El Monumento al Turista: la huella de 'Sandokán' en Torremolinos

El Monumento al Turista: la huella de 'Sandokán' en Torremolinos

La Academia de San Telmo la definió como una «terrible y ridícula parodia» y el PSOE anunció su derribo, pero la columna donada por el empresario Rafael Gómez, en prisión desde 2017, sigue coronando el municipio

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Los días de vino, rosas y pelotazos urbanísticos de Rafael Gómez Sánchez, conocido como 'Sandokán', aún tienen su peculiar huella en Torremolinos. El empresario cordobés, que lleva más de un año en prisión por corrupción, donó al Ayuntamiento, hace casi dos décadas, el Monumento al Turista, una de las obras más polémicas de la ciudad costera. El idilio entre Gómez y el equipo de Gobierno presidido por Pedro Fernández Montes (PP), entonces alcalde, era tal que el Consistorio puso su nombre a la céntrica avenida donde se levanta esta llamativa columna de veinte metros, sostenida por una base con cuatro cuestionables esfinges y coronada por una alegoría femenina medio desnuda.

Desalojado Fernández Montes de la Alcaldía, la nueva corporación aprobó, a petición de Izquierda Unida, cambiar el nombre de la avenida. Torremolinos eliminaba así a Sandokán de su callejero y la vía pasaba a llamarse avenida de la Libertad. El nuevo alcalde, José Ortiz (PSOE), parecía dispuesto también a derribar el polémico monumento. Su Ejecutivo aprobó incluso un concurso de ideas para sustituir la obra en 2016, proyecto que nunca ejecutó. En una entrevista concedida esta semana a SUR, Ortiz alega que la columna, que califica como «horrorosa», no ha sido retirada por «falta de recursos» debido a la deuda municipal, cercana a los 180 millones de euros.

El Monumento al Turista fue inaugurado en agosto de 2002. El Ayuntamiento llegó a cortar el tráfico para el acto. Las críticas a la obra no tardaron en llegar. Días después de la pomposa inauguración, el profesor y columnista Teodoro León Gross escribió que era «un monumento con barniz de caspa» que denotaba «una ausencia absoluta de sentido del ridículo». En otro artículo, la poeta Aurora Luque explicó que, tras verlo por primera vez, «archivé la impresión en el sitio donde se guardan las pesadillas».

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Hasta la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo se vio obligada a pronunciarse. La institución, creada en 1849 con el objetivo de promocionar el patrimonio cultural e histórico, consideró que se trataba de una intervención «desafortunada y carente del más mínimo valor artístico». Lo definió como «una terrible y ridícula parodia de las columnas conmemorativas del barroco» y recordó que, con anterioridad, ya había advertido al Ayuntamiento de Torremolinos sobre el rechazo de la Academia a algunas de sus fuentes.

En su defensa, cuando Ortiz anunció que retiraría la obra, Fernández Montes comparó el monumento donado por Sandokán con la Columna de Nelson de Trafalgar Square en Londres. Las pretensiones del PSOE colisionaron con la posición del PP, que acusó a los socialistas de «querer acabar con todo lo realizado por el anterior equipo de Gobierno», y de Ciudadanos, que propuso una solución de consenso basada en cambiar el nombre del monumento por Triunfo de la Libertad. Tres años después de aquel debate, Ortiz reabre la caja de los truenos asegurando que no descarta retirar la columna.

El monumento, sin embargo, ha resistido los enfrentamientos políticos y sigue erigida en pleno corazón de Torremolinos como legado de los convenios urbanísticos que Sandokán firmó con el Ayuntamiento en su época dorada, ya apagada por la sombra de la cárcel donde el empresario permanece desde diciembre de 2017.