Dos años de trabajo para una moto ganadora

Juan Jesús Castillo y Juan Cabrera, profesores que dirigen el proyecto del UMA Team Racing. /Félix Palacios
Juan Jesús Castillo y Juan Cabrera, profesores que dirigen el proyecto del UMA Team Racing. / Félix Palacios

Los profesores Juan Jesús Castillo y Juan Cabrera lideran el equipo UMA Racing Team, que ha logrado la victoria en el V MotoStudent con su moto eléctrica

CARLOS CONTRERAS MÁLAGA.

Hace diez años que la Escuela de Ingenierías Industriales de la Universidad de Málaga recibió la invitación de la Universidad de Zaragoza para participar en el Campeonato Universitario de MotoStudent, un proyecto donde la finalidad es crear una motocicleta. Fueron muchas las llamadas y reuniones para informarse de en qué consistía ese evento. Experiencia, trabajo y poder realizar una empresa durante el periodo universitario serían los principales motivos por lo que la Escuela de Ingenierías aceptó el reto, y para ello se creó el UMA Racing Team, un equipo formado por alumnos de la propia Escuela y pertenecientes a todas sus áreas de conocimiento con profesores que encabezan ese proyecto. Los docentes del Departamento de Ingeniería Mecánica, Técnica y de Fluidos Juan Jesús Castillo y Juan Cabrera son los encargados de dirigir a los alumnos. «Nosotros somos sus tutores. Los guiamos en todo lo que tienen que hacer. Para ello, realizamos reuniones semanales con ellos y supervisamos su trabajo. También los apoyamos institucionalmente», destacaron los responsables del equipo UMA Racing Team. Después de presentarse a otras tres ediciones anteriores, con buenos resultados, este año han logrado traerse el título de vencedores.

Aprendizaje exprés

Muchos de los estudiantes utilizan esta competición, y la experiencia que ésta les da, para hacer su Trabajo de Fin de Grado. «Además, somos los que coordinamos su TFG», afirma Castillo. El Campeonato Universitario de MotoStudent es una aventura espectacular para los alumnos. En él pueden poner en práctica los conocimientos adquiridos durante sus años académicos y focalizarlos en la creación de un vehículo de dos ruedas. Existen dos categorías: gasolina y eléctrica, que es en la que han decidido participar, lo que complica un poco más toda la misión. «MotoStudent es lo más parecido a una empresa que se encontrarán cuando terminen sus estudios. Es una experiencia que nos parece fundamental para ellos», expusieron. De los muchos aspectos positivos que pueden obtener de la competición, uno de los principales es que ésta puede influir en su vida laboral. «Una vez que ponen en el currículum que han participado en el MotoStudent hay muchas empresas que lo valoran», dice Castillo. «A nosotros nos dan envidia. Nos habría gustado tener esa oportunidad», manifiestan los instructores del proyecto.

«Lo que me emociona es ver la cara de los alumnos cuando la moto termina la carrera» Juan Cabrera. Profesor

«A la próxima edición del MotoStudent iremos con la misma ilusión» Juan Jesús Castillo. Profesor

Para la moto eléctrica que ha participado en la V edición del MotoStudent, la faena comenzó hace dos años. «Debatimos quiénes iban a ser los nuevos integrantes del equipo, quién se iba a encargar de la organización, y sobre todo, buscamos presupuesto, eso es primordial», dice Castillo. Una vez que obtuvieron la parte económica, la idea cogió forma. «Hemos tenido la suerte de que nos ha patrocinado la UMA», sostienen.

El tiempo corría en su contra. Tenían que empezar con la construcción de la moto para que la organización no les penalizara. Si no llegaban a los plazos, les quitaban puntos en la clasificación. «Vimos cómo íbamos a distribuir el trabajo, dónde íbamos a poner las baterías, el motor... Una vez repartimos los componentes ya sabíamos quién sería el responsable de la fabricación de cada pieza», explica Castillo.

En febrero empezaba el trabajo duro y se pusieron manos a la obra. «Lo primero que hicimos fue el chasis y el basculante, eso no lo fabricamos de una sola pieza, sino que lo hicimos por partes más pequeñas. Luego había que unirlas», comenta Cabrera. Para ello, tuvieron que soldarlas. Una vez que todo estaba ensamblado, pudieron instalar el resto de los componentes para tener una noción de cómo quedaría la motocicleta en un futuro. «Todo se hace en el taller de mecanizado que hay en el Parque Tecnológico, que pertenece a la UMA. Podemos ir cuando lo necesitamos», insiste Juan Cabrera.

La competición pide una serie de requisitos. «De abril a mayo se montó la motocicleta. Componentes como por ejemplo el colín se ha hecho en fibra de carbono y no estaba finalizado hasta bien entrado septiembre», argumenta Castillo. Pero no tuvieron ningún problema porque utilizaron un colín que tenían del vehículo de la IV edición para poder probar la moto y ver su comportamiento. «Los componentes del equipo trabajaron hasta en la Feria de Málaga para terminar la pieza (colín). No llegábamos a las fechas de entrega», aclara Castillo. «Para llegar a punto al MotoStudent probamos todos los mecanismos de la moto en el circuito del Templo del Motor y en el circuito de Almería», añade Cabrera.

Juan Jesús Castillo y Juan Cabrera no necesitan ningún premio para comprobar la evolución de sus alumnos. «Para mí, ver la cara de felicidad que tienen todos cuando la motocicleta termina la carrera no tiene precio», afirma Cabrera. Pero que quede claro: «En el próximo MotoStudent iremos con la misma ilusión», enfatiza Castillo.

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