Torremolinos aprueba sin presupuesto la urbanización de la Cañada de los Cardos

Los vecinos viven sin saneamiento ni acerado./ A. G.
Los vecinos viven sin saneamiento ni acerado. / A. G.

El Ayuntamiento presenta el proyecto a los vecinos de la zona, que viven sin acerado ni saneamiento, pero no incluye ninguna partida en las cuentas municipales para pagar los ocho millones que cuestan las obras

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Se acercan las elecciones municipales y los partidos fuerzan la máquina para anunciar compromisos y proyectos. Si la semana comenzó con la promesa, por parte de la Junta de Andalucía, de invertir tres millones de euros en el Hospital Marítimo de Torremolinos en los próximos dos años para frenar su deterioro, ahora es el Ayuntamiento el que aprueba por decreto otra de las grandes actuaciones pendientes en el municipio: la urbanización de la Cañada de los Cardos. Cientos de personas viven sin acerado ni saneamiento en esta zona, donde las primeras casas comenzaron a ser construidas en los años cincuenta sin ordenamiento urbanístico ni licencia, una situación que ha ido regularizándose con los años. Sin red de alcantarillado que traslade las aguas fecales y pluviales, los vecinos reclaman desde hace años la reforma de este enclave, situado a escasos metros del centro de Torremolinos, y protestan por la negación de los servicios básicos a los que han sido sometidos durante décadas.

El Consistorio anunció este martes que el proyecto ya ha sido aprobado de forma definitiva, aunque carece de presupuesto para ejecutar las obras, valoradas en ocho millones de euros. No hay ninguna partida en las cuentas actuales, prorrogadas desde 2017. Desde el PSOE, que gobierna en minoría, alegan que la mitad del presupuesto, unos cuatro millones de euros, corresponde a «obras de infraestructuras que pagan las empresas como Aguas de Torremolinos», sociedad mixta encargada de la gestión del agua en la localidad, «y 300.000 euros de Intu», la empresa que construirá un parque comercial y de ocio al norte del Palacio de Congresos y que firmó un convenio urbanístico para inyectar este importe destinado a mejorar la zona. Para sufragar el resto del presupuesto, explican los socialistas, «se incorporará una partida en los próximos presupuestos, además de las subvenciones que vayan llegando», sin especificar cuáles.

El proyecto incluye instalación de mobiliario urbano y cableado de media y baja tensión, acerado y pavimento, saneamiento, alumbrado, asfaltado y colocación de bordillos, entre otras actuaciones. Una representación vecinal ya fue informada de los detalles en diciembre, cuando el alcalde, José Ortiz, presentó la propuesta para que incorporaran sus sugerencias. La primera teniente de alcalde y concejala de Urbanismo, Maribel Tocón, organizó una reunión con representantes de la asociación de vecinos de la Cañada de los Cardos junto a miembros de Aguas de Torremolinos, Gas Natural y Avatel Teleco para garantizar la dotación de servicios de gas y telecomunicaciones en la zona.

La urbanización también ordenará la circulación tras años de abandono, aunque el compromiso mantiene el sabor electoralista de 2015, antes de las últimas elecciones municipales, cuando el propio Ortiz, por entonces líder de la oposición, anunció que la reforma de la Cañada de los Cardos sería una las primeras iniciativas que llevaría a cabo en caso de acceder a la Alcaldía. «Esta falta de saneamiento produce una situación de insalubridad e higiene alarmante, así como malos olores y una lamentable imagen de nuestro municipio», aseguraba Ortiz en febrero de 2015, cuatro meses antes de ser investido regidor, además de tachar de «injusticia social» la falta de servicios mínimos en esta zona.

Desde su llegada a la Alcaldía, sin embargo, los socialistas no han puesto en marcha ninguna actuación para mejorar los servicios básicos en la Cañada de los Cardos, como tampoco lo hicieron los anteriores gobiernos del PP bajo mandato de Pedro Fernández Montes. Ahora los vecinos se aferran a un nuevo compromiso electoral a la espera de que el decreto sea presupuestado.