Una estrella con luz propia

Pape Labraca interpretando a Hedwig, el protagonista de la historia. :: En piezas/
Pape Labraca interpretando a Hedwig, el protagonista de la historia. :: En piezas

El Contenedor acoge mañana el reestreno del musical 'Hedwig and the Angry Inch', la historia de una cantante de rock transexual de la Alemania del Este

CLAUDIA SAN MARTÍN MÁLAGA .

Cuando imaginamos cómo es un teatro musical situamos un escenario, iluminación y profesionales ataviados acorde a un relato e interpretándolo a través de canciones y bailes. La historia de 'Hedwig and the Angry Inch' entra dentro de esta definición, pero no como esperamos. Tiene diálogo, actuación, interacción con el público, música y una capacidad asombrosa para dejar boquiabiertos y con ganas de más a quienes se atreven a verla.

Este relato, que se presentará mañana en el Contenedor Cultural de la UMA (Bulevar Louis Pasteur, 23), es la adaptación de Marina Sancha, una malagueña que hizo de la historia, escrita por John Cameron Mitchell, su proyecto de fin de grado en la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga (ESAD) y que acabó convirtiéndose en una de sus pasiones.

Aunque todo comenzó en el año 2013, desde 2015 la han acompañado en esta aventura el actor Pape Labraca y la actriz María José Lora, los protagonistas de esta obra, además de cuatro músicos sobre el escenario que le dan vida al relato. Uno de estos intérpretes y director musical a cargo de las teclas, Nacho Doña, afirma con ironía que «es una obra que casi le escupe al público». Es decir, un combo de locura, complicidad y frenetismo que no deja indiferente a nadie.

Propuestas arriesgadas

El espectáculo forma parte de una programación que este año pretende ser más «arriesgada y estimulante» en un Contenedor Cultural que se reinventa, tal y como se afirma en el eslogan escogido para este curso.

El musical que se representa mañana ya recorrió algunos teatros de la provincia hace tres años, como el Cervantes o el Echegaray. «Al principio fue todo más académico, los tiempos eran más marcados porque no dejaba de ser un trabajo de clase», comenta Sancha. A pesar de ello, su directora escénica no dudó en continuar con la historia.

«Es un relato que siempre me ha interesado. Cuando me lo ofreció Marina me tiré a la piscina», afirma Labraca, que interpreta a Hedwig Schimdt.

El musical parte en la Alemania del Este, con una historia de amor homosexual en la que, para contraer matrimonio, uno de ellos ha de convertirse en mujer. Es por ello por lo que Hewdig se ve 'obligado' a cambiar de sexo. Cuando la pareja se muda a Norteamérica, el marido abandona a la protagonista y ésta decide reinventarse y perseguir su sueño de ser una estrella de rock. «Es un personaje con muchas contradicciones que lo hacen interesante», comenta Sancha.

A la hora de empezar con la historia, la directora de la obra explica que tuvieron que adaptar el guion, que no estaba en castellano y, además, cambiar algunas referencias simbólicas americanas que no se entenderían en la puesta en escena.

A pesar de los tres años que la obra estuvo parada, el reparto asegura que el proyecto ha evolucionado y, aunque estén trabajando sobre el mismo texto, todo cambia sobre las tablas. «Es volver y retomar el proyecto, como si hiciéramos una pausa en un vídeo y volver a reanudarlo en el mismo sitio, haciendo lo mismo y los mismos, aunque ahora somos mucho más viejos», comenta Doña entre risas.

Aunque pueda parecer un argumento algo complicado y extraño a primera vista, Marina Sancha explica que «es una obra atemporal para gente de todas las edades». «Es un recorrido por su existencia y su metamorfosis como persona y artista», aclara el director musical.

Además, la extrañeza del personaje lleva a que todo el mundo «pueda sentirse identificado. Las vivencias por las que ha pasado este personaje las hemos vivido todos de alguna manera. Hay una lección vital muy importante que nos enseña a identificarnos, reconocernos y estar a gusto con lo que somos», explica su directora.

El público, protagonista

En la obra se hace protagonista también al público, donde como apunta Pape, no existe «esa cuarta pared» que separa al espectador de la escena. «Salimos fuera y hacemos guiños a la actualidad sin perder el hilo de la historia», aclara.

Esta vez será el Contenedor Cultural el lugar que verá la vuelta de la obra en el césped del recinto. «Participar en un sitio donde llevan una buena línea de trabajo es muy satisfactorio para nosotros», comenta Pape Labraca al ser preguntado por el lugar del 'reestreno', que será mañana a las 20.30 horas por el precio de 3 euros.

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