Torremolinos no descarta expropiar locales para facilitar el acceso a María Barrabino

El Ayuntamiento negocia la compra de los locales que entorpecen la vista de la histórica vivienda. /SUR
El Ayuntamiento negocia la compra de los locales que entorpecen la vista de la histórica vivienda. / SUR

El Ayuntamiento, que negocia la compra de los comercios para su derribo, prevé conectar una casa del siglo XIX con el nuevo centro peatonal

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Torremolinos quiere despejar cuanto antes el horizonte de la casa de María Barrabino, el inmueble del siglo XIX que el Ayuntamiento adquirió en 2017 por más de un millón de euros. Su vista desde la nueva plaza Costa del Sol, recién peatonalizada, resulta prácticamente imposible, a excepción de una pequeña parte de la fachada, por los locales comerciales situados delante. El Gobierno local presidido por José Ortiz negocia desde hace meses la compra de estos establecimientos con el objetivo de derribarlos para conectar la casa con el centro diseñado por el arquitecto malagueño Salvador Moreno Peralta. Esta integración daría lugar a un nuevo enclave que pasaría a denominarse, según los planes trazados por el Consistorio, plaza de María Barrabino. La propiedad de los locales también corresponde a la familia Barrabino, aunque la primera teniente de alcalde y portavoz socialista, Maribel Tocón, advierte de que el Ayuntamiento podría aferrarse al interés general para expropiar los comercios en caso de que el precio de venta superase la tasación de los técnicos municipales.

El inmueble, una coqueta casa que refleja los gustos de la burguesía decimonónica malagueña, aún conserva parte de su decoración y estructura iniciales y está siendo rehabilitada. La integración de la vivienda en la nueva plaza podría suponer uno de los principales reclamos del centro de Torremolinos, aunque lo cierto es que el Consistorio aún no ha decidido qué hacer con ella, una incógnita criticada por la Asociación de Comerciantes y Empresarios (ACET), uno de los principales apoyos de Ortiz durante el proceso de peatonalización, aunque no todas sus demandas se hayan cumplido, como la exención de impuestos municipales a los establecimientos afectados por las obras que comenzaron el año pasado y finalizarán en las próximas semanas.

La oposición critica la adquisición de la casa, cuyo valor supera el 1% del presupuesto anual

El presidente de la ACET, Juan Vallejo, insta al Gobierno local a dar contenido tanto a la casa como al edificio de la plaza Picasso, concebido como museo por el anterior alcalde, Pedro Fernández Montes, pero cuyo proyecto fue rechazado por la Junta de Andalucía al carecer de «fondos y coherencia» suficientes para ser considerado pinacoteca. El uso de ambos inmuebles dinamizaría, según Vallejo, el centro de Torremolinos. También Moreno Peralta considera necesario acertar con el destino de la casa de María Barrabino para convertirla en el gran atractivo de la plaza, junto a la enorme pérgola que corona el enclave, y completar el proyecto.

Salvo uno, todos los comercios ubicados delante de la histórica vivienda tienen contratos en precario, según detallan fuentes municipales, de modo que el Ayuntamiento contaría con más facilidades para negociar su compra porque, en caso de retirarles la licencia, los propietarios no conseguirían alquilar los locales. En cualquier caso, el Consistorio arrastra una deuda cercana a los 180 millones de euros y sólo ha aprobado unos presupuestos este mandato, los correspondientes a 2017, así que parece improbable que las negociaciones se cierren antes de las elecciones de mayo de este año. La inauguración de la plaza, prevista en las próximas semanas, no podrá por tanto mostrar la integración de la casa de María Barrabino.

La oposición, formada por el PP, Costa del Sol Sí Puede, Ciudadanos e Izquierda Unida (una mayoría de 18 concejales en una corporación formada por 25 ediles), ha criticado de forma unánime la adquisición de la vivienda, cuyo valor supera el uno por ciento del presupuesto municipal de un año, al considerar que «no es un asunto prioritario». Los grupos municipales han instado al Gobierno local a destinar la partida «a necesidades más urgentes».