José Ortiz: «El Monumento al Turista me parece horroroso»

José Ortiz, alcalde de Torremolinos/SUR
José Ortiz, alcalde de Torremolinos / SUR

El alcalde de Torremolinos, a punto de concluir un mandato «difícil» por gobernar en minoría y «con la tesorería muerta» por la deuda, reconoce que no se habla con Margarita del Cid y adelanta que «nunca» pactaría con Vox

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Alcalde de Torremolinos desde junio de 2015, el socialista José Ortiz encara la recta final de la legislatura con la sensación de «haber abierto las ventanas» del Ayuntamiento tras veinte años de mayorías absolutas de Pedro Fernández Montes, a quien desalojó contra pronóstico al sumar los apoyos de Ciudadanos, Costa del Sol Sí Puede e Izquierda Unida. Ha esquivado la moción de censura pese a gobernar en minoría, aunque reconoce que el mandato ha resultado «difícil» por la abultada deuda municipal, que hace cuatro años ascendía a casi 200 millones de euros. El primer edil responde a las preguntas de SUR.es, que inicia una serie de entrevistas a portavoces y concejales.

En la entrada a su despacho hay un cuadro con un poema: «No te aferres como se aferra la hiedra / a la antigua y vieja piedra». ¿Es una declaración de intenciones?

–Voy tan despistado que ni lo había leído, pero me gusta. Podría haberle servido al anterior alcalde.

¿Tienta aferrarse al cargo?

–No, no me tienta aferrarme a algo de una manera visceral, que no sea racional. ¿Pero hemos empezado ya la entrevista?

Claro. ¿Llegó a la Alcaldía por méritos propios o demérito de Fernández Montes?

–Creo que conciliar el consenso y la confianza del resto de partidos fue un mérito. Queríamos hacer comprender que el cambio era necesario y trasladar nuestro trabajo como oposición útil. Por eso nos dedicamos a recorrer los barios de la ciudad desde dos años antes de que acabara la legislatura anterior. Pasamos por 10.000 viviendas. Eso amplificó la imagen y la presencia del PSOE en Torremolinos y permitió que en 2015 superáramos por primera vez los 6.000 votos.

Exime de responsabilidad a Fernández Montes, entonces.

–No, no. Su gobierno estaba agotado. Los indicadores económicos y sociales reflejaban la necesidad de cambio. Fue mérito nuestro pero también demérito suyo. Las cosas no salen solas.

¿Qué diferencias ve entre el Torremolinos de principios de 2015 y el Torremolinos de inicios de 2019?

–Son ciudades completamente diferentes. Hemos abierto ventanas y ha entrado el oxígeno. Participamos con el resto de ciudades en un entorno de conexión, no de aislamiento como antes.

¿Y algún cambio tangible, que no suene a poesía?

–Sólo hay que pasear por la Cuesta del Tajo, calle Peligro, la avenida Carlota Alessandri, ver la Torre Pimentel, pasear por el nuevo bulevar de la plaza Costa del Sol... Pero, insisto, hay que atender también a la atmósfera. Que un periodista como usted pueda acceder libremente a los políticos y los técnicos del Ayuntamiento y hablar claramente sin ser perseguido, que la televisión municipal sea plural...

¿Le parece meritorio permitir la entrada de un periodista o no perseguirlo?

–Lo meritorio es normalizar situaciones que antes no eran normales, y usted lo sabe. Que la televisión municipal sea transparente y plural y que la oposición aparezca más que el alcalde me parece cuestión de voluntad política.

Hablando de pluralidad y diálogo, ¿se habla ya con Margarita del Cid?

–Hablo con todos los dirigentes. También con compañeros de corporación del PP...

Pregunto por Del Cid. Ni siquiera se saludan.

–Soy una persona educada y siempre saludo o devuelvo el saludo.

¿Han tenido alguna conversación reciente?

–Reciente... No. Hemos tenido contacto por WhatsApp. Me envió un mensaje muy amable felicitándome el año y yo también se lo trasladé. No hay ningún problema. Por un lado está el debate político y, por otro, las relaciones entre las personas. Hay que saber diferenciar. Si no, vamos mal.

Uno de sus primeros compromisos como alcalde fue derribar el Monumento al Turista, pero ahí sigue...

–Lo que planteamos es la regeneración del espacio urbano, un nuevo modelo de ciudad. Hay equipamientos que no nos gustan, pero la transformación del centro no acaba con la nueva plaza Costa del Sol. Va a continuar.

Pero en 2015 aprobaron un concurso de ideas para colocar otro monumento en la glorieta y luego recularon.

–Hay partes de ese monumento, de difícil catalogación, que no tienen valor artístico: la base, el pedestal y la columna. Pero la escultura en sí tiene nombres y apellidos. Cuando hablamos con el autor nos explicó que lo que pretendía hacer no tiene nada que ver con lo que se ha hecho allí.

