La Junta se hará cargo de la joven discapacitada a la que su madre ayudó a intentar suicidarse

Soportales en un lateral del Ayuntamiento de Torremolinos, donde ocurrieron los hechos. /ALBERTO GÓMEZ
Soportales en un lateral del Ayuntamiento de Torremolinos, donde ocurrieron los hechos. / ALBERTO GÓMEZ

La Junta ya ha reservado una plaza en un centro adaptado a sus necesidades para que ingrese en cuanto reciba el alta hospitalaria

ALBERTO GÓMEZ y JUAN CANOMálaga

Había rogado que se llevaran a su hija para que no durmiera en la calle tras el último desahucio. La desesperación de Carmen, que se sentía absolutamente desamparada, la llevó el jueves a ayudar a morir a su hija Ana, que sufre discapacidad, cortándole las venas, el mismo método que utilizó después para tratar de suicidarse. Las dos están ya a salvo.

El cambio radica en que, según las pesquisas, habría sido la madre, primero, la que habría tomado la decisión de suicidarse ante la situación desesperada por la que atraviesan. La hipótesis policial es que la hija decidió seguir ese mismo camino y que, como no podía hacerlo por sí misma, su progenitora la ayudó. El matiz, que traslada el caso de la tentativa de homicidio a la cooperación al suicidio, estriba en la voluntariedad de la víctima, que al parecer también quiso acabar con su vida. Madre e hija llevaban varios días viviendo en uno de los soportales del Ayuntamiento de Torremolinos. Ambas se encuentran ahora ingresadas en el Hospital Clínico Universitario.

Fuentes oficiales del centro sanitario confirman que, después de ser intervenidas quirúrgicamente, evolucionan de forma favorable de las lesiones producidas en las muñecas. A la madre ya se le ha retirado la custodia. La Junta, con competencias en materia de dependencia, el Consistorio y el Hospital han estado en contacto desde el principio para buscar una solución de habitabilidad para Ana. La delegación de Políticas Sociales ya tiene asignado un centro adaptado a las necesidades de la joven, de 29 años, ante el futuro incierto de su madre.

Gran dependiente

La noticia ha conmocionado a los trabajadores sociales del Ayuntamiento, que conocen bien a ambas mujeres. Son uno de los casos más antiguos que tienen, con ayudas municipales constatadas al menos desde 1991. Carmen ha trabajado en varios planes de empleo andaluces como limpiadora y también en Parques y Jardines. Su estado depresivo, sin embargo, se ha agravado en los últimos años, al mismo tiempo que la discapacidad de su hija, ahora de grado III, considerada como gran dependencia, se complicaba, postrando a la joven a una silla de ruedas. Han pasado por varios pisos de los que siempre han sido desahuciadas por impagos.

Hace algunas semanas, el Ayuntamiento activó una ayuda de emergencia para pagar su estancia en un hostal del centro de Torremolinos durante un mes. Permanecieron el doble de tiempo en el establecimiento, hasta que las expulsaron por «problemas de convivencia». En ese momento trasladaron sus pertenencias, unas cuantas bolsas de plástico repletas de ropa y enseres, hasta uno de los laterales del edificio consistorial, en un soportal donde hay unas escaleras y un pequeño suelo bajo techo. De noche dormían allí. De día protestaban, a veces con pequeñas pancartas, ante el Ayuntamiento y vagaban por los bancos de la plaza Blas Infante. Fuentes municipales aseguran que el miércoles tenían concertada una reunión con una trabajadora social, a la que no acudieron pese a encontrarse en las inmediaciones del edificio.

Fue un barrendero quien alertó a la Policía tras percatarse del charco de sangre que rodeaba a ambas mujeres. Los propios agentes, cuya comisaría se encuentra a unos metros, las socorrieron practicándoles torniquetes, antes de que bajara el médico municipal que se encuentra en el Ayuntamiento y acudieran los servicios de emergencias.

Avisos de suicidio

Fuentes consultadas afirman que la madre había advertido, en una de sus visitas al Consistorio, de que se suicidaría. También reclamaba que se llevaran a su hija. «A veces sólo quería que la escucharan», cuenta una testigo que se acercó a hablar con ellas y que narra que ambas fueron invitadas a salir del soportal del Consistorio, donde finalmente se produjeron los hechos. La hija, detallan, se limitaba a repetir lo que decía su madre.

Desde el Ayuntamiento aseguran que ambas habían rechazado solicitar una ayuda al alquiler, cuyo plazo de tramitación permanece abierto. También alegan que habían declinado la posibilidad de acudir al comedor social de Torremolinos, que no cuenta con viviendas sociales y donde el alquiler de los pisos se ha encarecido en los últimos años: «Han recibido ayudas para hacer frente al alquiler, la luz y el agua, pero siempre les han desahuciado por impagos». Poco se conoce de su pasado. Carmen nunca ha hablado del padre de su hija. En Torremolinos las recuerdan por encadenar desahucios y peticiones de ayuda, una historia que el jueves escribió su capítulo más negro hasta ahora.