Torremolinos cumple años en calma

Marta Huete, Elena Laverón y José Ortiz, durante el pleno. /SUR
Marta Huete, Elena Laverón y José Ortiz, durante el pleno. / SUR

Una tregua entre la habitual tormenta política permite celebrar el Día de la Autonomía, que conmemora 31 años desde la segregación de Málaga capital

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Torremolinos quiere dejar atrás la permanente tormenta política bajo la que parece instalada desde hace años. Empeñado en reconciliarse con su pasado más reciente, el Ayuntamiento exhibió este viernes músculo cultural en el pleno extraordinario celebrado por el aniversario de la segregación de la antigua barriada, una independencia reconocida en 1988. Lejos quedan los ajustes de cuentas forzados tras el cambio de gobierno que se produjo en 2015, cuando la ciudad distinguió a Málaga capital para cerrar la herida abierta entre ambas ciudades tras más de dos décadas de batallas judiciales. Aquel acto supuso un estudiado despliegue de diplomacia del alcalde, José Ortiz, que entregó la placa a su homólogo malagueño, Francisco de la Torre, una imagen de consenso que no había logrado su antecesor, Pedro Fernández Montes, pese a que ambos pertenecían al mismo partido. Un año después, Ortiz distinguió a los miembros de la junta pre-autonomía durante un acto al que no asistió Fernández Montes, uno de los principales impulsores de la segregación.

Superada la fobia mutua, con el exalcalde de nuevo al timón de un partido representado en la corporación municipal (Por Mi Pueblo, clave en la investidura de Ortiz), el Gobierno municipal trata de poner punto y aparte en la historia de Torremolinos. «Lo mejor está por venir», ha resumido Ortiz en una sesión marcada por los reconocimientos culturales. Elena Laverón ha sido nombrada Hija Predilecta. Sus esculturas fueron las primeras en pisar la plaza Costa del Sol y la avenida Palma de Mallorca cuando aún no habían sido peatonalizadas. Por entonces el Ayuntamiento organizó la exposición 'Poesía multiforme', con más de una decena de obras de la artista ceutí, cuyas piezas pueden admirarse en el Museo Reina Sofía, el Guggenheim de Nueva York o en la sede de la Unesco en París. El feliz idilio entre la escultora y la ciudad se prolongó con la instalación de varias de sus esculturas en el nuevo centro peatonal. También el pintor Antonio Carmona González, promotor de la asociación Arte y Cultura a Través de la Discapacidad, ha recibido el título de Hijo Predilecto, en este caso a título póstumo. El artista falleció el año pasado.

La bailaora Nieves Rosales ha sido reconocida con el premio al Mérito Cultural. La coreógrafa torremolinense, puntal de la danza española contemporánea, se caracteriza por poner la técnica y la investigación al servicio de la interpretación, con un pie en el flamenco conceptual y otro en la innovación continua. La distinción al Mérito Deportivo ha recaído en la nadadora Carmen Balbuena, que aspira a formar parte del equipo nacional de natación en los Juegos Olímpicos del próximo año. Ha sido 21 veces campeona de Andalucía y este año se llevó la medalla de bronce en la modalidad 200 metros mariposa del campeonato de España.

El nombramiento del proyecto Torremolinos Chic como cronista oficial cubre la vacante que el municipio mantenía en la construcción de su relato histórico. Creada por José Luis Cabrera y Lutz Petry, la página web preserva y difunde el patrimonio cultural y artístico de Torremolinos, con especial atención a su época dorada, entre los años cincuenta y setenta. Sus impulsores han recopilado miles de fotografías y anécdotas, un legado que el Consistorio prevé proteger con esta distinción.

En la revista Litoral se publicaron las obras de poetas y artistas como Lorca, Cernuda, Picasso, Dalí, Falla o Aleixandre. Ese legado literario e impresor resulta decisivo para comprender la configuración del 27 como generación, del mismo modo que fueron fundamentales los encuentros entre sus miembros en la Residencia de Estudiantes de Madrid o el homenaje a Luis de Góngora en Sevilla, considerado acto fundacional del grupo. La revista fue fundada por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre en 1926 y volvió a aparecer en España, tras la interrupción por la Guerra Civil y el inicio de la dictadura franquista, en 1968. Ahora se edita en Torremolinos de la mano de Lorenzo Saval, sobrino nieto de Prados y María José Amado, hija de José María Amado, responsable de aquella recuperación en los años sesenta.

Con nuevos nombres cosidos en las páginas doradas de su historia, Torremolinos, que celebra su feria estos días, conmemora 31 años de autonomía. Y con el mar en calma.