Expertos debaten sobre los derechos de la infancia en un congreso mundial

La FGUMA participa en la organización del encuentro en Málaga, que se realiza por segunda vez en España

VICTORIA BUSTAMANTE

málaga. Mañana dará comienzo en Málaga el VIII Congreso Mundial por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia, que se celebra por segunda vez en España. La propia organizacion ha elegido la ubicación del encuentro, según cuenta Diego Vera, director de la Fundación General de la Universidad de Málaga (FGUMA), que explica que el origen de este interés por realizarlo en la capital deriva de un máster, casi único, de formación en materia de infancia en Honduras que dirige la UMA. A esto se suma la creación del Instituto y Observatorio de la Infancia de Centroamérica, que está elaborando la Universidad malagueña con el Gobierno del mismo país.

Todo esto, unido a las infraestructuras que ofrece Málaga, la han convertido en el destino perfecto para la realización de este importante evento. «Debemos estar de enhorabuena, la UMA lleva mucho tiempo trabajando en iniciativas importantes de mucha dificultad, esta elección no surge de algo repentino», argumenta el responsable de la FGUMA, que organiza el evento de forma conjunta con el Ayuntamiento de Málaga y la Diputación Provincial.

EL ENCUENTRO

uFecha
Desde el miércoles 7 de noviembre hasta el viernes 9.
uHorario
Miércoles, de 15.00 a 22.00 horas; jueves, de 9.00 a 20.30 y viernes, de 9.00 a 14.00 horas.
uLugar
Auditorio Edgar Neville de la Diputación de Málaga (Pacífico, 54) e instalaciones de La Térmica (Avda. Los Guindos, 48).

Las líneas de debate son amplias, pero transversales: la educación, la violencia y la pobreza, la cultura y el deporte, los derechos sociales, la familia, la tecnología y redes sociales, queriendo aglutinar todos los temas que afectan a los menores.

Entre las ponencias destacan aquellas que realizarán los propios menores Asisten 400 personas muy involucradas en el tema de más de veinte nacionalidades

Este congreso reunirá desde mañana hasta el viernes 9 de noviembre a alrededor de 40 ponentes de gran prestigio en el tema como César Bona, uno de los 50 mejores profesores del mundo según Global Teacher Prize, o Patricio Larrosa, fundador de la ONG Aprendiendo a Compartir Honduras. Además, contará con la asistencia de 400 personas de unas 20 nacionalidades. Un número quizá más reducido que en ediciones anteriores, pero con gente más involucrada: «Optamos por un aforo mediano, queríamos que todos los que vinieran fueran personas implicadas en el tema, un congreso mediano pero más intenso y cualificado», explica Vera.

La voz de los niños

La convención no se limitará a debatir sobre los problemas en infancia y adolescencia, intentando que la figura del niño no se vea reflejada exclusivamente en el discurso de los participantes. Con esta premisa dan voz a los protagonistas, los niños y niñas, quienes protagonizarán ponencias sobre los diferentes problemas que les preocupan. «Los niños tienen que decir algo, tienen la capacidad de crear un discurso y participar, creíamos que era algo fundamental», explica el director de FGUMA. Sobre la temática de estos discursos la dirección da plena libertad, «no queremos ponerles un corsé para que digan lo que queremos oír, sino lo que les apetezca comunicar», explica. Un valor añadido al congreso y que no ha sido fácil.

Málaga es, después de Barcelona, la segunda ciudad española que acoge este congreso que normalmente se celebra en Latinoamérica. Aunque las vulneraciones de los derechos de los menores que se producen en nuestro país difieren mucho de las que se dan en el otro continente, la organización expresa que ambos lugares sufren problemas coyunturales: «Creo que aquí estamos en una situación lógicamente más avanzada, donde los problemas existen, sin ninguna duda, pero no son tan primarios como los que puedan existir en Latinoamérica», explica Vera. «Ahora mismo hay niños desatendidos, con problemas sanitarios. En otros países hablamos de menores totalmente desatendidos, que no tienen una estructura familiar, donde hay tráfico de niños, tráfico de órganos y el nivel de violencia es altísimo», aclara.

Sin embargo, considera que en un mundo globalizado parte de las soluciones pueden ser equiparables, recordando que «la intensidad y extensión del problema no son las mismas, pero eso no significa que nosotros no tengamos muchos problemas que resolver todavía», concluye Diego Vera.

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