», destaca la malagueña, que aunque reconoce que a veces los nervios le juegan malas pasadas, intenta pensar que está inmersa en su «momento» y se relaja, ayudada también por el público al que ve deleitarse con su voz: «Cuando la gente disfruta con mi voz le doy gracias a Dios», afirma Victoria.

En su lucha por que adolescentes gitanos se impliquen con el estudio, Vicky pertenece a la asociación de jóvenes 'Aire Nuevo Caló', para ayudar a los jóvenes a «abrir la mirada y levantar la cabeza», para así ver que «la educación es una vía de escape, una oportunidad para elegir». Sin duda, este es un comienzo artístico y profesional que se espera tan prometedor como apasionante.