Ortiz gana la batalla de Torremolinos y Fernández Montes ejecuta su venganza

Ortiz gana la batalla de Torremolinos y Fernández Montes ejecuta su venganza
MIGUE FERNÁNDEZ

El candidato socialista suma trece apoyos frente a los doce de Del Cid, que se queda a un solo escaño de la mayoría absoluta en un pleno tenso y abarrotado

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Todo parecía parte de un guión de cine, con tintes de suspense e incluso una trama amorosa, pero faltaba escribir el desenlace. Y el final ha estado a la altura de uno de los pactos más surrealistas de la provincia, marcado por venganzas personales y uniones de conveniencia. El alcalde en funciones y candidato socialista, José Ortiz, retiene la vara de mando contra pronóstico después de recibir los apoyos de Adelante Torremolinos, Por Mi Pueblo (la formación independiente presidida por el exalcalde Pedro Fernández Montes) y la exconcejala de Vox Lucía Cuín, también procedente del PP.

Del Cid, que ha aglutinado el respaldo de Ciudadanos y Vox, se queda a un solo voto de la mayoría absoluta. El PP ganó las elecciones del 26 de mayo por la mínima, con 597 votos y un edil de diferencia sobre el PSOE. Ortiz, sin embargo, ha amarrado un pacto a cuatro que evita que los populares vuelvan a gobernar un municipio que estuvo bajo su mandato entre 1995 y 2015. La sesión, abarrotada, ha estado marcada por la tensión, especialmente en el turno de palabra de Avelina González, edil de Por Mi Pueblo y voz en la nueva corporación de Fernández Montes, a quien el destino le ha entregado un as bajo la manga cuando ya había sido derrotado políticamente.

González, poseída por el estilo del exalcalde, ha utilizado su explicación de voto para atacar a Del Cid: «¿Qué ha hecho en la oposición con diez concejales? Absolutamente nada. Sólo quiere conservar el sillón. Le falta honestidad. Lleva una mochila muy pesada, más propia de un político corrupto». El presidente de la mesa de edad, David Obadía, de Ciudadanos, ha amenazado entonces con parar la sesión si no cesaban las referencias personales, pero González ha continuado con su incendiario discurso, en este caso dirigiéndose directamente a la candidata del PP: «No sabe usted gobernar ni su casa».

Aunque no ha asistido al pleno, la figura de Fernández Montes ha estado muy presente durante toda la sesión. El exalcalde ha materializado una venganza que llevaba meses barruntando, desde que en marzo anunció su baja del PP, que había desatendido una y otra vez su exigencia de convocar un congreso local para arrebatar el poder a Del Cid. La presencia en el Ayuntamiento del presidente provincial, Elías Bendodo, y de la exministra Celia Villalobos, pese a que ambos sabían que las posibilidades de acceder a la Alcaldía eran mínimas, evidencian el respaldo del partido a su candidata.

Del Cid ha entrado en el salón consistorial entre aplausos y gritos de «¡Fuera, fuera!», antes de acercarse al escaño de Cuín para saludarla, gesto al que la exconcejala de Vox ha respondido tímidamente, sin mirar apenas a la portavoz del PP. Ambas sabían ya que la balanza estaba a punto de decantarse a favor de Ortiz tras días de negociaciones. Cuín ni siquiera se reunió con Del Cid el miércoles, cuando concertaron una cita. En su lugar, la ya edil no adscrita envió a su hermana. La poca claridad de Cuín, sobre todo durante los primeros días, insufló oxígeno a las opciones del PP, hoy finalmente enterradas.

David Tejeiro, de Adelante, inició su intervención mostrando el apoyo de su grupo «a las concejalas que han sufrido acoso, persecuciones e insultos en los últimos días para intentar coaccionar su voto esta mañana». Tanto González como Cuín han acudido con escolta al pleno y Ortiz se vio obligado a solicitar refuerzos policiales a la Subdelegación del Gobierno. El portavoz de Ciudadanos, Nicolás de Miguel, ha tratado de templar los ánimos recordando que la política «no es un espectáculo» y criticando de forma velada el acuerdo liderado por el PSOE: «Desde el odio y la venganza ni se crea nada ni se avanza, aunque sea necesario recordar el pasado para aprender de nuestros errores».

La número dos de Ortiz, Maribel Tocón, consciente de que cualquier movimiento de última hora podría voltearlo todo, ha pedido a los nuevos concejales «que piensen, antes de escribirlo, el nombre del alcalde que esta ciudad merece» y ha elogiado la labor de gobierno desarrollada estos últimos cuatro años: «Tenemos la cabeza alta y los bolsillos vacíos». Por parte del PP ha intervenido Marta Huete, mano derecha de Del Cid y cuyo discurso ya desprendía cierta resignación por la derrota: «Hemos trabajado para buscar soluciones e idear proyectos. Este partido ama Torremolinos y cree en un pueblo inclusivo e integrador».

Cuín, visiblemente nerviosa, ha evitado hablar. Sólo cuando Ortiz ya había sido investido alcalde con su voto se ha permitido darle un largo abrazo y elevar la mano al cielo. «Lo he hecho por mi madre», ha confesado después a este periódico. En su discurso como recién reelegido primer edil, Ortiz ha tendido la mano «al diálogo y el acuerdo para que demostremos que la política municipal es capaz de poner el consenso por encima de nuestras discrepancias personales». Era tal vez un vaticinio de los equilibrios que deberá hacer para retener una Alcaldía que ha estado en el aire hasta el último momento.

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