«Quítame la alarma y ábreme la caja fuerte que tu familia está en juego»

La Fiscalía pide siete años y tres meses de cárcel para el hombre acusado del atraco frustrado a un parque acuático en Torremolinos

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

Arma en mano, las grabaciones de las cámaras de seguridad del parque acuático Aqualand de Torremolinos captaron como un hombre intimidaba a una de sus empleadas para hacerse con el dinero del negocio. «Quítame la alarma y ábreme la caja fuerte que tu familia está en juego», son las palabras que, desde ese momento, han quedado grabadas a fuego en la memoria de la trabajadora. El acusado de pronunciarlas y del intento de atraco del establecimiento es un vecino de Málaga de 62 años, que se enfrenta a los siete años y tres meses de cárcel a los que la Fiscalía pide que sea condenado.

El asalto se produjo poco antes de que Aqualand abriera sus puertas al público, sobre las 09.30 horas del 20 de julio de 2018. El procesado habría empleado la puerta de personal para acceder al establecimiento, haciéndose pasar por un obrero. De hecho, en el informe sobre el visionado de las imágenes de seguridad, los agentes explican que el sospechoso iba vestido de color gris y llevaba puesto un casco blanco.

La empleada que llevaba la tesorería del negocio accedió al recinto por esa misma puerta, dirigiéndose a su puesto de trabajo. Pero no iba sola, la fiscal indica que el procesado la seguía y que estuvo esperándola simulando, por su indumentaria, ser parte del personal de mantenimiento del centro.

Fue una vez que abrió la oficina y accedió a ella cuando se enteró de las intenciones que tenía aquel hombre. La representante del Ministerio Público señala que el acusado entró inmediatamente detrás de ella y, esgrimiendo el arma de fuego que llevaba, le exigió que abriera la caja fuerte del establecimiento.

Fue entonces cuando pronunció la frase que ha quedado grabada en la memoria de la empleada. Atemorizada, continúa el relato de la Fiscalía malagueña, accedió a desconectar la alarma, tras lo que el sospechoso la obligó a colocarse delante de la caja fuerte. La hizo arrodillarse, mientras él la agarraba del cuello sin dejar de esgrimir el arma, explica la representante del Ministerio Público.

En un acto de valentía, la mujer consiguió deshacerse del atracador. La fiscal cuenta que simuló que iba a abrir la caja fuerte, momento que aprovechó para empujar al procesado y salir rápidamente de la oficina para pedir ayuda.

El acusado, siempre según el relato del escrito de la Fiscalía, la siguió, pero no pudo alcanzarla, gracias a que fue interceptado por unos trabajadores del establecimiento. Al respecto, se expone que los empleados forcejearon con del sospechoso, logrando quitarle el arma, pero no retenerle hasta la llegada de la Policía Nacional, que, sin embargo, le detuvo poco después de los hechos.

Todo este relato de lo ocurrido puede observarse en las grabaciones de las cámaras de seguridad. Los investigadores de la Policía Nacional analizaron en profundidad las imágenes e hicieron una descripción de lo ocurrido estudiando cada fotograma.

Explican que se ve como el procesado entra en la oficina esgrimiendo la pistola, procediendo a cerrar la puerta mientras la empleada camina hacia atrás. Sin embargo, indican que este se dirige hacia ella apuntándola con el arma de fuego, mientras ella, «presa del miedo, le suplica con las manos que no le haga daño».

Rostro cubierto

Con el rostro prácticamente cubierto, los agentes cuentan como el sospechoso la obliga a agacharse, agarrándola del cuello y del pelo, tras lo que la lleva hasta la puerta donde está la caja fuerte con la recaudación del parque acuático.

Los policías nacionales señalan que en la grabación puede verse como el hombre la obliga a que abra la caja fuerte y como ella, en un momento dado, se pone en pie rápidamente y aprovecha su posición para dar un empujón al procesado, para después huir.

El primero que intentó evitarlo fue un trabajador que lo agarró de la camiseta, aunque este se zafó y corrió hacia la salida del parque, siendo perseguido por este empleado y otro compañero. Así se recoge en las imágenes, según los investigadores, quienes indican que los testigos le arrebataron el arma antes de que consiguiera huir.

Es un relato que coincide con el de la Fiscalía, que considera al procesado responsable de un delito de robo con violencia e intimidación con uso de arma en grado de tentativa y de otro de tenencia ilícita de armas. Además, asegura que concurren las circunstancias agravantes de reincidencia y de disfraz, por lo que solicita cuatro años y tres meses de cárcel por el primero de ellos, mientras que por el segundo pide que sea condenado a tres años más de prisión.