Tengo entendido que la escultura representa a la mujer de 'Sandokán', que pagó la obra.

–No es verdad. El escultor nos dijo que es un canto al turista y representa a una sueca. La obra debería tener otro formato, porque inicialmente fue concebida como una mujer que sale del mar y choca con las olas. Lo que después se añadió es lo que rompe la visión del artista y lo que hay que cambiar.

Al final le ha cogido gusto al monumento.

–No, no le he cogido gusto. Me parece horroroso, a excepción de la escultura de la mujer nórdica. Lo demás sobra y estéticamente es más que cuestionable. Y no porque lo diga yo, sino arquitectos y artistas.

Fernández Montes lo equipara con la Columna de Nelson de Trafalgar Square.

–Cada uno puede imaginar lo que quiera. En el test de Rorschach hay gente que imagina representaciones de todo tipo en una mancha. En este nuevo Torremolinos cada uno piensa como quiere sin que le persigan por ello.

¿Pactaría con Vox si fuera necesario para mantenerse en la Alcaldía?

–Nunca. Los principios que tienen van en contra de los derechos fundamentales de las mujeres y de una sociedad justa e igualitaria. No creo que sea un partido que defienda el consenso democrático que se produjo hace 40 años. Y en Torremolinos hemos luchado mucho para que la democracia llegase a este Ayuntamiento. El radicalismo pasa factura. Hay que saber decir no.

Con Vox no, ¿pero pactaría con un partido presidido por Fernández Montes? Ahora que tienen a Del Cid como enemiga común...

–Me parece difícil de comprender que alguien se presente a las elecciones sólo para quitar de la escena política a otra persona...

Bueno, precisamente usted votó para expulsar a Del Cid de la Mancomunidad.

–No podemos olvidar que esa propuesta, que llegaba de otro partido, tenía como base una sentencia firme sobre un comportamiento bastante cuestionable. Los políticos estamos obligados a defender la función de los habilitados nacionales, aunque no nos gusten sus decisiones.

No me ha contestado. ¿Pactaría con un partido presidido por Fernández Montes?

–Pactaría con todos los partidos dispuestos a seguir regenerando y renovando la ciudad, con la excepción de Vox.

No cierra la puerta.

–Es que no conozco el partido del que me habla. Está preguntando por una ficción.

Sería divertido verle a usted y a Fernández Montes como aliados.

–Sería complicado. No es fácil. Tenga en cuenta que nosotros estamos transformando una ciudad. Quien no quiera ese cambio no contará con nuestro apoyo. Han sido cuatro años de esfuerzo muy grande, con pocos recursos, y ahora empieza una época revolucionaria.

¿Y por qué no ha revolucionado la ciudad en estos cuatro años?

–Por falta de recursos. Ahora tenemos el PGOU en marcha y la mayor inversión que va a realizarse en toda la Costa del Sol...

Disculpe, pero lo del centro comercial de Intu ya huele a piel de oso vendida por todos los alcaldes antes de cazarla.

–Intu sigue comprando suelo y ya ha presentado su proyecto. Lo ha mostrado a los medios de comunicación y ustedes lo han publicado. Claro que hay limitaciones administrativas. Debemos apoyar que fondos productivos y no especulativos confíen en nosotros y apuesten por Torremolinos con inversiones de este tamaño.

Empezó a estudiar Derecho siendo alcalde. ¿Cuántas lleva aprobadas?

–Es muy complicado estudiar cuando estás en política. Nunca he dejado de hacerlo, pero este segundo grado lo llevo con más tranquilidad. Me quedan varias asignaturas de Cuarto y el trabajo de fin de grado.

¿Ha aprobado los tres primeros cursos del tirón?

–Tengo asignaturas de los tres primeros cursos, sí.

Ah, asignaturas...

–Aprobadas, sí. Me queda Cuarto y el TFG. No tengo prisa. También cuando estuve en mi anterior trabajo me saqué un grado.

¿Cuál?

–Grado en Multimedia de desarrollo de aplicaciones. Vengo del mundo de la informática. Estuve trabajando de analista programador durante mucho tiempo, aunque me gusta el aspecto creativo más que el aspecto técnico.

¿Qué aplicaciones tiene en el móvil?

–En el móvil tengo de todo, muchas que no puedo utilizar. Va uno descargando... y luego no tengo tiempo.

¿Como cuáles?

–Utilizo redes sociales y el paquete de ofimática, sobre todo. También aplicaciones sobre el tiempo que hace o el rendimiento del teléfono móvil... Tengo muchas.

¿Alguna divertida?

–Ninguna es divertida, aunque a veces en redes sociales te diviertes mucho. O al revés: sufres mucho. Hay muchas faltas de consideración. El insulto fácil convierte las redes en un vertedero y es una pena porque son instrumentos muy útiles. Afortunadamente los jóvenes están cambiando y parece que se lleva más Instagram.

¿Tiene cuenta?

–Sí, sí.

¿Y la lleva usted?

