Músicos vuelven a reclamar la creación de una banda municipal en Torremolinos

Imagen de la antigua banda municipal de Torremolinos. /SUR
Imagen de la antigua banda municipal de Torremolinos. / SUR

ALBERTO GÓMEZ / TORREMOLINOS

Ya hace tres años que el Ayuntamiento de Torremolinos se comprometió por escrito a garantizar «el futuro próspero que merece nuestra banda municipal». En una carta firmada por la concejala de Cultura, Aída Blanes, el Consistorio pedía a los miembros de la agrupación «confianza, paciencia y colaboración ante las nuevas oportunidades que se nos presentan y las medidas que se habrán de tomar». Aquellas palabras, sin embargo, han quedado reducidas a papel mojado. La banda pública de música de Torremolinos, disuelta tras detectar presuntas irregularidades en su gestión por parte de la asociación que la controlaba, no ha vuelto a ser constituida pese a las peticiones de muchos de sus antiguos miembros. La Asociación 432, constituida hace casi tres años, insiste en reclamar al Gobierno que preside José Ortiz la convocatoria de un concurso público o la aplicación de los procedimientos necesarios para que la localidad tenga una banda propia, una medida que ahorraría costes al evitar la contratación de grupos de otros municipios.

El Consistorio retiró en 2016 las subvenciones otorgadas durante casi dos décadas a la antigua banda, controlada por una asociación privada denominada La Imperial y formada por una pareja (presidenta y secretario) cuyo hijo era el director de orquesta. Las ayudas carecían de base legal desde 1999, según un informe de los técnicos municipales que forzó al Ejecutivo local a desalojar el local de titularidad municipal que esta asociación utilizaba como espacio de ensayo e interrumpir estas subvenciones, de unos 21.000 euros anuales. La paralización absoluta del proceso para constituir una nueva banda han rebelado a los músicos locales, que recuerdan que estos grupos actúan en actos y festividades locales y sirven como revulsivo para fomentar la música entre niños y jóvenes. Ortiz y Blanes se reunieron en agosto de 2017 con miembros de la Asociación 432: «Nos pidieron que constituyéramos una asociación y así lo hicimos. Les presentamos el proyecto y nos dijeron que les había gustado, pero no hemos vuelto a tener noticia».

En respuesta a una pregunta plenaria de Ciudadanos, Blanes dejó el año pasado en el aire la constitución de la banda al responder que «tenemos técnicos que dictan los tiempos» y reconoció que el procedimiento «se ha ralentizado», añadiendo que «tenemos interés en que los niños de Torremolinos toquen instrumentos, y para eso tienen la escuela de música». Desde la Asociación 432 critican que en la escuela «solo hay dos instrumentos de banda: clarinete y flauta». Entre los planes de los músicos que respaldan esta segunda vida de la banda municipal figuran la creación de una escuela «más completa» que la actual, algo que permitiría que el grupo comenzase a tocar en eventos «en unos dos años».

La Asociación La Imperial mantiene un litigio con el Ayuntamiento, al que acusa de presunta apropiación indebida por no permitir el acceso a los instrumentos adquiridos con las subvenciones municipales otorgadas durante años, que permanecen en el local de ensayo del que la antigua banda fue desalojada. El informe de los servicios jurídicos municipales que derivó en la retirada de las subvenciones hacía alusión a que ni los profesores ni el director de la banda «tienen alta en la Seguridad Social», a pesar de cobrar cantidades fijas mensuales durante años. El Ayuntamiento otorgó estas ayudas en virtud de un convenio firmado en 1995 que finalizó cuatro años después «sin que conste que fuera prorrogado o sustituido por otro», por lo que las subvenciones ingresadas entre 1999 y 2016 habrían carecido de base legal según la Ley General de Subvenciones.

Durante dos décadas, la Banda actuó en eventos organizados por el Ayuntamiento con motivo de festividades como los días del Carmen, de Andalucía o de la Constitución y actos como la inauguración del belén municipal, actuaciones que han sido externalizadas. Torremolinos es ahora uno de los pocos municipios grandes de la provincia sin banda.