–No, no tengo tiempo, aunque intento responder cuando puedo.

Se acerca el examen de mayo... ¿Considera que llega con los deberes hechos?

–Llego con gran parte de los deberes hechos, aunque nos falta rematar algunos detalles, como la inauguración del bulevar o la conexión del parque de La Batería con un ascensor panorámico. Otras cosas no han podido ejecutarse por falta de recursos o porque los retrasos en el PGOU nos han limitado. Me hubiera gustado plantear el proyecto para una estación de autobuses, por ejemplo.

Haber aprobado un solo presupuesto en la legislatura también limita, imagino.

–Es la dificultad de gobernar en minoría, aunque tengo que reconocer el gran trabajo de Maribel Tocón. Hemos sacado el 80 por ciento de las propuestas llevadas a pleno.

Hablando de Tocón, ¿seguirá como número dos?

–No tenemos las candidaturas cerradas porque aún estamos viendo cómo será el procedimiento.

Pero usted es un hombre previsor...

–Me gustaría ser continuista, que repitiera la mayoría de concejales. Fue difícil formar un buen equipo, pero creo que habrá listas abiertas...

Se lo pregunto de otra manera. Si dependiera de usted, ¿Tocón iría de número dos?

–Sí, absolutamente. No tengo duda.

Con todas las cuentas pendientes que tiene la Junta de Andalucía en Torremolinos, supongo que el cambio de gobierno habrá sido un alivio para usted.

–Alivio no. Hemos ganado las elecciones pero no con la mayoría suficiente para gobernar y han pactado otros partidos. Lo que antes llamaban gobierno de perdedores ahora dejarán de llamarlo así. Me llama la atención esa incoherencia en el discurso. Les doy la bienvenida a la negociación y el consenso. A ver lo que duran, pero habrá que darles cien días. Intentaremos llegar a acuerdos que permitan desbloquear las cuentas pendientes de las que habla. Desde aquí traslado mi lealtad institucional al nuevo Gobierno de la Junta.

¿Cuántas veces ha pronunciado la palabra transformación este mandato?

–Todos los días. Me gustan los cambios y me aburre la monotonía. Puede que sea un defecto, porque soy una persona muy cambiante. Mi madre siempre se preocupaba porque no paraba de complicarme la vida. Me gustan las cosas que me hacen sentir pasión, aunque traigan dificultades. Después de mis hijos, ser alcalde de Torremolinos es lo más importante que me ha pasado.

¿Cuál ha sido el peor momento de la legislatura?

–Los seis primeros meses. Ninguno de los siete concejales del PSOE nos dedicábamos a la política. Veníamos de mundos profesionales diferentes. El Ayuntamiento era muy hermético. Nos encontramos una deuda enorme, peor de la que imaginábamos, con una parte sin contabilizar. Nada más empezar tuvimos que pagar cinco millones a la Seguridad Social por impagos del anterior Gobierno. Eso dejó la tesorería muerta, sin capacidad para reaccionar. No teníamos habilitados nacionales ni una estructura sólida de funcionarios y técnicos. Fue muy complicado. Había cientos de trabajadores municipales encadenando contratos a quienes reconocimos sus derechos. Hemos hecho un trabajo enorme para bajar el IBI un 25 por ciento, hasta el 0,75. Pero el éxito no es sólo de los políticos, sino de los técnicos y el personal que hay detrás.

Dígame un defecto y una virtud propios.

–¿Un defecto? Esa obsesión por el cambio. No sé desconectar. También confío demasiado en las personas...

No me dirá ahora que peca de ingenuo...

–Todos tenemos un punto de inocencia. Si perdemos eso, ¿qué nos queda? Nadie está de vuelta de todo definitivamente.

¿Se ha sacado ya el cinturón negro?

–Pues es una asignatura pendiente que tengo. Me quedé en el marrón. Ahora voy a clase con mi hijo pequeño para sacarlo juntos.

¿A qué concejal le gustaría llevarse para practicar llaves?

–Me llevaría a todos. A los 25.

A algunos les tendrá más ganas que a otros...

–Las artes marciales enseñan precisamente a no agredir.

No me ha dicho la virtud...

–No sé cuáles tengo. Alguna habrá por ahí.

Veo que no sólo peca de ingenuo, sino también de modesto.

–Pues me considero modesto. ¿Es una virtud? Mis padres me educaron así. Quisiera que me consideraran una buena persona, por encima de cualquier otra cosa.

Recomiéndeme algún libro.

–Tengo poco tiempo para leer, pero me gusta Hermann Hesse. 'Siddartha' es uno de los libros que más me han influido. Esta Navidad le he recomendado a mi hijo pequeño, aficionado a la lectura, que empezase 'Demian'.

¿Y algún disco?

Me gusta mucho Pablo Alborán.

Barriendo para casa...

Bueno, también me gustan U2, Serrat, Bach... Tengo gustos muy eclécticos.

 

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